La volatilidad realizada del bitcoin durante el último año se situó en el 43%, un nivel dentro del rango registrado por los valores individuales del S&P 500. Grayscale atribuye el descenso a una mayor liquidez, más participación institucional y el crecimiento de los productos de inversión regulados. El cambio también puede influir en cómo los inversores tradicionales evalúan el riesgo de la criptomoneda.
La volatilidad del bitcoin, por debajo de la media de diez años
Grayscale emplea la volatilidad realizada para medir las variaciones efectivas del precio de un activo durante un periodo determinado. En el caso del bitcoin, la cifra a un año fue del 43%, frente al 81% de hace cinco años y por debajo de la media de los últimos diez años, del 64%.
En comparación con la renta variable, la volatilidad actual del bitcoin se encuentra dentro del rango observado entre los componentes del S&P 500. Es inferior a la de aproximadamente el 19% de las compañías del índice, aunque sigue superando la de la mayoría de sus valores individuales. Esta comparación no implica que el bitcoin tenga el mismo perfil de riesgo que las grandes empresas cotizadas. Sí muestra que ya no queda por completo fuera de las categorías de volatilidad con las que suelen compararse los activos tradicionales.
Grayscale vincula esta moderación a cambios en la estructura del mercado, entre ellos una mayor profundidad de liquidez, el aumento de la participación institucional y el acceso regulado que ofrecen los ETF de bitcoin al contado. Estos factores pueden amortiguar el efecto de movimientos extremos sobre los precios, pero no eliminan la posibilidad de oscilaciones considerables en los criptoactivos.
La inflación vuelve a alimentar la incertidumbre sobre los tipos
La evolución de la volatilidad coincide con un contexto en el que los datos macroeconómicos siguen condicionando los mercados financieros. El índice de precios al consumo de Estados Unidos subió un 3,7% interanual en septiembre, por encima del 3,6% que esperaba el mercado. Tras conocerse el dato, los operadores temieron que la Reserva Federal mantuviera los tipos de interés elevados durante más tiempo o endureciera aún más su política. El bitcoin llegó a acercarse temporalmente a los 80.000 dólares.
Más tarde, el precio se recuperó hasta rondar los 82.000 dólares. El movimiento refleja que, aunque la volatilidad anual ha disminuido, la inflación, las expectativas sobre los tipos y los cambios en la liquidez siguen transmitiéndose al mercado cripto a través del sistema financiero en su conjunto.
La menor volatilidad no elimina el riesgo
Grayscale señaló que los métodos de asignación de cartera utilizados tradicionalmente para gestionar activos muy volátiles también pueden aplicarse al bitcoin. Para quienes ya mantienen activos con fuertes oscilaciones, el solapamiento parcial entre los rangos de volatilidad del bitcoin y de la renta variable puede llevar a reconsiderar su función dentro de una cartera.
Aun así, el 43% sigue muy por encima de la volatilidad de la mayoría de los valores del S&P 500. Además, la volatilidad realizada describe el comportamiento del bitcoin durante el último año y no permite anticipar directamente sus movimientos futuros. Los datos muestran una moderación frente a hace cinco años; la continuidad de esa tendencia dependerá de los flujos de capital, la participación institucional, la inflación y las expectativas sobre los tipos de interés.