El personal de la SEC emitió el 29 de septiembre de 2026 una carta de no acción que permite a Tesla seguir adelante con un sistema de voto automático para accionistas minoristas. Quienes se inscriban podrán dejar instrucciones permanentes para que sus acciones voten según las recomendaciones del consejo en las juntas. La medida busca facilitar la participación, aunque las preferencias de los accionistas podrían alinearse con las del consejo si no intervienen.
Los participantes seguirán recibiendo la documentación de cada votación y podrán modificar su voto en propuestas concretas o abandonar el programa en cualquier momento, sin coste.
La participación minorista se queda atrás
En la documentación presentada ante la SEC, Tesla citó datos de Broadridge según los cuales los inversores minoristas votaron en 2025 con solo el 28% de las acciones que poseían. Entre los inversores institucionales, la participación alcanzó el 76,6%. Una menor asistencia de los minoristas puede hacer que sus opiniones pesen menos en los resultados de las juntas.
La empresa también señaló el coste de solicitar votos. Tesla afirmó que pagó más de 2 millones de dólares en total a firmas especializadas en sus dos juntas anuales más recientes. Estas compañías contactan con los accionistas para recabar sus votos. Tesla espera que las instrucciones permanentes reduzcan ese trabajo y los costes asociados si aumenta la participación minorista.
Las votaciones de los accionistas pueden influir en el gobierno corporativo y la remuneración de los ejecutivos. El fondo soberano de Noruega ha votado en dos ocasiones contra el paquete retributivo de Elon Musk, un ejemplo de cómo la posición de grandes accionistas puede incidir en el resultado de una junta. El plan de Tesla no modifica los derechos de propiedad ni los asuntos sometidos a votación; cambia la forma en que algunos minoristas pueden expresar sus preferencias.
Los accionistas podrán cambiar el voto o salir del programa
La carta de no acción del personal de la SEC no supone un respaldo regulatorio general al plan. Indica que el personal no recomendará medidas coercitivas si Tesla aplica el sistema tal como lo describió en su propuesta. Su alcance, por tanto, se limita a las condiciones planteadas por la empresa.
Para que sus acciones voten automáticamente según las recomendaciones del consejo, los inversores deberán inscribirse de forma activa. Recibirán igualmente la documentación de cada votación y podrán modificar el voto en cualquier propuesta o abandonar el programa sin coste. Tesla también deberá enviarles un recordatorio anual, para reducir el riesgo de que olviden una autorización permanente.
Los participantes podrán excluir del voto automático las elecciones de consejeros disputadas y las operaciones de fusión y adquisición. Así, podrán mantener instrucciones permanentes para propuestas rutinarias y decidir por separado sobre asuntos de gobierno corporativo potencialmente controvertidos. La forma de identificar y excluir esos temas dependerá de cómo se aplique el plan.
Robinhood apoya la iniciativa; la delegación genera dudas
Vlad Tenev, consejero delegado de Robinhood, dijo que la plataforma y Tesla colaboraron para impulsar el proyecto. Sostuvo que los accionistas deberían poder ejercer sus derechos de voto con mayor facilidad cuando las empresas cotizadas tienen millones de inversores. Para las plataformas de intermediación, simplificar el proceso también podría elevar la participación minorista sin exigir que cada cliente complete un trámite distinto en cada votación.
Sin embargo, votar automáticamente siguiendo la recomendación del consejo no equivale a revisar cada propuesta y tomar una decisión independiente. La información disponible también recoge las críticas de un funcionario de la ciudad de Nueva York a un plan relacionado con ExxonMobil, al que calificó de «cheque en blanco». La objeción refleja dudas sobre el control de los accionistas y el alcance de la autoridad delegada, aunque no se identifica al funcionario ni se detallan los términos cuestionados.
Para los accionistas de Tesla, el sistema añade una vía de participación, pero no elimina el derecho a votar sobre propuestas individuales. Podrán consultar la documentación de las juntas, modificar votos concretos, excluir ciertos asuntos controvertidos o darse de baja. Su efecto dependerá de cuántos inversores se inscriban y de cómo utilicen esas opciones.