Los agentes personales de inteligencia artificial empiezan a encargarse de tareas cotidianas para ahorrar dinero, como cancelar suscripciones olvidadas, negociar facturas de internet, recuperar créditos de aerolíneas y solicitar reembolsos. Para aseguradoras, aerolíneas, bancos, proveedores de banda ancha y empresas de suscripción, el cambio puede debilitar una ventaja asentada durante años: muchos clientes aplazan la comparación de precios o la cancelación de servicios. Aún es difícil medir cuánto afectará esto a los ingresos empresariales.
Noah Shinn, CEO de Instinct, afirmó recientemente que un agente personal de IA puede revisar las transacciones bancarias, detectar suscripciones que el usuario ya no utiliza y cancelarlas. Muse, el agente personal de Meta, también presenta el ahorro de dinero como uno de sus principales usos. Según Shinn, el usuario podría acabar viendo poco más que la cantidad que la herramienta haya conseguido ahorrar.
Las acciones retroceden tras el lanzamiento de Muse
Los inversores ya están valorando el posible impacto empresarial. En las dos semanas posteriores al lanzamiento de Muse, las acciones de Airbnb cayeron un 12%, las de Booking.com bajaron un 10% y las de Planet Fitness retrocedieron un 17%. Estos movimientos no demuestran que los agentes personales de IA fueran la causa de las caídas. Sí reflejan, sin embargo, una cuestión que afrontan los inversores: ¿podrían perder ingresos las empresas que se benefician de la pasividad de sus clientes si más consumidores comparan precios, cuestionan cargos o completan procesos de cancelación?
El sector asegurador puede ser uno de los ámbitos más claros que habrá que observar. Tony Soloman, responsable de inteligencia aseguradora de J.D. Power, señaló que los agentes personales de IA podrían alterar el funcionamiento de las aseguradoras. Los consumidores todavía suelen tener que contactar con un empleado para contratar o modificar una póliza. Si la IA se ocupa de ese paso, las aseguradoras podrían perder parte del control sobre la forma en que los clientes toman sus decisiones.
Las primas de los seguros de automóviles y viviendas en Estados Unidos sumaron alrededor de 560.000 millones de dólares en 2025. En un supuesto ilustrativo, si el 5% de los titulares de pólizas utilizara un agente de IA y negociara una reducción del 10% mediante la comparación de precios o la negociación, las primas afectadas ascenderían a unos 2.800 millones de dólares. Se trata de un cálculo hipotético, no de una previsión, y no representa las pérdidas de ingresos que finalmente puedan sufrir las aseguradoras.
Rhys Williams, estratega jefe de Wayve Capital Management, afirmó que una adopción por parte de entre el 5% y el 10% de los clientes quizá no modificaría de forma material la economía de las empresas. El efecto podría hacerse más visible si el uso alcanzara entre el 40% y el 50% de los clientes.
ChatGPT reduce una factura de banda ancha
Algunos usuarios ya están utilizando estas herramientas. AJ Stuyvenberg, ingeniero de Datadog, pidió a ChatGPT que negociara con Verizon después de que Comcast le ofreciera un servicio de fibra más rápido por 50 dólares al mes. Tras más de una hora de intercambios con el servicio de atención al cliente en línea, la IA redujo su factura de Verizon de 94,99 a 69,99 dólares mensuales y consiguió además un crédito de fidelidad de 47,50 dólares.
Stuyvenberg calculó que los cambios le ahorrarían 347,50 dólares en un año. Explicó que el atractivo de la IA estaba en delegar tareas tediosas y lentas, en lugar de tener que tratar repetidamente con el servicio de atención al cliente.
David Pawlan, que trabaja en el área de crecimiento de Merit Systems, utilizó Instinct para seguir las tarifas de United Airlines. Cuando los precios bajaron, empleó la herramienta StablePhone de AgentCash y Claude Code para solicitar créditos de viaje. Pawlan afirmó que recuperó un total de 73 dólares en tres vuelos y que dedicó unos cinco minutos a cada solicitud.
