A las puertas de que los grandes bancos estadounidenses comiencen a publicar la próxima semana sus resultados del tercer trimestre, las compras de acciones propias por parte de empleados del sector financiero han caído a su nivel más bajo desde que hay registros. VerityData contabilizó 298 empleados que realizaron al menos una compra durante el periodo, por debajo del anterior mínimo de 302, registrado en el tercer trimestre de 2024. La serie histórica comienza en 2004.
El descenso se produce en un año de intensa actividad bursátil en Wall Street y de importantes ingresos derivados de grandes salidas a bolsa. Las compras de directivos son uno de los indicadores que los inversores observan para valorar cómo perciben la cotización y las perspectivas de sus empresas, aunque por sí solas no determinan los resultados de los bancos ni la evolución futura de sus acciones.
Las compras de acciones propias marcan un mínimo en el sector
Ben Silverman, responsable de investigación de VerityData, señaló que 298 personas del sector financiero compraron acciones de sus compañías al menos una vez en el tercer trimestre. La muestra abarca más de 3.000 empresas de servicios financieros, entre ellas grandes bancos, gestoras de activos y aseguradoras.
La actividad compradora de directivos también retrocedió en el conjunto del mercado. En el tercer trimestre hubo 1.290 compradores, un 18% menos que los 1.580 del segundo. En el sector financiero, las ventas de acciones por parte de personas con información privilegiada superaron a las compras, aunque se mantuvieron cerca de los niveles habituales.
Las ventas pueden responder a motivos diversos: cubrir obligaciones fiscales, diversificar inversiones o ejecutar planes de negociación establecidos con antelación. Por ello, una venta aislada no implica necesariamente una opinión más pesimista sobre una empresa. Las compras voluntarias de acciones por parte de ejecutivos suelen interpretarse con mayor facilidad como una señal de confianza.
Los expertos discrepan sobre el significado del descenso
Jesse Fried, profesor de la Facultad de Derecho de Harvard, afirmó que la menor cantidad de directivos financieros que compran acciones de sus propias empresas podría ser una señal bajista para el sector. Según Fried, las compras de personas con información privilegiada se han asociado a menudo con compañías que posteriormente superan al mercado en general.
Silverman planteó otra posible explicación: los directivos podrían estar actuando con más cautela ante las valoraciones. Si consideran que existe una brecha amplia entre el precio de una acción y su valor razonable, pueden optar por no comprar a un nivel que juzgan demasiado alto.
Nejat Seyhun, profesor de Finanzas en la Ross School of Business de la Universidad de Michigan, sostuvo que estos datos tienen una capacidad limitada para anticipar el comportamiento de las acciones bancarias. La actividad de personas con información privilegiada puede guardar relación con la rentabilidad futura del mercado en su conjunto, explicó, pero es un indicador menos útil específicamente para los bancos.
Los resultados bancarios dependen en gran medida de factores macroeconómicos como la política monetaria, los tipos de interés y la inflación. Como los ejecutivos no pueden anticipar con facilidad esas variables, la información propia de cada compañía no basta para prever la evolución de sus acciones.
Los resultados pondrán a prueba las expectativas sobre la banca
Los inversores centran ahora su atención en las cuentas del tercer trimestre de los grandes bancos. JPMorgan Chase y Goldman Sachs tienen previsto presentar sus resultados el 13 de octubre, y Morgan Stanley lo hará el 14 de octubre.
En general, los beneficios y los ingresos bancarios han crecido este año, aunque el mercado de salidas a bolsa se ha enfriado recientemente. Oura y Bamboo Insurance aplazaron sus planes de cotización el mes pasado. Durante el periodo, la Reserva Federal también subió los tipos de interés, una medida que podría encarecer la financiación empresarial y frenar las operaciones.
Además, grandes empresas están captando préstamos de cuantía considerable para financiar proyectos de inteligencia artificial. Si empeora la capacidad de pago de los prestatarios, los bancos y otras firmas de Wall Street podrían afrontar más riesgo de crédito y un deterioro de la calidad de sus activos. El mercado aún está evaluando qué implicaciones tiene esta demanda de financiación para los ingresos y la exposición al riesgo de la banca.
Las acciones bancarias han quedado rezagadas frente al mercado en general. Al 7 de octubre, el índice KBW Bank acumulaba una caída de casi el 11% en el último mes, mientras que el S&P 500 avanzaba un 1%. Pese a ese retroceso reciente, el índice bancario todavía subía alrededor de un 3% en lo que va de año. Antes de la publicación de resultados, el mínimo de compras internas y el peor comportamiento reciente ofrecen contexto a los inversores; las cuentas, la calidad de los préstamos, la sensibilidad a los tipos y las previsiones de los equipos directivos aportarán más información.