Space Exploration Technologies (SpaceX) se ha convertido este año en una de las compañías cotizadas estadounidenses más seguidas. Sus acciones avanzan alrededor de un 4% frente al cierre de su primer día de negociación y han recuperado un 55% desde el mínimo de agosto. La empresa está valorada en unos 2,2 billones de dólares, lo que la sitúa como la sexta mayor cotizada de Estados Unidos. Nvidia sigue entre las primeras, con una capitalización bursátil cercana a los 6 billones. Para quien compare una inversión de 10.000 dólares entre ambas, la diferencia no está solo en cuánto podrían crecer, sino en cuándo ese crecimiento se traduciría en resultados, qué rentabilidad ofrecen y cuánto de esas expectativas descuentan ya sus valoraciones.
SpaceX: lanzamientos, Starlink e IA en el espacio
La trayectoria de Elon Musk al frente de varias empresas tecnológicas hace difícil pasar por alto el potencial a largo plazo de SpaceX. Tesla ha subido un 23.440% desde su salida a bolsa en 2010, y Musk también contribuyó a fundar o impulsar compañías como PayPal Holdings y OpenAI.
SpaceX reúne actualmente en una misma empresa los lanzamientos de cohetes, el servicio de internet por satélite Starlink y su negocio de inteligencia artificial SpaceXAI. Entre sus planes a más largo plazo figuran misiones a Marte, instalaciones en la Luna y centros de datos en el espacio. No todo está en fase de proyecto: la compañía ya obtiene ingresos de los servicios de lanzamiento y de internet por satélite.
En su primer informe de resultados tras salir a bolsa, SpaceX comunicó un aumento interanual del 92% en los ingresos totales. Las pérdidas netas se redujeron casi a la mitad, hasta 541 millones de dólares. Starlink generó 1.700 millones de dólares de beneficio operativo, un 79% más, y duplicó su base de usuarios hasta los 12 millones. El negocio de lanzamientos es uno de los mayores operadores comerciales del mundo; además, está conectado directamente con Starlink, ya que algunas misiones de SpaceX ponen satélites de la red en órbita.
Más de 11.000 satélites Starlink operan actualmente en órbita terrestre baja. La compañía aspira a ampliar la red hasta 100.000 satélites para ofrecer cobertura mundial. También planea desplegar un millón de satélites de inteligencia artificial llamados Starmind, concebidos como pequeños centros de datos en el espacio.
La dirección considera que la IA es una de las principales oportunidades de crecimiento de SpaceX. La empresa alcanzó recientemente un acuerdo con Anthropic, que alquilará chips de Nvidia en centros de datos de SpaceXAI. El valor potencial del contrato hasta 2029 podría llegar a 84.500 millones de dólares.
La valoración, sin embargo, exige un crecimiento elevado: SpaceX cotiza a unas 69 veces sus ventas de los últimos 12 meses. La empresa tendrá que aportar más pruebas trimestrales de que sus proyectos de lanzamientos, internet por satélite y centros de datos espaciales pueden avanzar según lo previsto y responder a las expectativas del mercado.
Nvidia: proveedor clave de la infraestructura de IA
El crecimiento de Nvidia depende sobre todo de la IA generativa y de la inversión asociada en centros de datos. Sus unidades de procesamiento gráfico (GPU) se adaptan al cálculo paralelo necesario para entrenar y ejecutar modelos de IA, y la compañía sigue lanzando nuevos chips y sistemas completos.
Este año Nvidia presentó la familia de productos Vera Rubin. La empresa afirma que, en despliegues a gran escala, Vera Rubin puede ofrecer hasta diez veces más capacidad de procesamiento de agentes que su anterior plataforma Grace Blackwell. La gama incluye GPU, unidades centrales de procesamiento (CPU) y otros chips destinados a aplicaciones de IA con agentes.
Mientras los grandes proveedores de servicios en la nube aumentan el gasto en IA, el crecimiento de los ingresos de Nvidia ha vuelto a acelerarse. En el segundo trimestre de su ejercicio fiscal 2027, cerrado el 26 de julio, los ingresos más que se duplicaron interanualmente, hasta 96.200 millones de dólares. El margen bruto subió del 72,4% al 75%. La directora financiera, Colette Kress, había previsto un crecimiento de las ventas del 70% para el ejercicio fiscal 2028. También señaló que los ingresos podrían duplicarse si desaparecieran las limitaciones de suministro.
Nvidia mantiene relaciones comerciales con empresas de distintos eslabones de la cadena de la nube y la IA. Posee acciones de CoreWeave, proveedor de servicios en la nube que también compra sus chips, por un valor aproximado de 2.000 millones de dólares. SpaceX anunció recientemente planes para adquirir chips de Nvidia por 40.000 millones de dólares destinados a sus centros de datos.
La relación entre Nvidia y Amazon también opera en ambas direcciones. Amazon ofrece GPU de Nvidia a sus clientes de nube a través de AWS y compró recientemente alrededor de dos millones de estas unidades. Nvidia, a su vez, utiliza los servicios en la nube de AWS.
Las previsiones de inversión en IA siguen aumentando. Goldman Sachs calcula que el gasto mundial relacionado con la IA alcanzará este año un billón de dólares. Como porcentaje del producto interior bruto de Estados Unidos, se proyecta en torno al 1,8% en 2026, el 2,5% en 2027 y el 2,8% en 2028.
La presión por valoración es menor en Nvidia que en SpaceX: sus acciones cotizan a unas 30 veces los beneficios de los últimos 12 meses. Ese múltiplo ya contempla la posibilidad de que el crecimiento se ralentice el próximo año. Aun así, la continuidad de los pedidos dependerá de los planes de inversión de los proveedores de nube y otros grandes clientes.
Dos perfiles: potencial de crecimiento y visibilidad de beneficios
SpaceX cuenta con varios motores de crecimiento potencial, desde los lanzamientos y el internet por satélite hasta la inteligencia artificial espacial. Su mercado potencial podría ser mayor, pero la compañía sigue en una fase de expansión. Las pérdidas y una elevada relación entre precio y ventas hacen que los datos operativos futuros sean clave para valorar si sus planes pueden justificar la cotización actual.
Nvidia, en cambio, ya ha construido un negocio de chips grande y rentable, y obtiene ingresos directamente del ciclo de inversión en infraestructura de IA. Su historial de beneficios y su valoración pueden analizarse con mayor facilidad a partir de los datos financieros publicados, mientras que el atractivo de SpaceX depende más de la ejecución de proyectos futuros.
Las dos empresas afrontan retos distintos. SpaceX debe convertir sus planes a largo plazo en un flujo de caja sostenido; Nvidia necesita mantener los pedidos y los márgenes si se modera el ritmo de gasto en IA.