
En el contexto de la agitación del mercado global, el precio del oro superó con fuerza los 3200 dólares el pasado viernes, estableciendo un nuevo récord histórico. La depreciación del dólar, el aumento de las tensiones comerciales y la preocupación por una recesión económica han llevado a los inversionistas a acudir en masa al oro, este tradicional activo refugio, elevando su precio a niveles nunca vistos.
El oro al contado subió casi un 2% en el día, alcanzando un máximo histórico de 3245.26 dólares durante la sesión. Los futuros del oro estadounidense aumentaron un 2.1%, cerrando en 3244.6 dólares, lo que demuestra la fuerte demanda del mercado por metales preciosos. En el acumulado semanal, el precio del oro subió más del 6%, registrando una de sus semanas individuales más fuertes en años.
El estratega de materias primas de WisdomTree, Nitesh Shah, señaló: "Bajo la nube de la guerra comercial liderada por Trump, el oro se ha convertido en la elección preferida de los inversionistas que buscan refugio. Con la debilidad del dólar y la venta masiva de bonos del Estado estadounidense, la confianza del mercado en Estados Unidos como socio comercial estable se ha deteriorado, impulsando el flujo de capital hacia el mercado del oro".
Además de la incertidumbre macroeconómica, varios factores estructurales también han apoyado la tendencia alcista del oro. Entre ellos se incluyen las compras continuas de oro por parte de los bancos centrales, un posible ciclo de recortes de tasas de interés por parte de la Reserva Federal, la intensificación de las tensiones geopolíticas y el aumento significativo en los flujos de fondos hacia los ETF de oro, que han proporcionado respaldo al precio del oro.
Los datos económicos de Estados Unidos mostraron que el Índice de Precios al Productor (PPI) de marzo cayó inesperadamente un 0.4% intermensual, reflejando cierta relajación de la presión inflacionaria a corto plazo. Sin embargo, debido a la implementación gradual de aranceles de importación desencadenada por las disputas comerciales, los analistas generalmente esperan que la inflación vuelva a aumentar en los próximos meses.
En cuanto a la política monetaria, el mercado actualmente espera que la Reserva Federal vuelva a iniciar un proceso de recortes de tasas en junio, con una disminución acumulada durante el año que podría alcanzar los 90 puntos básicos. Esta expectativa ha aumentado la atracción por activos no generadores de rendimientos, como el oro.
Además del oro, otros metales preciosos mostraron un comportamiento variado. La plata al contado subió un robusto 3.2%, alcanzando los 32.18 dólares por onza, continuando beneficiándose tanto del sentimiento de refugio como de la demanda industrial; el paladio tuvo un ligero aumento del 0.7%, cerrando en 914.87 dólares; mientras que el platino cayó ligeramente un 0.2%, cotizándose a 936.36 dólares.
En resumen, el fuerte desempeño del mercado del oro no solo refleja el aumento actual del sentimiento de riesgo global, sino que también revela una creciente incertidumbre en el mercado sobre la dirección futura de la economía. En medio de la agitación global y las disputas políticas, el oro indudablemente vuelve a ser el "puerto seguro" del capital.

