El sistema estadounidense contra drones Merops está despertando el interés de más países de la OTAN tras su despliegue en Ucrania, donde ha derribado miles de drones rusos. Un funcionario del Departamento de Defensa de Estados Unidos afirmó que al menos seis países ya han comprado el sistema o están tramitando su adquisición, en su mayoría miembros del flanco oriental de la alianza. La demanda de sus interceptores, relativamente baratos, refleja el esfuerzo de los aliados por reducir su dependencia de aviones de combate y misiles costosos para responder a incursiones de drones.
Al menos seis países compran o buscan el sistema Merops
Merops es fabricado por la empresa estadounidense de defensa Perennial Autonomy. Una persona familiarizada con la compañía señaló que el interés es especialmente elevado entre los países del flanco oriental de la OTAN. En noviembre de 2025, se sabía públicamente que tres países operaban el sistema. La confirmación de que al menos seis países lo están comprando o evaluando apunta a un proceso de adquisiciones más amplio.
Polonia y Rumanía compraron y desplegaron Merops después de que drones rusos entraran en el espacio aéreo de la OTAN en septiembre de 2025. Lituania comunicó en abril de este año que tenía previsto adquirir un lote de sistemas para someterlos a pruebas. El funcionario del Departamento de Defensa estadounidense también indicó que los aliados del flanco oriental estaban comprando otras tecnologías contra drones, aunque no identificó modelos concretos.
Un interceptor de 15.000 dólares para entornos con interferencias
El sistema Merops incluye un radar, equipos de lanzamiento, una estación de control terrestre e interceptores. Cada interceptor cuesta unos 15.000 dólares y alcanza una velocidad superior a 175 millas por hora. Utiliza inteligencia artificial para desplazarse en zonas con una fuerte interferencia de guerra electrónica, una situación habitual en el campo de batalla ucraniano.
El sistema puede lanzarse desde varias posiciones, incluida la caja de una camioneta. El interceptor destruye el objetivo mediante un impacto directo o detonando en sus proximidades. Merops necesita un equipo reducido para operar y su personal puede recibir formación en cuestión de días. Ucrania fue su primer escenario de despliegue, y allí el sistema ha derribado miles de drones rusos, incluidos aparatos de ataque armados.
El Ejército de Estados Unidos también emplea Merops en Oriente Medio
El Ejército estadounidense fue uno de los primeros clientes de Merops y desplegó el sistema en Oriente Medio cuando comenzó la guerra con Irán. Dan Driscoll, que ocupaba entonces el cargo de secretario del Ejército, declaró a comienzos de este año que la institución había comprado miles de interceptores. Desde entonces, personal estadounidense ha utilizado el sistema en la región para derribar al menos un dron iraní.
Con un precio aproximado de 15.000 dólares por interceptor, Merops cuesta menos que muchos otros sistemas antidrones que forman parte del inventario militar estadounidense. Uno de los objetivos de diseño es interceptar drones cuyo valor ronde el doble del coste del interceptor y reservar los misiles de mayor capacidad para amenazas más complejas. El coste total de un despliegue depende, no obstante, de factores como las operaciones, el mantenimiento y los equipos de apoyo; la información disponible no ofrece un precio completo de adquisición del sistema.
La defensa del flanco oriental exigirá varias capas
Las incursiones en el espacio aéreo han aumentado en los últimos meses en el flanco oriental de la OTAN. Funcionarios occidentales han atribuido repetidamente a Rusia la entrada de drones en el espacio aéreo aliado, y algunos incidentes han llevado a los países miembros a movilizar aviones de combate de alto coste. Emplear aeronaves tripuladas y misiles aire-aire contra drones baratos genera un importante desequilibrio de costes, lo que está impulsando la búsqueda de alternativas de interceptación más económicas.
El flanco oriental de la OTAN se extiende desde el mar Báltico hasta el mar Negro. Las medidas de los aliados para reforzar su protección también incluyen el despliegue de sensores, radares y otras tecnologías. El teniente coronel del Ejército Adam Scheer, portavoz de la Fuerza Conjunta Interinstitucional 401 del Departamento de Defensa estadounidense, explicó que este organismo ayuda a aliados y socios a obtener las tecnologías necesarias para responder con rapidez a las amenazas de drones.
Scheer afirmó que no existe una única solución para hacer frente a los drones. Una defensa eficaz requiere combinar radares activos y pasivos, cámaras y capacidades de neutralización blanda y dura. El número de despliegues de Merops está creciendo a medida que más países realizan pedidos, pero los aliados también siguen adquiriendo otros equipos. Esta combinación refleja la necesidad de coordinar defensas escalonadas, en lugar de depender de un único interceptor.