
El mercado del crudo experimentó un claro rebote el pasado viernes, con el Brent y el crudo estadounidense subiendo más del 2% debido a señales fuertes de que Estados Unidos podría bloquear las exportaciones de crudo iraní, lo que aumentó las expectativas de una reducción en el suministro.
Los futuros del Brent subieron un 2.26%, cerrando a 64.76 dólares por barril; el crudo WTI de Estados Unidos subió un 2.38%, cerrando a 61.50 dólares por barril, registrando un aumento notable en la semana. El catalizador del alza de precios fue una declaración del Secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright: como parte de la presión del gobierno de Trump sobre el programa nuclear iraní, Estados Unidos considerará bloquear las exportaciones de crudo de Irán, lo que el mercado interpretó ampliamente como una posible política más dura por parte de Estados Unidos.
El presidente de Lipow Oil Associates, Andrew Lipow, señaló: "Si Estados Unidos limita severamente las exportaciones de crudo iraní, inevitablemente reducirá el suministro global de petróleo, y el mercado seguramente reaccionará."
De hecho, el mercado del crudo experimentó fluctuaciones frecuentes esta semana; además del factor iraní, los ajustes frecuentes en la política comercial del presidente Trump también se convirtieron en una variable importante para la evolución de los precios del petróleo. Aunque la decisión de Estados Unidos de pausar la imposición de nuevos aranceles a varios países ha aliviado temporalmente parte de la presión, el conflicto comercial continuo entre China y Estados Unidos sigue manteniendo en alerta al mercado sobre el crecimiento económico global y la demanda de crudo.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) también lanzó un pronóstico pesimista la semana pasada, rebajando las previsiones de crecimiento económico global para 2024-2025 y ajustando a la baja la demanda mundial de petróleo para este año y el próximo. La agencia advirtió que, si las tensiones comerciales persisten, podrían ejercer una presión a la baja sobre los precios del petróleo.
Mientras tanto, el Departamento de Energía de Estados Unidos añadió durante el fin de semana que en los próximos cuatro años el gobierno estadounidense espera que el precio promedio del petróleo sea más bajo que el nivel actual, basado en las perspectivas cambiantes de la economía global y la orientación de la política energética estadounidense. Además, la cooperación en el ámbito de la energía nuclear civil entre Estados Unidos y Arabia Saudita se incluirá en la agenda, esperándose que más detalles se anuncien a finales de este año, lo que podría tener un impacto potencial en el mercado del crudo a mediano y largo plazo.
En resumen, aunque las tensiones geopolíticas a corto plazo respaldan el alza del precio del petróleo, las incertidumbres en el panorama comercial global y las preocupaciones sobre la desaceleración del crecimiento de la demanda aún dejan el futuro del mercado petrolero lleno de incertidumbres. Los inversionistas deben vigilar de cerca las relaciones entre Estados Unidos e Irán, las políticas comerciales globales y la interacción de los datos macroeconómicos al evaluar el rumbo futuro de los precios del crudo.

