Las acciones de Dell Technologies (NYSE: DELL) cayeron más de un 11% el miércoles, después de que Barclays rebajara su recomendación. El movimiento reavivó el debate sobre si el crecimiento de la infraestructura de inteligencia artificial (IA) bastará para justificar la valoración de la compañía. Su consejero delegado, Michael Dell, afirmó que la demanda de estos equipos sigue superando a la oferta y que la adopción empresarial apenas empieza a ampliarse.
En el momento de publicación, Dell perdía un 11,59%, hasta los 506,14 dólares. En 2026, la acción había subido más de un 300%, impulsada sobre todo por el aumento de los pedidos de servidores para IA y una cartera de pedidos empresariales cada vez mayor. La caída del miércoles apunta a que los inversores están revisando cuánto crecimiento futuro ya está incorporado en el precio.
Barclays rebaja la recomendación y el precio objetivo
El analista de Barclays Tim Long recortó la recomendación de Dell de «sobreponderar» a «igual que el mercado» y redujo el precio objetivo de 603 a 574 dólares. Long considera que la valoración ya es elevada y que el gasto general de las empresas en tecnología aún no muestra una aceleración clara vinculada a la adopción de IA.
La cuestión no es solo si existe demanda de infraestructura para IA, sino si los pedidos se traducirán en un crecimiento sostenido capaz de respaldar la cotización y la valoración de Dell. Tras la fuerte subida impulsada por los servidores de IA y el aumento de la cartera de pedidos, también han aumentado las expectativas sobre el crecimiento futuro.
Michael Dell prevé restricciones de oferta hasta 2030
En declaraciones a CNBC el miércoles, Michael Dell dijo que la demanda de infraestructura para IA sigue por encima de la oferta y podría mantenerse así hasta 2030. Reconoció la incertidumbre de las previsiones a largo plazo, pero señaló que ampliar la capacidad de producción de semiconductores lleva tiempo.
Construir una nueva fábrica de chips suele requerir unos cuatro años, explicó, mientras que los modelos de IA y sus capacidades avanzan mucho más deprisa. Los modelos más complejos necesitan nuevas generaciones de semiconductores, más memoria y mayor potencia de cálculo. Estos requisitos elevan el coste de los sistemas y mantienen la inversión en centros de datos y otras infraestructuras.
La adopción empresarial podría ampliar la demanda
Michael Dell afirmó que la primera ola de inversión en infraestructura de IA estuvo impulsada principalmente por laboratorios punteros de inteligencia artificial y grandes tecnológicas. A medida que la tecnología se extienda a las empresas, espera que más compañías la implementen y se conviertan en una fuente adicional de demanda.
Según el directivo, la IA ya empieza a influir en la actividad económica, aunque su adopción empresarial sigue en una fase temprana. Si las compañías incorporan estas herramientas a más procesos, podrían necesitar invertir en capacidad informática adicional. El ritmo de ese gasto aún es incierto y quizá no alcance las expectativas previas sobre la cadena de suministro de IA, una preocupación que también subyace a la rebaja de Barclays.
Dell y Nvidia ocupan posiciones distintas
Michael Dell también diferenció el papel de su empresa del de Nvidia (NASDAQ: NVDA). Nvidia, dirigida por Jensen Huang, desarrolla tecnología utilizada en sistemas avanzados de IA; Dell suministra servidores y la infraestructura relacionada que los clientes necesitan para desplegar y operar esos sistemas.
Esa división también orienta el enfoque de Dell sobre la seguridad de la IA. Michael Dell señaló que la compañía no controla cómo utilizan los clientes modelos concretos y que su función se centra en proporcionar los sistemas de computación subyacentes. Añadió que, a medida que avancen las capacidades, gobiernos y empresas tendrán que establecer normas para el uso de la IA y abordar los riesgos asociados.
La caída del miércoles refleja una revisión de la recomendación, la valoración de Dell y las perspectivas de gasto empresarial, no un cambio en la postura de la dirección sobre el desequilibrio entre demanda y oferta de infraestructura para IA. Los inversores seguirán atentos a los pedidos de servidores, al ritmo de adopción en las empresas y a la capacidad de la oferta para responder a la demanda de computación para IA.