Los disturbios registrados el 17 de octubre en varias zonas de París, tras las protestas por el coste de vida, dejaron comercios dañados y saqueados. Las empresas afrontan ahora el coste de las reparaciones, la pérdida de mercancía y el tiempo que permanecieron cerradas. Alexandre Bompard, consejero delegado de Carrefour Group, afirmó que reparar los establecimientos afectados de la cadena costará más de 11 millones de dólares.
Tiendas dañadas y saqueadas en Le Marais
Le Marais, uno de los principales distritos comerciales de la capital francesa, fue una de las zonas más afectadas. Tras los enfrentamientos entre manifestantes y la policía, se produjeron incendios de vehículos y contenedores de basura. Posteriormente, personas con el rostro cubierto entraron por la fuerza en varios comercios de las calles del barrio.
Una empleada de una boutique de moda local explicó que el gas lacrimógeno llegó al interior del establecimiento. Aunque había una fuerte presencia policial, la tienda cerró antes de lo previsto al aumentar la tensión y contrató personal de seguridad adicional.
La propietaria de un negocio de compra de oro contó que la dueña de un restaurante cercano la llamó para advertirle de que un grupo de jóvenes se encontraba en la zona. Un vídeo que recibió mostraba la puerta del local forzada y el interior destrozado. Cuando regresó, parte de la mercancía había desaparecido y los escaparates que daban a la calle estaban rotos.
También fue atacada una sucursal de Nicolas, una conocida cadena francesa de tiendas de vino. Las fotografías mostraban la entrada y los dos escaparates destrozados, las estanterías casi vacías y cajas de champán vacías y cristales esparcidos por el suelo. Supermercados, tiendas de tecnología, bares y comercios de cigarrillos electrónicos también sufrieron daños o fueron saqueados.
Carrefour eleva a más de 11 millones el coste de las reparaciones
Bompard señaló que reparar las tiendas de Carrefour afectadas costará bastante más de 11 millones de dólares. El ejecutivo afirmó que los destrozos tienen consecuencias tanto económicas como sociales y añadió que algunos establecimientos franquiciados podrían verse obligados a reducir las horas de trabajo de decenas de empleados.
Para los minoristas, la factura no se limita a la mercancía sustraída y a los elementos del local que han quedado destruidos. Los cierres anticipados, las obras y el refuerzo de la seguridad incrementan los gastos y reducen las horas de actividad comercial. En zonas que dependen especialmente de la afluencia durante el fin de semana, la interrupción también puede presionar las ventas y el flujo de caja.
Algunos negocios reabren mientras comienzan las labores de limpieza
Los disturbios no afectaron a toda la ciudad. Un camarero de un pub irlandés de Montmartre explicó que la noche del sábado transcurrió con mucha actividad, pero sin incidentes, y que los clientes se comportaron de forma educada. Sin embargo, el domingo por la mañana muchos residentes encontraron escaparates y cajeros automáticos destrozados, calles cubiertas de basura y vehículos calcinados.
En algunas zonas ya habían comenzado las reparaciones y la limpieza. Una agencia de colocación laboral que había sido asaltada estaba siendo reparada, mientras voluntarios retiraban escombros de las calles. El Ayuntamiento de París indicó que ayudaría a los negocios afectados y que trabajaría en la creación de un grupo de emergencia para ayudarles a gestionar las reclamaciones al seguro y los trámites administrativos.
Las empresas continúan calculando las pérdidas, el coste de las reparaciones y el tiempo que han permanecido fuera de actividad. La estimación de Carrefour muestra que los daños no se limitan a establecimientos concretos: también afectan a las decisiones de personal de las franquicias y a los costes generales del grupo.