Las acciones estadounidenses de semiconductores han perdido unos 2 billones de dólares de capitalización tras encadenar ocho sesiones a la baja, su racha negativa más larga desde 2008. Aunque el índice Philadelphia Semiconductor repuntó el lunes, los inversores siguen evaluando si la caída responde principalmente al impacto de los tipos altos sobre las valoraciones o si anticipa que la rentabilidad del gasto en inteligencia artificial podría quedar por debajo de las expectativas.
El índice Philadelphia Semiconductor cae más de un 11%
El Philadelphia Semiconductor Index, uno de los principales indicadores de las empresas de chips cotizadas en Estados Unidos, cayó más de un 11% la semana pasada y amplió a ocho jornadas su racha de descensos. El rebote del lunes apenas alivió el debate sobre la siguiente fase del mercado. En un panel de inversión, los participantes discreparon sobre si el retroceso podía abrir una oportunidad de compra o si era simplemente una pausa dentro de una corrección más amplia.
La venta coincidió con un cambio en las expectativas sobre los tipos de interés. Unos datos de inflación superiores a lo previsto por el mercado elevaron la posibilidad percibida de que la Reserva Federal siga endureciendo su política monetaria. Las actas de la reunión de septiembre de la Fed mostraron que la mayoría de los responsables consideraba potencialmente apropiada otra subida de tipos en 2026.
La rentabilidad del bono a 10 años alcanza el 5,10%
La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 10 años se situaba en el 5,10% al inicio de la sesión del lunes, según los datos de Charles Schwab. Unos rendimientos libres de riesgo más elevados reducen el valor presente de los flujos de caja futuros y presionan especialmente a las empresas tecnológicas cuyas valoraciones dependen de un fuerte crecimiento esperado.
Por ello, la reciente caída de las acciones de chips también ha llevado a los inversores a revisar si las elevadas valoraciones de las compañías vinculadas a la IA están respaldadas por la demanda y los ingresos subyacentes.
Uno de los participantes del panel destacó la presión financiera que afrontan las llamadas empresas de “nueva nube”. Estas compañías se endeudan para adquirir capacidad informática y después alquilan infraestructura de inteligencia artificial a sus clientes. Si los rendimientos se mantienen altos, sus costes de financiación podrían aumentar y estrechar aún más sus márgenes operativos. Según el participante, una caída de entre 0,5 y 0,75 puntos porcentuales en los rendimientos reduciría parte de esa presión.
La dinámica muestra que las acciones de chips no dependen únicamente de la demanda de semiconductores. Si los proveedores de capacidad informática con un elevado endeudamiento recortan sus inversiones, el mercado podría prestar más atención a la capacidad de los centros de datos y del gasto en infraestructura de IA para mantener el ritmo actual. Con la información disponible, no obstante, todavía no hay señales de un debilitamiento de la demanda del sector.
Posicionamiento de los fondos y efecto estacional de fin de año
Otro participante del panel adoptó una visión más favorable sobre la reducción de exposición de los fondos de cobertura a las acciones de chips. En su opinión, ese movimiento podría contribuir a descongestionar posiciones demasiado concentradas. También señaló que, históricamente, la renta variable suele comportarse mejor en noviembre y diciembre.
Los patrones estacionales, sin embargo, no eliminan la incertidumbre derivada del mayor coste del endeudamiento ni las dudas sobre la rentabilidad del gasto en IA.
El rebote del lunes no ha resuelto la cuestión central para los inversores: si el ajuste actual es principalmente una reevaluación provocada por unas condiciones de financiación más restrictivas o si indica que el gasto en inteligencia artificial podría acercarse a un máximo a corto plazo. La pérdida aproximada de 2 billones de dólares de capitalización, la rentabilidad del 5,10% del bono estadounidense a 10 años y la racha récord de descensos del Philadelphia Semiconductor Index siguen siendo las principales referencias mientras el mercado evalúa la siguiente etapa para las acciones de chips.