Unidades ucranianas en el frente están probando lanzagranadas antitanque RPG montados en robots terrestres para conservar la capacidad de fuego a corta distancia y mantener a los operadores más lejos del peligro. Oleg Fedoryshyn, director de investigación y desarrollo del fabricante ucraniano de robótica DevDroid, afirma que las nuevas condiciones del campo de batalla dificultan que los soldados transporten y utilicen estas armas con seguridad.
La presencia de drones limita el uso de los RPG
Los RPG se han empleado durante años contra vehículos blindados y para apoyar ataques de infantería contra posiciones fortificadas. Sin embargo, algunas zonas del frente ucraniano están ahora bajo una intensa vigilancia y actividad de drones y otras armas. Estas áreas, a menudo denominadas «zonas de muerte», pueden extenderse hasta 50 kilómetros de profundidad. Incluso acercarse al alcance efectivo de un RPG puede exponer a los soldados a un riesgo considerable.
Fedoryshyn señala que, en este entorno, a las tropas les resulta difícil encontrar una forma de utilizar los RPG sin exponerse. Al instalar el lanzador en un robot terrestre, la plataforma puede aproximarse al objetivo y disparar mientras el operador permanece a mayor distancia.
El cambio refleja una transformación más amplia del combate terrestre. Al inicio de la invasión a gran escala de Rusia, la infantería utilizaba habitualmente RPG contra tanques y otros vehículos rusos, además de emplearlos en combates urbanos. La expansión de los drones de bajo coste para tareas de reconocimiento y ataque ha restringido desde entonces los movimientos de los vehículos blindados y ha modificado los enfrentamientos de infantería.
DevDroid y Temerland amplían el armamento de sus robots
Fedoryshyn explica que las tropas usuarias de los sistemas de DevDroid han empezado a probar RPG en robots que originalmente llevaban ametralladoras. Una brigada se puso en contacto con la empresa para ensayar esta configuración y, según el directivo, los resultados han sido «muy buenos». DevDroid estudia ahora cómo ofrecer esta capacidad a más usuarios.
Otros fabricantes ucranianos de robots terrestres trabajan en configuraciones similares. Temerland afirma que su plataforma de apoyo de fuego Gnom-VP puede transportar dos lanzadores RPG-7, además de otras opciones de armamento y la capacidad de colocar minas. Las plataformas robóticas ucranianas también incorporan lanzallamas, lanzagranadas y ametralladoras.
DevDroid fabrica asimismo robots terrestres, estaciones de armas controladas a distancia y gatillos eléctricos que permiten manejar armas desde una posición más segura. Las solicitudes de las unidades del frente son una fuente importante de cambios en los equipos: los fabricantes trabajan directamente con los militares y adaptan los sistemas a partir de sus comentarios sobre el terreno.
DevDroid afirma que puede desplegar cambios en una semana
Fedoryshyn dice que DevDroid ofrece asistencia por chat las 24 horas a las unidades que utilizan sus sistemas. La empresa puede diseñar una actualización, hacer que una brigada la pruebe y desplegarla en todos los sistemas activos en el plazo de una semana. Según explica, los equipos están diseñados para actualizarse de forma similar a un teléfono o a un sistema operativo.
También señala que los soldados a veces emplean los robots de maneras inesperadas. En algunos casos, tropas rusas se han rendido ante robots terrestres ucranianos. Para los fabricantes de defensa, recoger con rapidez las observaciones del frente y modificar los equipos se ha convertido en parte de la adaptación a unas condiciones de combate cambiantes.
Los robots de bajo coste entran en el debate sobre compras militares
La evolución del equipamiento ucraniano no consiste solo en sustituir armas antiguas. También implica cambiar la forma de transportarlas para utilizarlas en nuevas condiciones de combate. Montar RPG en robots terrestres es un ejemplo de cómo armas que tradicionalmente llevaban los soldados pasan a plataformas no tripuladas.
Fedoryshyn afirma que la experiencia de Ucrania apunta a que los ejércitos occidentales que se preparan para conflictos prolongados deberían valorar la compra de grandes cantidades de robots relativamente baratos y reemplazables, en lugar de depender únicamente de tanques y vehículos blindados costosos. Su utilidad dependerá de cómo se desplieguen, de la integración efectiva de las armas y de la forma en que las unidades del frente los empleen.