Las bolsas mundiales han alcanzado máximos históricos este año impulsadas por el fuerte aumento de la inversión en infraestructuras de inteligencia artificial. Joachim Klement, responsable de estrategia de mercado de Panmure Liberum, advierte de que el auge bursátil vinculado a la IA podría deshacerse en 2027 y desencadenar la mayor oleada de ventas desde la crisis financiera mundial de 2008. Para los inversores, el riesgo no se limita a la capacidad de las valoraciones relacionadas con la IA para mantenerse: los mercados también dependen cada vez más de que continúe creciendo el gasto en infraestructuras.
La inversión en IA impulsa a las bolsas hacia máximos
Los principales mercados de renta variable han avanzado este año, en parte gracias al optimismo sobre el desarrollo de la inteligencia artificial. Los inversores apuestan por que una adopción más amplia de estas tecnologías aumentará la demanda de infraestructuras, mientras que la expectativa de un mayor gasto ha contribuido a sostener el ánimo del mercado.
Klement advierte de que la estrategia de inversión vinculada a la IA podría no prolongarse. Su escenario central contempla que este movimiento podría empezar a deshacerse ya en 2027, con un impacto significativo en los mercados de acciones. Se trata de un escenario, no de una previsión definitiva, pero pone de relieve las dudas sobre cuánto tiempo puede seguir el auge de la inversión en IA respaldando las cotizaciones.
Klement contempla la peor venta masiva desde la crisis financiera
La advertencia va más allá de una posible corrección en un único sector. Klement afirma que un giro en el comercio ligado a la IA podría provocar la caída bursátil más grave desde la crisis financiera mundial, lo que plantea la posibilidad de que las pérdidas se extiendan por el conjunto de la renta variable y no queden limitadas a las compañías de inteligencia artificial.
Los detalles disponibles no precisan cuál podría ser la magnitud de una caída del S&P 500, qué niveles de valoración estarían en riesgo ni qué condiciones desencadenarían el giro. Tampoco explican en profundidad por qué 2027 sería el punto de inflexión. Por ello, las declaraciones de Klement deben interpretarse como un escenario de riesgo y no como una predicción firme sobre el momento o la magnitud de un descenso.
El mercado vigila si el gasto en IA puede sostener el repunte
El aumento de la inversión en infraestructuras de IA ha contribuido a alimentar el optimismo. Si cambian las expectativas sobre ese gasto, el movimiento vinculado a la inteligencia artificial podría experimentar una revisión de sus valoraciones. Los participantes del mercado tendrán que observar cómo evoluciona el gasto de las empresas frente a las previsiones, aunque la advertencia de Klement no aporta datos específicos ni un análisis individualizado de compañías concretas.
El punto central es que Klement considera escenario base que el comercio ligado a la IA se deshaga en 2027, con consecuencias potencialmente severas para la renta variable. La materialización de ese escenario y la amplitud de su impacto dependerán, entre otros factores, de la inversión en infraestructuras de IA y de las condiciones generales del mercado.