Estos casos apuntan a que el cambio podría comenzar, no por las grandes decisiones de compra, sino por tareas pequeñas y frecuentes, como ajustes de facturas, diferencias de tarifas y cancelaciones de suscripciones. El ahorro individual puede ser limitado, pero si actúan muchos clientes, las empresas podrían tener que revisar sus costes de atención al cliente, sus estrategias de retención y sus modelos de precios.
Los precios opacos dejan más margen de actuación
Craig Moffett, socio y analista sénior de MoffettNathanson, afirmó que los agentes de IA probablemente tendrán más efecto en sectores donde los precios son poco transparentes, resulta difícil identificar a los proveedores o comparar opciones requiere mucho tiempo. El inmobiliario, los seguros y los servicios financieros encajan en ese perfil.
En estos sectores, los consumidores suelen tener que recopilar información, interpretar condiciones complejas y completar después una contratación o modificación mediante llamadas, chats en línea o varias rondas de comunicación. Un agente de IA capaz de leer facturas, identificar cláusulas contractuales y contactar con un proveedor podría reducir el esfuerzo necesario para actuar.
Las empresas también afrontan un mayor escrutinio por las barreras para cancelar servicios y solicitar reembolsos. La Fiscalía General de Nueva York y la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos han actuado contra algunas compañías por sus prácticas de cancelación de suscripciones, con multas o reembolsos como resultado. Amazon había emitido más de 845 millones de dólares en reembolsos a septiembre de 2026 en relación con un acuerdo. Las acusaciones incluían la inscripción de consumidores en Amazon Prime sin su consentimiento y la dificultad para cancelar el servicio.
Estos casos muestran que los reguladores ya prestan atención a los obstáculos que afrontan los consumidores al cancelar servicios, impugnar cargos o reclamar dinero. Los agentes personales de IA podrían ayudar a más personas a completar gestiones que de otro modo abandonarían. Su uso más amplio en contratos complejos, reclamaciones de seguros y servicios financieros dependerá de los accesos y permisos que reciban, así como de si los sistemas de atención al cliente permiten la participación de agentes automatizados.
Las empresas pueden responder con sus propios agentes
Una adopción más amplia de los agentes de consumo podría provocar una respuesta por parte de las empresas. Ben Winters, responsable de los asuntos relacionados con IA y privacidad en la Consumer Federation of America, afirmó que las compañías podrían dificultar el acceso de los consumidores y sus agentes a los sistemas de atención al cliente y de transacciones. La decisión de Amazon de bloquear al agente Muse de Meta para que no compre en su página web es un ejemplo de una plataforma que limita las herramientas externas de IA.
Si más plataformas restringen el acceso automatizado, la competencia podría enfrentar cada vez más a la IA de las empresas con los agentes de los consumidores. Las herramientas de los usuarios podrían buscar precios más bajos, recuperar créditos o cancelar servicios, mientras las compañías utilizarían sus propios agentes para ofrecer descuentos y retener a los clientes que consideren más valiosos.
Soloman señaló que las aseguradoras podrían emplear IA para identificar a los clientes con riesgo de marcharse y actuar antes para conservar el negocio que consideren prioritario. Por tanto, los agentes personales no necesariamente empujarían los precios en una sola dirección; también podrían llevar a las empresas a rediseñar sus ofertas de renovación, descuentos y procesos de retención.
Todavía no existe una estimación fiable y unificada de cuántas personas utilizan agentes personales de IA, qué transacciones pueden gestionar estas herramientas o cuál será su efecto a largo plazo sobre los beneficios empresariales. Los descuentos en facturas, los créditos de viaje y los reembolsos ya obtenidos muestran que los consumidores empiezan a delegar gestiones financieras que antes dejaban pendientes. El efecto sobre los ingresos a gran escala dependerá de si el uso se extiende más allá de los primeros usuarios.