Japón con reservas sólidas para intervenir en el mercado cambiario
Goldman Sachs destaca que Japón posee cerca de 1 billón de dólares en reservas de divisas, incluyendo aproximadamente 200.000 millones en efectivo o equivalentes, lo que brinda una base sólida para futuras intervenciones a gran escala en el yen. Karen Fishman, estratega de Goldman Sachs, explicó en un podcast del banco que los fondos disponibles son suficientes para replicar la magnitud de la intervención realizada en julio. Además, señaló que Japón podría convertir todas sus reservas en activos líquidos mediante los servicios de liquidez vinculados a la Reserva Federal, preparándose ante eventualidades.
Intervención récord en julio y efecto limitado sobre el yen
Según Goldman Sachs, a principios de julio Japón efectuó una intervención monetaria de hasta 85.000 millones de dólares en solo dos días, la mayor desde el desastre de Fukushima en 2011. Esta acción impulsó temporalmente al yen, que superó la zona de 158 yenes por dólar cerca de la media móvil de 200 días, aunque luego perdió la mitad de esta ganancia, acercándose nuevamente al nivel de 160. Fishman aclaró que intervenciones aisladas pueden sostener el yen a corto plazo, pero no ofrecen soluciones duraderas. Tras la acción unilateral del año pasado, el yen volvió a caer a mínimos no vistos en 40 años en cuestión de meses.
Factores clave: diferencial de tasas y decisiones del Banco de Japón
Goldman Sachs subraya que la decisión de intervenir nuevamente dependerá menos de la disponibilidad de fondos y más de la evolución del diferencial de tasas entre Estados Unidos y Japón y acontecimientos específicos que lo disparen. Actualmente, las expectativas del mercado apuntan a un 65% de probabilidad de un aumento de 25 puntos básicos en septiembre por parte del Banco de Japón, con un incremento total estimado de 40 puntos básicos para todo el año. Fishman advierte que un fallo en el aumento podría intensificar la depreciación del yen y obligar a intervenir al gobierno. Por su parte, Praneet Shah, estratega macro global del banco, indica que la debilidad de los datos económicos estadounidenses reduce la expectativa de alzas de la Reserva Federal, atenuando la fortaleza del dólar y la presión sobre el yen. En experiencias previas, intervenciones conjuntas de Japón y EE.UU. han sido más efectivas cuando la inflación y el empleo en EE.UU. estuvieron por debajo de lo esperado, como ocurrió en julio de 2024.
Datos recientes y condiciones actuales para intervención
El índice de precios al consumidor (IPC) de julio en EE.UU., publicado esta semana, cumplió con las previsiones, mostrando una inflación anual del 3,4%, levemente inferior al 3,5% previo. Esto moderó las tasas de los bonos del Tesoro, sin generar alarma por una eventual intervención. No obstante, persiste una brecha notable en los rendimientos: el bono estadounidense a 10 años ronda el 4,69%, mientras que su contraparte japonesa se mantiene cerca del 2,84%. Shah observa que para revertir la depreciación del 45% del yen en los últimos cinco años, el Banco de Japón debería implementar subidas de tipos por encima de lo esperado para estrechar dicha brecha.
Persistente cautela en los mercados ante volatilidad del yen
El mercado de opciones refleja un elevado interés por opciones de compra a corto plazo sobre el yen, evidenciando la preocupación de los operadores ante posibles fluctuaciones en su cotización. A pesar de la reciente corrección hacia los 160 yenes por dólar, los inversores mantienen posiciones defensivas, reconociendo la incertidumbre en el rumbo del yen. En definitiva, el Ejecutivo japonés cuenta con el respaldo financiero necesario para actuar, pero la evolución del yen dependerá principalmente del desarrollo simultáneo de las políticas económicas y monetarias en Estados Unidos y Japón.