La economía china creció más de lo esperado en el tercer trimestre: el PIB aumentó un 4,5% interanual y un 1,2% frente al trimestre anterior, por encima de las previsiones del mercado del 4,4% y el 1,1%, respectivamente. La mejora de la producción industrial y de las ventas minoristas en septiembre respaldó el resultado trimestral, mientras que la resistencia de las manufacturas y las exportaciones siguió compensando la debilidad del sector inmobiliario y de la inversión en general. Sin embargo, la recuperación todavía no se ha extendido al conjunto de la demanda interna ni a la actividad inversora.
El crecimiento del PIB se acelera con la mejora de septiembre
El crecimiento del PIB del tercer trimestre pasó del 4,3% registrado en el segundo trimestre al 4,5%. Durante los nueve primeros meses del año, la economía avanzó un 4,6% interanual, dentro del objetivo de crecimiento anual fijado por el Gobierno, de entre el 4,5% y el 5,0%.
La producción industrial de las empresas por encima del umbral oficial aumentó un 5,5% interanual en septiembre, frente al 5,2% de agosto y por encima del 5,4% esperado por el mercado. El crecimiento de las ventas minoristas también mejoró: se aceleró hasta el 1,1%, desde el 0,4%, y superó la previsión del 0,5%.
Los datos de consumo, no obstante, siguieron mostrando una evolución desigual. En los nueve primeros meses, las ventas minoristas de servicios crecieron un 5,0%, mientras que las de bienes aumentaron solo un 1,0%. La tasa de desempleo urbano encuestada se situó en el 5,2% en septiembre.
Las manufacturas tecnológicas y las exportaciones sostienen la producción
Los avances más importantes continuaron concentrándose en las manufacturas de mayor valor añadido. La producción manufacturera de alta tecnología creció un 14,3% en los nueve primeros meses, mientras que la fabricación de equipos aumentó un 10,2%. Ambos sectores superaron ampliamente el incremento del 5,3% registrado por la producción industrial total en el mismo periodo.
La producción de equipos de impresión 3D se disparó un 62,5%, la de baterías de ion-litio avanzó un 39,5% y la de robots industriales aumentó un 29,1%. La inversión en industrias de alta tecnología creció un 4,9%, en contraste con la contracción de la inversión total en activos fijos.
La demanda externa también respaldó la actividad manufacturera. Medidas en yuanes, las exportaciones de bienes aumentaron un 29,6% interanual en septiembre. El crecimiento de las ventas al exterior y la fortaleza de las industrias vinculadas a la tecnología elevaron el resultado económico general, aunque su resistencia relativa también puso de relieve la debilidad de la inversión interna.
La inversión inmobiliaria cae un 20,6% y arrastra a la inversión total
La inversión en activos fijos disminuyó un 7,2% en los nueve primeros meses, el mismo descenso acumulado hasta agosto. La inversión en desarrollo inmobiliario cayó un 20,6%, la inversión en infraestructuras retrocedió un 4,2% y la inversión manufacturera bajó un 2,1%.
La debilidad no se limitó al sector inmobiliario. Incluso excluyendo el desarrollo inmobiliario, la inversión en activos fijos se redujo un 4,2%, lo que indica que la desaceleración inversora abarca más ámbitos que la construcción residencial.
El mercado inmobiliario también siguió bajo presión. El valor de las ventas de viviendas comerciales nuevas disminuyó un 13,9% durante el periodo, mientras que la superficie vendida cayó un 13,2%. La persistente debilidad del ladrillo continúa lastrando la inversión, y el repunte de la producción industrial todavía no se ha traducido en un crecimiento más amplio de la inversión.
El objetivo anual sigue al alcance, pero la demanda interna queda rezagada
El crecimiento del 4,6% acumulado en los nueve primeros meses se mantiene dentro del objetivo anual, situado entre el 4,5% y el 5,0%. La mejora de las cifras del tercer trimestre puede reducir a corto plazo la presión para aprobar estímulos de gran escala, pero no elimina la divergencia interna de la economía. La Oficina Nacional de Estadística de China señaló la insuficiencia de la demanda interna como uno de los principales desafíos actuales.
Por ahora, el crecimiento más rápido se concentra en las manufacturas de alta tecnología, la fabricación de equipos y las exportaciones, mientras que el desarrollo inmobiliario y la inversión total en activos fijos siguen contrayéndose. La cuestión central es si la producción industrial y la demanda externa podrán impulsar una recuperación más amplia del consumo y la inversión internos. Los últimos datos todavía no muestran que esa mejora se haya generalizado.