La serie de acción y ciencia ficción The Arc, compuesta por cinco episodios, se produjo con un equipo reducido y unos 38.000 dólares en créditos de inteligencia artificial (IA) aportados por Artlist. Su director, Darin Stewart, explica que cada plano necesitó normalmente entre ocho y diez generaciones de imágenes o vídeo. Para controlar el consumo de créditos, el equipo empezó con borradores de baja resolución y aumentó la calidad solo después de elegir una versión. El proceso muestra que, aunque las herramientas aceleran algunas tareas, la producción sigue exigiendo iteraciones y trabajo creativo.
El primer episodio estuvo listo en tres semanas y media
Dirigida por Darin Stewart y con el creador de IA Simone Ferretti como productor ejecutivo, The Arc recibió luz verde y fue producida por Artlist, una plataforma creativa de IA. La trama transcurre en unos Estados Unidos del futuro cercano y sigue a un veterano encarcelado que debe sobrevivir a simulaciones históricas mortales para conseguir medicinas para su hijo, gravemente enfermo. Los episodios duran entre 10 y 22 minutos y pueden verse en la web de Artlist.
Stewart cuenta que, cuando el proyecto recibió autorización para desarrollar una serie de ficción de formato corto, el equipo todavía no tenía una idea definida. Desde el inicio hasta la entrega del montaje final del primer episodio pasaron aproximadamente tres semanas y media. La historia cambia de época y de escenario, desde Montana en el siglo XIX hasta Japón en el XVII. El equipo procedía del cine y la televisión tradicionales, pero nunca había dispuesto del presupuesto ni de la oportunidad de rodar escenas de batalla en Japón. Las herramientas de IA permitieron representar esos lugares sin desplazarse para filmar allí.
Guion y diseño, con herramientas de IA en la producción
El equipo humano creó desde cero la historia, los personajes y los escenarios, explica Stewart. Para preparar cada episodio, dedicaban unos 10 minutos a comentar la trama, los diálogos concretos y los movimientos de cámara que buscaban. Después recurrían a Claude, de Anthropic, para ordenar esas ideas en un guion utilizable, que el equipo revisaba y editaba.
También emplearon ShotDeck, una biblioteca de imágenes de cine y televisión, y Figma, una plataforma de diseño, para preparar fichas de referencia de los personajes y paneles de inspiración visual. Google Nano Banana Pro y GPT Image 2 sirvieron para generar imágenes; una vez definidos los escenarios, el vídeo se creó principalmente con Seedance y Kling. Stewart señala que la preparación se parecía a la de una producción convencional, incluido el nivel de detalle dedicado al diseño de los decorados.
Un ejemplo aparece en el quinto episodio: un comedor con el suelo blanco y luminoso, inspirado en la película de 1968 2001: Una odisea del espacio. El equipo concretó los objetos de la estancia, entre ellos esculturas de piedra y cuadros en las paredes, y usó Claude para investigar qué obras encajaban con el personaje. Este método puede reducir la necesidad de construir decorados físicos y rodar en exteriores, pero el diseño visual y la investigación siguen requiriendo aportaciones humanas.
Unos 7.600 dólares por episodio en créditos de IA
The Arc consumió alrededor de 38.000 dólares en créditos de IA, unos 7.600 dólares por episodio. Stewart afirma que un plano podía requerir entre ocho y diez generaciones. Por eso, el equipo trabajaba primero con una resolución baja y solo elevaba la calidad de la versión que había seleccionado. Artlist funciona mediante suscripción y da acceso a varias herramientas de generación de imágenes y vídeo con IA.
Esa cifra no equivale al coste total de producción: la información disponible se refiere a los créditos de la plataforma y no incluye todos los gastos de personal y producción. Stewart dice que un presupuesto mayor habría permitido contratar a más personas para distintas tareas. También señala que los miembros del equipo cobraron tarifas diarias comparables a las de los rodajes de acción real. La IA redujo algunas limitaciones relacionadas con la construcción de decorados y la repetición de escenas, pero el proyecto siguió dependiendo de guionistas, montadores y otros profesionales.
Hollywood mantiene el debate sobre el empleo creativo
El uso de IA en Hollywood sigue suscitando inquietud por sus efectos en el empleo y en el valor del trabajo creativo. El sindicato de actores SAG-AFTRA ya criticó a Tilly Norwood, un personaje generado por IA promocionado como actriz, al advertir de que los intérpretes artificiales podrían amenazar el sustento de los actores y restar valor al arte humano. Por otro lado, Ted Sarandos, co consejero delegado de Netflix, afirmó en la presentación de resultados de julio de la compañía que la IA se había utilizado en alguna fase de producción de unos 300 títulos.
Ferretti sostiene que muchos creadores tienen historias que contar, pero carecen de financiación o de contactos en la industria para llevarlas a la pantalla; a su juicio, la IA puede rebajar algunas barreras de producción. También afirma que las herramientas dieron al equipo más margen para cambiar la historia de The Arc, por ejemplo, adelantando la salida de un personaje, sin tener que organizar nuevas filmaciones en el extranjero como podría exigir una producción tradicional.
La serie ya se ha proyectado en sesiones presenciales en Londres y Los Ángeles, y el equipo trabaja para llegar a más público. Stewart espera que los espectadores se centren en la expresión artística y la historia, y no únicamente en cómo se produjo.