
A pesar de que el gobierno de Trump anunció una reducción temporal de algunos aranceles, la crisis de confianza en los bonos del Tesoro de EE.UU. sigue sin resolverse de manera efectiva. El 9 de abril, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años se disparó al nivel más alto en siete semanas, lo que obligó a los inversores globales a reevaluar la fiabilidad de este tradicional "activo seguro". Un analista de Deutsche Bank afirmó claramente: "El mercado ha perdido confianza en los activos estadounidenses". Esta declaración se ha convertido en un símbolo de la inestabilidad del mercado de bonos de esta semana.
El gobierno de Trump suavizó algunos aranceles a corto plazo, anunciando una suspensión de 90 días a varios países, pero al mismo tiempo, aumentó significativamente las tarifas sobre los productos de un gran país asiático al 125%. Este cambio inestable de política ha causado preocupación entre los expertos. La estratega de BMO, Carol Schleif, señaló que aunque podría haber un respiro a corto plazo, la incertidumbre a largo plazo para las empresas sigue siendo grave. La falta de confianza del mercado probablemente influirá a largo plazo en la economía de Estados Unidos.
La crisis de liquidez en el mercado de bonos del Tesoro también se está intensificando silenciosamente. Los fondos de cobertura están participando en el mercado de bonos del Tesoro a través de transacciones de base, pero a medida que los corredores exigen más garantías, estos inversores de alto apalancamiento se ven obligados a realizar ventas masivas para cerrar posiciones, provocando una reacción en cadena en el mercado de bonos del Tesoro. Como piedra angular del sistema financiero global, el mercado de bonos del Tesoro enfrenta una prueba de liquidez sin precedentes, lo que sacude aún más la confianza de los inversores globales.
Además, la ausencia de EE.UU. en la cooperación internacional también genera dudas sobre su capacidad para enfrentar la crisis. En las declaraciones conjuntas de estabilización de los países del G7, EE.UU. aparece raramente, y el Secretario del Tesoro Spencert minimizó las turbulencias del mercado como "fluctuaciones temporales", una postura de aislamiento político que pone en duda la capacidad de respuesta de EE.UU. en el mercado internacional.
Aunque la subasta de bonos del Tesoro del 9 de abril se completó con éxito, el aura de los bonos del Tesoro como "activo seguro definitivo" ya se ha empañado. Esta crisis de bonos del Tesoro no solo es una fluctuación del mercado, sino que revela grietas profundas en el orden financiero global. Cuando la incertidumbre política se convierte en norma, los inversores globales y los participantes del mercado deben enfrentar este problema a largo plazo. El camino para reconstruir la confianza del mercado será mucho más largo que el período de tregua de 90 días de aranceles.

