Transferencias frecuentes pero de montos modestos en Latinoamérica
Un estudio reciente revela que en Argentina, usuarios de carteras cripto minoristas como Lemon Wallet retiran en promedio 544 dólares, con una mediana entre 150 y 270 dólares. Estas cifras indican que el uso principal es para pagos cotidianos, como el alquiler o gastos de servicios, más que para grandes movimientos de inversión. Esto rompe con el estereotipo tradicional de que la fuga de capital requiere maniobras complejas y demuestra que trabajadores y pequeñas empresas utilizan aplicaciones móviles para transferencias internacionales.
Diferencias en ahorro entre Brasil y Argentina explican la salida de capital
Comparando desde 2016, tanto el ahorro local como los activos en dólares en Argentina y Brasil se equipararon a un índice base de 100. Mientras que la tasa CDI brasileña acumuló un 150%, los activos en dólares sin rendimiento quedaron en 99. En 2024, los activos declarados en el exterior por residentes brasileños alcanzaron 654 mil millones de dólares, en contraste con una fuerte caída hasta 44 en el índice de ahorro local argentino. Para Farhad Farhadi, CEO de Intelliwealth, los ahorradores buscaban más una "póliza de seguro" —liquidez y protección jurídica— que rendimiento financiero. Robin Nordnes, fundador y CEO de Raiku, señala que las fricciones que tradicionalmente impedían transferencias rápidas de capital están desapareciendo, manteniendo la influencia de decisiones pasadas sobre los hábitos de flujo de dinero, aunque la estabilización económica ayude a recuperar el valor de las monedas locales.
Popularidad del dólar digital y stablecoins conlleva riesgos inherentes
Las stablecoins facilitan el movimiento de fondos, aunque suelen cotizar con una prima, principalmente en países con alta inflación. Un análisis de BeInCrypto sobre 12 productos de cuentas en dólares revela que solo dos depositan los fondos de clientes en bancos estadounidenses asegurados; la mayoría utiliza stablecoins sin pasar controles básicos de auditoría. Es esencial que los inversionistas examinen quiénes emiten y custodian estos activos, su transparencia sobre reservas y garantías legales, pues la representación digital del dólar no garantiza la seguridad del capital.
Uso diario y alta rotación del dólar digital en transacciones locales
Más del 99% de las retiradas de fondos se vuelve a transferir dentro de 30 días. El dólar digital se emplea principalmente para pagos de nómina, facturas y proveedores, no como simple almacenamiento. Keith Vander Leest, director general de BVNK en EE.UU., destaca que la velocidad de movimientos del dólar en blockchain es aproximadamente 100 veces mayor que la oferta monetaria tradicional. Por su parte, Merlin Egalite, cofundador de Morpho, explica que la escasez de productos de inversión estables y la predominancia de tasas variables en mercados crediticios dificultan la gestión eficiente del capital digital, causando cantidades significativas de liquidez ociosa.
Usuarios enfrentan tensión entre liquidez y protección del ahorro
Aunque los hogares suelen acumular ahorros en dólares, sus gastos diarios requieren moneda local. Artem Ponomarev, fundador de XPlace, señala que el préstamo con garantía puede liberar liquidez, pero advierte sobre los riesgos asociados a altos niveles de apalancamiento. Destaca la necesidad de sistemas con límites estrictos de valor préstamo sobre garantía (LTV) y monitoreo en tiempo real para evitar pérdidas por volatilidad, ya que cifras promedio de retiro alrededor de 544 dólares corresponden a gastos esenciales del día a día.
Retorno de capital depende de estabilidad macroeconómica y sistemas financieros confiables
Directivos del sector coinciden en que la estabilidad macroeconómica es clave para que los fondos regresen. Además, la transparencia en el tipo de cambio, claridad en la propiedad legal, custodia independiente y comprobación de activos constituyen elementos cruciales para atraer capital localmente. La mayoría de las propuestas actuales de productos en dólares en el extranjero no cumplen estos requisitos. La época en que las fricciones naturales retardaban la fuga de capitales concluyó; para recuperar esos recursos, los países latinoamericanos deben construir servicios financieros y marcos regulatorios confiables y verificables.