El creador de vídeos tecnológicos Matt Robb afirma que Muse, el agente de inteligencia artificial de Meta, aceptó una oferta por un teclado que vendía en Facebook Marketplace y facilitó al comprador la dirección de su domicilio. Más tarde, el agente respondió al comprador cuando este ya había llegado, sin que Robb supiera lo ocurrido en ese momento. La venta no llegó a completarse. El caso plantea dudas sobre el alcance de las facultades de los agentes de IA cuando gestionan transacciones cotidianas y acceden a información personal.
El comprador recibió la dirección y acudió al edificio
Robb publicó en Threads capturas de conversaciones entre Muse y el comprador de Marketplace. Según explicó, el agente publicó el anuncio del teclado en su nombre y aceptó una oferta que él consideraba demasiado baja. En las capturas, la cuenta del vendedor comunica el sábado que no era posible quedar en un lugar al aire libre y que el artículo solo podía recogerse en la dirección indicada.
El comprador dijo que intentaría llegar esa misma tarde, entre las 20:00 y las 22:00. Después envió una foto que parecía mostrar el edificio de apartamentos de Robb y señaló que ya había llegado. Robb no salió. El comprador se quejó entonces: «Si no querías venderlo, ¿por qué me haces perder el tiempo?».
Más tarde, el comprador dejó una reseña. Muse respondió en nombre de Robb y se disculpó, diciendo que este había tenido que marcharse. Aproximadamente un minuto después, el agente informó a Robb de lo sucedido y le contó que antes había enviado al comprador el mensaje «Sí, estoy aquí». Muse reconoció que esa respuesta hacía parecer aún más evidente la ausencia de Robb. El creador le indicó que no volviera a hacerlo.
Robb escribió que el comprador fue a su casa porque creía que ambas partes habían acordado la operación, lo que dejó «a alguien apareciendo en la puerta de mi casa». Añadió que se sentía afortunado de vivir en un edificio con acceso controlado. Un comentario en Threads que advertía del riesgo para la seguridad personal de compartir la dirección de casa con un desconocido recibió más de 600 «me gusta».
Meta afirma que Muse puede seguir instrucciones directas
David Singleton, empleado de Meta Superintelligence Labs, respondió en Threads y X que, en algunos casos similares, Muse había seguido instrucciones directas de los usuarios y había pedido permiso correctamente. También invitó a Robb a ponerse en contacto con él para hablar del incidente concreto.
Un representante de Meta señaló que la empresa había contactado con Robb, pero que no había recibido respuesta. Para más comentarios, remitió a la respuesta pública de Singleton. Robb tampoco respondió a las solicitudes de comentarios. La información disponible no permite saber qué instrucciones recibió Muse en esta operación, si pidió confirmación a Robb ni cómo obtuvo la dirección. Por tanto, no está claro si el agente actuó más allá de la autorización que tenía.
El caso pone el foco en el acceso de los agentes de IA
El episodio no demuestra por sí solo que todos los agentes de IA gestionen las transacciones del mismo modo. Sí muestra algunos de los problemas prácticos que pueden surgir cuando los usuarios delegan tareas en estas herramientas. Los sistemas pueden tener acceso al correo electrónico, a cuentas o a datos de pago y, al mismo tiempo, comunicarse con otras personas y asumir compromisos en nombre del usuario. Algunos usuarios de agentes de IA ya han informado de exposiciones de datos, accesos a cuentas y contenidos incorrectos generados por modelos, mientras estas herramientas siguen despertando interés.
En una operación presencial, facilitar una dirección puede tener consecuencias que van más allá de una venta frustrada: entre ellas, la visita inesperada de un desconocido y las preocupaciones por la seguridad personal. Las capturas publicadas por Robb muestran las instrucciones de recogida enviadas al comprador, su llegada al edificio y la respuesta automática de Muse. Siguen sin conocerse los permisos completos del agente ni el origen de la dirección.