Estados Unidos empezó a bloquear el martes importaciones canadienses valoradas en unos 967 millones de dólares, según datos de 2025. El alcohol representa cerca del 87% del total; también se ven afectados los productos lácteos y las motocicletas. Aunque la cifra es reducida frente a los aproximadamente 880.000 millones de dólares que suma el comercio bilateral anual, las nuevas restricciones, junto con los aranceles vigentes, pueden prolongar la disputa y complicar la renovación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El alcohol concentra la mayor parte de las restricciones
El alcohol es, con diferencia, el principal grupo de productos incluido en la medida. Jacob Jensen, director de política comercial del American Action Forum, calculó a partir de datos de 2025 que las restricciones abarcan unos 967 millones de dólares en bienes canadienses y que las bebidas alcohólicas suponen alrededor del 87%.
La decisión llega después de que varias provincias canadienses retiraran de las tiendas el alcohol estadounidense en respuesta a los aranceles de Washington. Con las nuevas limitaciones, los productores canadienses y los importadores estadounidenses tendrán más obstáculos para acceder a sus respectivos mercados, mientras ambos países recurren a medidas comerciales para presionar al otro.
La lista también incluye productos lácteos procesados, como el suero de leche. Canadá y Estados Unidos mantienen desde hace tiempo diferencias sobre este sector: Canadá aplica aranceles elevados a las importaciones que superan sus límites de cuota para proteger a los productores nacionales, mientras que Washington acusa a Ottawa de restringir el acceso de los lácteos estadounidenses.
Las motocicletas también están afectadas. Bombardier Recreational Products (BRP), con sede en Quebec, confirmó que ya no podrá importar a Estados Unidos sus modelos de tres ruedas Can-Am Spyder y Canyon. La empresa indicó que la mayor parte de la producción y los envíos de la temporada actual ya se habían completado, por lo que el efecto podría no hacerse visible hasta el próximo año.
Los aranceles ya habían reducido las importaciones
Patrick Childress, abogado especializado en comercio y exfuncionario comercial estadounidense, señaló que los productos afectados ya estaban sujetos a aranceles de Estados Unidos. Para muchos, el gravamen del 50% había hecho que importar desde Canadá dejara de ser económicamente viable. Por ello, el impacto económico adicional de la prohibición podría ser limitado, aunque la medida no contribuye a rebajar la tensión entre ambos gobiernos.
La disputa se agravó durante el verano, cuando Estados Unidos invocó una ley de la Gran Depresión para imponer aranceles del 50% a unos 20.000 millones de dólares en importaciones canadienses. Washington justificó la decisión por lo que considera un trato discriminatorio contra productores estadounidenses de lácteos, productos automovilísticos y alcohol.
Canadá respondió con aranceles del 15%, el 25% o el 50% a productos de Estados Unidos, por un valor equivalente al de las medidas estadounidenses. Más tarde, Washington decidió prohibir la entrada de algunos bienes canadienses. Las restricciones entraron en vigor a las 00:01 del martes, hora del Este.
Jensen considera que la prohibición supone una nueva escalada y podría llevar a Canadá a adoptar más represalias. También prevé que los exportadores canadienses afectados y los importadores estadounidenses presionen a las autoridades comerciales de ambos países para que encuentren una salida a la disputa.
Childress estima que el enfrentamiento podría prolongarse durante meses. A su juicio, los aranceles y las restricciones actuales quizá no generen suficiente impacto económico para que ninguna de las partes vuelva de inmediato a la mesa de negociación.
La renovación del T-MEC afronta más incertidumbre
El conflicto añade dudas sobre la renovación del T-MEC, que permite en la mayoría de los casos el intercambio de bienes sin aranceles en Norteamérica. Las recientes medidas arancelarias de Estados Unidos han aumentado la preocupación de las empresas por la estabilidad de las reglas comerciales de la región.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha afirmado que el acceso al mercado estadounidense ahora «tiene un coste». También ha propuesto duplicar durante la próxima década el comercio de Canadá con países distintos de Estados Unidos. El año pasado, el mercado estadounidense absorbió más del 70% de las exportaciones totales canadienses.
El Gobierno de Carney busca además estrechar vínculos con otros socios comerciales. Canadá aspira a obtener un estatus que lo convertiría en el primer miembro asociado de la Unión Europea y asegura que las conversaciones comerciales con India avanzan de forma satisfactoria. El objetivo es concluir las negociaciones antes de la cumbre del G20 de mediados de diciembre.
Este año, Canadá también alcanzó un acuerdo con China para permitir la entrada de un número limitado de vehículos eléctricos chinos con aranceles muy reducidos. A cambio, China aceptó bajar los aranceles a la canola canadiense.
Gabriel Brune, portavoz del ministro de Comercio canadiense, Dominic LeBlanc, afirmó que el Gobierno dará prioridad a los trabajadores, agricultores, familias y empresas del país, y que seguirá respaldando el desarrollo nacional y la diversificación de sus relaciones comerciales.
El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo el lunes que considera que Canadá acabará buscando un acuerdo y que cualquier pacto debe ser justo. Los bienes incluidos en la prohibición representan una parte pequeña del comercio bilateral anual, pero las empresas de alcohol, lácteos y motocicletas afrontan ahora límites más claros para acceder al mercado estadounidense. La gestión de las represalias y la renovación del T-MEC serán claves para determinar si aumenta la incertidumbre sobre las reglas comerciales de Norteamérica.