El S&P 500 cayó más de un 10% en tres sesiones bursátiles después de que el presidente Donald Trump anunciara los aranceles del llamado «Día de la Liberación» en abril de 2025. Cuando la ola vendedora perdió intensidad, el índice acumulaba un descenso de casi el 19% desde el máximo de febrero, cerca de entrar técnicamente en un mercado bajista. Una semana después, tras el anuncio de una pausa de 90 días en los aranceles, los mercados rebotaron con fuerza y recuperaron casi todas las pérdidas en el plazo de un mes.
El episodio mostró la rapidez con la que pueden cambiar las condiciones del mercado. En periodos de tensión, el análisis de las empresas suele centrarse menos en anticipar el próximo movimiento de los índices y más en evaluar la resistencia del negocio subyacente.
Walmart, Realty Income, PepsiCo y Verizon operan, respectivamente, en la distribución minorista, los inmuebles comerciales, la alimentación y las bebidas, y los servicios de comunicaciones. Sus actividades se benefician de una demanda relativamente estable, de un largo historial de crecimiento del dividendo o de cierta capacidad para trasladar el aumento de los costes a los precios. Esa resistencia no impide que sus acciones puedan caer: las valoraciones, la competencia, los tipos de interés y los factores específicos de cada empresa también condicionan su evolución.
Walmart: escala y demanda de productos básicos
Walmart opera más de 10.900 establecimientos en 19 países y genera unas ventas anuales de aproximadamente 713.000 millones de dólares. Su amplia red de compras y distribución refuerza su poder de negociación con los proveedores y sostiene su estrategia histórica de precios bajos. Los alimentos, los productos para el hogar y otros artículos básicos representan una parte significativa del negocio. Cuando los hogares afrontan una mayor presión sobre sus presupuestos, algunos consumidores pueden optar por distribuidores más baratos, lo que potencialmente favorece las ventas de Walmart.
La compañía ha aumentado su dividendo durante 53 años consecutivos, por encima de los 50 años de incrementos anuales necesarios para formar parte de los llamados «Dividend Kings». La racha abarca varios ciclos económicos y refleja la capacidad de Walmart para mantener sus beneficios y las distribuciones a los accionistas a largo plazo.
A finales de abril de 2025, el S&P 500 acumulaba una caída superior al 5% en el año, mientras que la cotización de Walmart había subido más de un 7% en el mismo periodo. La diferencia mostró una resistencia relativa durante esa fase de volatilidad, aunque un único periodo no permite determinar cómo se comportará la acción en futuras ventas generalizadas.
Realty Income: contratos largos para sostener el dividendo mensual
Realty Income es un gran fondo de inversión inmobiliaria, o REIT, con activos en los segmentos minorista, industrial, de ocio y juego, y de centros de datos. Muchos de esos inmuebles se arriendan a empresas mediante contratos netos de largo plazo. Walmart figura entre sus inquilinos y representaba el 0,9% de los ingresos anuales por alquiler contratados de Realty Income.
Muchos de sus arrendatarios operan en sectores relativamente menos sensibles a las fases de desaceleración económica. Los contratos suelen incluir además incrementos anuales de la renta: algunos se fijan mediante porcentajes predeterminados y otros están vinculados a la inflación.
Los ingresos por alquiler permiten a Realty Income pagar un dividendo mensual. Desde su salida a bolsa en 1994, la compañía ha incrementado el dividendo 136 veces y ha prolongado durante más de 31 años su historial de crecimiento. El acceso a financiación también le permite invertir cada año miles de millones de dólares en nuevos inmuebles generadores de ingresos.
Las caídas históricas ofrecen otra referencia sobre el comportamiento de la acción en episodios de tensión. Desde su cotización pública, Realty Income ha superado al S&P 500 en 11 de las 13 correcciones de mercado en las que el índice cayó al menos un 10%. Durante esas correcciones, la acción de la compañía bajó una media del 2,6%, frente al descenso medio del 22,6% del S&P 500. Estas cifras describen el comportamiento pasado y no determinan la magnitud ni la dirección de futuras caídas.
PepsiCo: marcas consolidadas y capacidad para fijar precios
PepsiCo opera en los mercados de bebidas y aperitivos, con unos ingresos anuales de aproximadamente 95.000 millones de dólares. Entre sus marcas figuran Pepsi, Mountain Dew, Quaker y Doritos. La compañía afronta actualmente presión sobre la demanda y los costes, pero todavía prevé para el conjunto del año un crecimiento de un dígito bajo tanto en los ingresos orgánicos como en el beneficio por acción. La combinación de un aumento del volumen y de subidas de precios apunta a cierto poder de fijación de precios.
En 2026, se espera que PepsiCo prolongue hasta 54 años consecutivos su racha de incrementos del dividendo. La empresa cuenta con un balance sólido y genera un flujo de caja libre considerable y en crecimiento sostenido. A pesar de la presión operativa, prevé elevar el dividendo un 4% en 2026.
Históricamente, la acción de PepsiCo ha sido menos volátil que el S&P 500. Su beta a tres años es inferior a 0,5, frente al 1,0 del índice. Sobre la base de esa relación histórica, una caída del 10% en el S&P 500 se correspondería normalmente con un descenso aproximado del 5% en las acciones de PepsiCo. La beta mide la volatilidad pasada en relación con el mercado; no constituye una previsión de rentabilidades futuras.
Verizon: ingresos recurrentes, alta rentabilidad por dividendo y competencia
Verizon presta servicios de comunicaciones móviles y banda ancha. Estas actividades generan ingresos relativamente recurrentes, ya que la conectividad móvil y el acceso a internet se han convertido en gastos habituales para la mayoría de los consumidores. Aunque los clientes pueden cambiar de proveedor con más facilidad que en el pasado, la calidad de la red y la escala de Verizon siguen contribuyendo a la retención de usuarios.
Verizon ha aumentado su dividendo durante 20 años consecutivos. Tras completar las inversiones de expansión de su red, la compañía continúa generando suficiente flujo de caja libre para cubrir el dividendo, al tiempo que conserva recursos para recompras de acciones y para gestionar su balance.
La rentabilidad por dividendo de Verizon se sitúa cerca del 7%. Este nivel relativamente elevado refleja el menor crecimiento de la compañía y la intensa competencia en las telecomunicaciones, por lo que el pago no puede analizarse al margen de los riesgos operativos. En mercados volátiles, los dividendos pueden formar parte de la rentabilidad del accionista, pero tanto la cotización como la distribución dependen de la evolución operativa y de la situación financiera de la empresa.