El interés de los inversores por el crédito privado con grado de inversión está creciendo. Algunos gestores ofrecen diferenciales netos entre 150 y 200 puntos básicos superiores a los del crédito público de la misma categoría, con pérdidas históricas comparables, según un análisis de Russell Investments. Para las instituciones que buscan nuevas fuentes de ingresos y una mayor diversificación de emisores, puede complementar a los bonos públicos, aunque suele ofrecer menos liquidez, transparencia y flexibilidad de negociación.
Las aseguradoras prevén aumentar sus asignaciones
Una encuesta realizada este año entre aseguradoras revela que el 40% de las participantes planea aumentar su exposición a préstamos directos con grado de inversión, mientras que el 38% espera elevar la asignación a crédito estructurado de esa categoría. Para atender la demanda, los gestores de inversiones alternativas están ampliando su capacidad de originación, estructurando financiación a medida para empresas y cerrando más operaciones bilaterales directamente con emisores con grado de inversión.
El precio de estas operaciones puede reflejar tanto su estructura personalizada como las restricciones de liquidez que aceptan los inversores. Russell Investments señala que algunos gestores ofrecen diferenciales netos, una vez descontadas las comisiones, entre 150 y 200 puntos básicos por encima del crédito público. En la comparación de la firma, las pérdidas históricas fueron similares a las de los mercados públicos con grado de inversión. Los resultados concretos dependen del gestor, la operación y la calidad del análisis crediticio.
Un mercado de unos 38 billones de dólares amplía el universo de emisores
Las carteras de crédito público con grado de inversión pueden concentrarse en las mayores empresas. Cuando los diferenciales son estrechos, la compensación por asumir esa exposición también puede ser limitada. Para las carteras con una presencia elevada de crédito público, los préstamos privados pueden diversificar tanto los emisores como los tipos de operación.
El mercado de crédito privado con grado de inversión se estima en unos 38 billones de dólares e incluye numerosos prestatarios y operaciones de financiación ajenos a los mercados públicos tradicionales. Ese tamaño no garantiza que todos los inversores accedan a las mismas oportunidades: los gestores difieren en sus fuentes de originación, tipos de operaciones y conocimiento sectorial, y una cartera individual puede seguir concentrada en determinadas áreas.
Una asignación del 20% eleva al 62 puntos básicos el exceso de rentabilidad estimado
En un ejercicio ilustrativo de Russell Investments, el exceso de rentabilidad neto se sitúa en 40 puntos básicos para el crédito público con grado de inversión gestionado activamente y en 150 puntos básicos para el crédito privado de esa categoría. Con esos supuestos, trasladar un 20% de una asignación tradicional al crédito privado elevaría del 40 al 62 puntos básicos el exceso de rentabilidad neto esperado de la cartera.
El ejemplo muestra cómo distintos supuestos de rentabilidad pueden influir en una cartera, pero no garantiza resultados. Estos dependerán de la asignación, del exceso de rentabilidad neto que efectivamente genere el crédito privado y de las comisiones. También hay que valorar la menor liquidez habitual, la transparencia más limitada y la menor facilidad para modificar operaciones privadas, en función de los objetivos de la cartera y sus necesidades de efectivo.
La financiación de Intel refleja el cruce entre mercados públicos y privados
Las empresas, incluidas las grandes corporaciones con grado de inversión, pueden recurrir a bonos públicos o a capital privado según sus necesidades de financiación. Intel estudió alternativas para financiar una gran planta de semiconductores y finalmente optó por una operación privada a medida, en lugar de emitir bonos tradicionales. Este tipo de financiación puede adaptarse a las características de un proyecto; los inversores que aceptan esa flexibilidad pueden recibir una compensación incorporada en las condiciones de la operación.
El caso muestra que los mercados públicos y privados no son canales de financiación completamente separados. Analizarlos dentro de un mismo marco de crédito con grado de inversión permite comparar prestatarios, estructuras y fuentes de diferencial. Sin embargo, por su carácter personalizado, cada operación privada requiere evaluar por separado sus condiciones, riesgos y liquidez.
El crédito privado con grado de inversión no es lo mismo que los préstamos directos tradicionales
El término crédito privado suele referirse a préstamos directos a empresas por debajo del grado de inversión. Por lo general, estas operaciones conllevan más riesgo crediticio en busca de una rentabilidad superior, suelen tener tipos variables y ofrecen una exposición a la duración limitada o poco significativa.
El crédito privado con grado de inversión da acceso a prestatarios de mayor calidad crediticia mediante financiación corporativa y respaldada por activos, negociada de forma privada. A cambio de una menor liquidez, una mayor personalización y estructuras más complejas, los inversores pueden recibir un rendimiento adicional manteniendo características propias del crédito con grado de inversión. A diferencia de los préstamos directos tradicionales, esta categoría también puede aportar duración y, por su papel en la cartera, se asemeja más a los bonos públicos con grado de inversión. El crédito directo tradicional es más comparable a los bonos de alto rendimiento y a los préstamos sindicados.
Las aseguradoras ya participan; los fondos de pensiones siguen evaluando el mercado
Las aseguradoras han sido fundamentales para consolidar el crédito privado con grado de inversión como clase de activo institucional. La mayoría de las compañías de seguros de vida de Estados Unidos mantiene crédito privado junto con bonos públicos, y más del 90% de su exposición a crédito privado tiene grado de inversión. Los fondos de pensiones se han incorporado más recientemente, aunque algunos ya lo están sumando a sus asignaciones de renta fija destinadas a cubrir pasivos.
Los gestores varían en cobertura sectorial, experiencia en operaciones y canales de originación. Combinar firmas con capacidades complementarias puede dar acceso a distintas partes del mercado y reducir la dependencia de un único enfoque. A medida que se expanden los gestores establecidos y entran nuevos participantes, el acceso a las operaciones, los criterios de análisis crediticio y la especialización siguen marcando diferencias.
El crédito privado con grado de inversión amplía las opciones de renta fija de mayor calidad, pero no sustituye a los bonos públicos. El posible incremento de rentabilidad debe sopesarse frente a las limitaciones de liquidez y transparencia. Para los inversores institucionales, la selección de gestores, la construcción de la cartera y las necesidades de financiación siguen siendo factores centrales al decidir la asignación.