Fallecimiento de la Princesa Astrid, un suceso cercano al funeral del Rey Harald V
La familia real noruega informó sobre el fallecimiento de la Princesa Astrid a los 94 años, apenas dos días después del funeral de su hermano, el Rey Harald V. Astrid fue la última hija viva del antiguo rey Olav V. El Rey Harald V, que gobernó durante más de 35 años, murió el mes pasado a los 89 años. La muerte de la Princesa Astrid simboliza una etapa de transición en la monarquía noruega.
Reconocimiento del Rey Haakon VII a la dedicación de la Princesa Astrid
El actual Rey Haakon VII rindió homenaje a la dedicación de la Princesa Astrid, destacando su papel cálido y constante en la representación de la familia real. Entre 1954 y 1968, cumplió la función de primera dama de Noruega tras el fallecimiento de la madre, la Princesa Heredera Märtha. A lo largo de su vida, se dedicó principalmente a apoyar a los grupos más vulnerables, promoviendo la inclusión y la compasión. En los últimos meses su salud había empeorado, incluyendo una hospitalización en marzo por neumonía.
Dolor nacional y detalles del funeral
El primer ministro Jonas Gahr Støre confirmó que el Estado asumiría los costos del funeral, con las banderas nacionales izadas a media asta en honor a la princesa. El funeral del Rey Harald reunió a numerosos miembros de casas reales europeas, incluido el Príncipe de Gales, además de jefes de Estado. Miles de ciudadanos se congregaron a lo largo del recorrido desde el Palacio Real hasta la Catedral de Oslo, en una muestra solemne de respeto.
La Familia Real Noruega bajo escrutinio en medio de desafíos personales
Durante los últimos años de reinado del Rey Harald V, la familia real enfrentó varias controversias privadas. A principios de este año, surgieron documentos que revelaron contactos frecuentes entre la Princesa Heredera Mette-Marit y el fallecido financiero estadounidense Jeffrey Epstein, lo que llevó a que la princesa manifestara públicamente su pesar. Además, el hijo de Mette-Marit de una relación anterior, Marius Borg Høiby, fue condenado en junio por dos delitos de violación con una pena de cuatro años de prisión. Sin embargo, se le concedió arresto domiciliario y permiso para asistir al funeral de la Princesa Astrid mientras se tramita su apelación.
La última aparición pública de la Princesa Astrid fue en el funeral de su hermano, donde fue despedida por el público mientras permanecía en silla de ruedas. Su partida representa no solo la pérdida de una figura central en la monarquía noruega, sino que también reaviva la atención sobre las responsabilidades y dificultades actuales de la familia real en un contexto de creciente escrutinio público.