Boeing ha identificado un problema de software en algunos aviones 737 Max que podría afectar determinados procedimientos de aproximación después de una maniobra de aproximación frustrada. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) está evaluando el problema y la solución propuesta por el fabricante, mientras las aerolíneas revisan sus implicaciones. Algunos aviones recién entregados ya incorporan la versión de software afectada y el calendario de entregas de otros modelos sigue sin estar claro.
El fallo aparece tras cambios en la trayectoria de vuelo
Boeing explicó que el problema puede producirse cuando el avión no completa una aproximación como estaba previsto y la tripulación inicia una maniobra de aproximación frustrada antes de modificar la trayectoria de vuelo programada. En la aproximación posterior, los pilotos podrían tener que completar pasos adicionales para utilizar determinadas funciones automatizadas.
La compañía ha enviado a los operadores información para reforzar los procedimientos de seguridad ya existentes en este tipo de situación. Sus ingenieros están desarrollando una actualización de software destinada a resolver el problema. Boeing también señaló que los pilotos reciben formación para aterrizar sin depender de la automatización y que trabaja con las aerolíneas en procedimientos formales para restablecer la navegación vertical automatizada cuando se produce el fallo.
La FAA comunicó el 26 de septiembre que estaba evaluando el problema. Si identifica un riesgo para la seguridad, el organismo afirmó que actuará de inmediato y revisará la solución propuesta por Boeing. La información disponible públicamente todavía no permite determinar cuántos aviones están afectados ni cuándo estará lista la actualización de software.
Southwest y United no utilizan la versión U.14
American Airlines indicó que actualmente no tiene en su flota la nueva versión de software vinculada al problema. Las aerolíneas pueden revertir algunos aviones 737 Max a una versión anterior del programa.
Southwest Airlines, cuya flota está compuesta íntegramente por aviones Boeing 737 Max, dijo que conocía el problema y que mantenía comunicación con Boeing y la FAA. La compañía señaló que ninguno de sus aviones utiliza la versión U.14, incluidos los nuevos Max 8 entregados recientemente. United Airlines, por su parte, afirmó que no aceptaría aviones 737 Max entregados con el nuevo software.
Estas declaraciones se refieren a los aviones Max 8 y Max 9 actualmente en servicio. La situación de los otros dos integrantes de la familia 737 Max sigue sin aclararse. A comienzos de agosto, la FAA aprobó el modelo más pequeño de la familia, el Max 7, equipado con el software más reciente. No está claro si el Max 7 puede ser entregado o incorporarse al servicio con una versión anterior del programa.
El consejero delegado de Boeing, Kelly Ortberg, dijo a los inversores a comienzos de este mes que esperaba que el Max 10 obtuviera pronto la certificación de la FAA. Alaska Airlines, cliente del Max 10, indicó que estaba trabajando con Boeing y la FAA mientras las partes evaluaban el problema y decidían los siguientes pasos.
El software añade incertidumbre a las certificaciones y entregas
Para las aerolíneas, la versión de software puede determinar si los aviones se entregan y entran en servicio conforme al calendario previsto. Para Boeing, el problema surge mientras el fabricante busca la aprobación de la FAA para el último modelo de la familia 737 Max, el Max 10. El alcance del fallo, el plazo de reparación y las medidas que se aplicarán con el Max 7 y el Max 10 aún no han sido aclarados.
El programa 737 Max acumula años de retrasos, mientras Boeing continúa trabajando para resolver problemas de seguridad y de calidad de fabricación. Dos accidentes de aviones 737 Max 8, ocurridos en 2018 y 2019, causaron la muerte de 346 personas. El software de control de vuelo relacionado con esos accidentes fue actualizado posteriormente.
La firma de datos aeronáuticos Cirium estima que actualmente hay 2.430 aviones 737 Max en servicio en todo el mundo. La dimensión de esa flota hace que cualquier cambio de software pueda afectar tanto a los planes de entrega de Boeing como a la programación operativa de las aerolíneas, aunque todavía no se ha precisado el número de aeronaves implicadas.