El matemático de la Universidad de Nueva York Tristan Buckmaster ha dejado de introducir ideas originales en Codex, de OpenAI, después de que los agentes de IA parecieran alcanzar una fase de una investigación inédita que desarrollaba junto al matemático de Anthropic Levent Alpöge. Buckmaster afirma que ese avance se produjo menos de un día después de que OpenAI conociera su identidad. La empresa niega que sus consultas tuvieran efecto alguno en sus sistemas.
La controversia llega después de que OpenAI publicara 722 artículos matemáticos generados con inteligencia artificial. Buckmaster también sostiene que, en la cuenta personal que utilizaba, el entrenamiento de modelos estaba activado por defecto. El caso plantea dudas sobre cómo se almacenan y utilizan los trabajos inéditos que investigadores y otros usuarios comparten con herramientas de IA.
Buckmaster cuestiona el momento en que avanzó Codex
Buckmaster y Alpöge dedicaron cerca de un año a trabajar en un enfoque para el problema de Navier-Stokes, un reto de larga data en dinámica de fluidos y uno de los Problemas del Milenio del Clay Mathematics Institute. Resolverlo conlleva un premio de un millón de dólares. Buckmaster utilizó una cuenta personal de pago para trabajar con Codex en borradores de investigación; los archivos quedaron almacenados en los servidores de OpenAI.
Según Buckmaster, los agentes de IA no habían mostrado avances claros antes de que OpenAI conociera su nombre. En menos de un día, afirma, el sistema había llegado «exactamente al punto en que nos detuvimos». Consideró sospechosa la secuencia: «No hubo avances antes de que supieran mi nombre; después, de repente, retomaron el trabajo donde lo habíamos dejado».
En septiembre, Buckmaster dijo que no estaba acusando a nadie. Su percepción de los hechos cambió después de que OpenAI anunciara más adelante que trabajaba en el problema de Navier-Stokes. Ahora describe la coincidencia temporal como sospechosa.
OpenAI niega que las consultas influyeran en sus sistemas
OpenAI ha rechazado que exista una conexión entre los datos de Buckmaster y su investigación. Un portavoz de la compañía afirmó que las consultas que el matemático envió a Codex durante los dos meses anteriores no pudieron afectar al sistema de ninguna manera, tampoco mediante el entrenamiento del modelo.
Buckmaster sostiene que OpenAI modificó su explicación sobre el periodo relevante. Una primera versión se refería a los dos meses anteriores; una declaración posterior fijó como fecha de inicio el 3 de julio. La diferencia entre esos intervalos forma parte del desacuerdo sobre si sus datos pudieron incorporarse al sistema y cómo se produjo el avance de investigación señalado.
Diferencias sobre la colaboración y la autoría
Buckmaster afirma que, antes de que OpenAI anunciara el 8 de septiembre su investigación sobre Navier-Stokes, la empresa le ofreció reconocerlo como único autor si ponía fin a su colaboración con Alpöge. Rechazó la propuesta y continuó trabajando con él.
Los hechos expuestos públicamente son que Buckmaster utilizó Codex para trabajar en una investigación inédita, que OpenAI niega que sus consultas afectaran a los sistemas y que ambas partes discrepan sobre la cronología. Para investigadores y usuarios profesionales, quedan cuestiones prácticas: si el entrenamiento de modelos se activa por defecto, cuánto tiempo permanecen los materiales inéditos en los servidores de las empresas y cómo distinguen las plataformas el contenido enviado por los usuarios de los datos empleados para mejorar sus modelos.