El ETF iShares Semiconductor (SOXX) cayó cerca de un 17% en octubre y cerró el día 30 casi un 28% por debajo del máximo de 655 dólares que alcanzó el 22 de junio. Los resultados del tercer trimestre de Intel y unas previsiones para el cuarto inferiores a las esperadas intensificaron las ventas. A la vez, las medias móviles apuntan a una pérdida de impulso. Aunque los resultados tecnológicos han resistido en general y las expectativas de crecimiento para 2027 siguen siendo sólidas, los inversores sopesan las elevadas valoraciones frente al riesgo de una corrección más profunda.
Diez años de fuertes subidas elevan las expectativas
En la última década, algunas compañías de semiconductores han superado con creces a los grandes nombres tecnológicos. AMD avanzó cerca de un 7.000%, Micron Technology alrededor de un 5.000% y Marvell Technology, aproximadamente un 1.500%. En comparación, Microsoft subió cerca de un 770%, Alphabet un 600%, Amazon un 510% y Meta un 370%. Estas revalorizaciones han elevado el listón para los resultados y las previsiones de crecimiento de los fabricantes de chips.
La diferencia también es considerable en el periodo de cinco años. Micron ganó más de un 1.100%, frente al avance aproximado del 89% de Alphabet. En ese mismo plazo, el índice tecnológico subió alrededor de un 80% y el índice general del mercado, cerca de un 64%. El contraste con las grandes tecnológicas más consolidadas ha puesto el foco en las diferencias de valoración, estabilidad de beneficios y composición de negocio dentro del sector.
Las previsiones de Intel reavivan la preocupación por márgenes y caja
Intel registró unos ingresos de 16.510 millones de dólares en el tercer trimestre, ligeramente por debajo de los 16.560 millones que esperaba el consenso de analistas. Sin embargo, la atención se centró en sus previsiones: la compañía anticipó ingresos de entre 15.000 y 16.000 millones de dólares en el cuarto trimestre, frente a los aproximadamente 17.000 millones previstos por los analistas. Su estimación de beneficio por acción bajó de 0,43 a 0,25 dólares.
Intel también prevé que su margen bruto se reduzca al 38% en el cuarto trimestre, desde el 44,1% del tercero, un descenso de unos 600 puntos básicos. La compañía atribuyó la presión al encarecimiento de la fabricación y de los suministros de la cadena de producción. Su director financiero señaló que Intel espera un flujo de caja negativo en 2027 y un gasto de capital de unos 20.000 millones de dólares.
El negocio tradicional de procesadores para PC sigue débil y la división de fundición aún genera pérdidas. Esta última registró una pérdida de 1.900 millones de dólares en el tercer trimestre, mientras Intel intenta desarrollar su negocio de fabricación de chips y competir con TSMC. El avance de la reestructuración y de los planes de producción de la compañía importa también para el sector, por los costes, márgenes y rentabilidad asociados a la ampliación de la fabricación de semiconductores en Estados Unidos.
Intel representa alrededor del 8,1% de SOXX y es su segunda mayor posición, por detrás de AMD, que supone aproximadamente un 9,5%. Las acciones de Intel cayeron cerca de un 30% en la última sesión bursátil de octubre, lo que presionó al fondo y al sentimiento del sector. Sus dificultades operativas, no obstante, son específicas de la compañía y no describen por sí solas a toda la industria de semiconductores. Los resultados de otras empresas vinculadas a la inteligencia artificial se han mantenido, en general, estables, aunque algunas previsiones de crecimiento se han moderado.
AMD y Qualcomm pondrán a prueba las expectativas
Los inversores esperan ahora los resultados de AMD, la mayor posición de SOXX, previstos para el próximo martes. Qualcomm publicará sus cuentas el jueves. Sus cifras ofrecerán nuevas señales sobre la demanda de chips, las perspectivas de crecimiento y la evolución de los márgenes. Incluso unos resultados sólidos podrían no bastar para aliviar la presión si no alcanzan unas expectativas elevadas; unas previsiones estables, en cambio, podrían reducir la preocupación por una desaceleración más amplia.
El rápido crecimiento de la industria no puede prolongarse indefinidamente. La moderación del crecimiento y la presión sobre los márgenes ya se observan en el segmento de memoria, lo que lleva a los inversores a revisar la calidad de los beneficios en distintos tramos de la cadena de suministro de chips. Una cuestión clave es cuánto de la debilidad actual responde a la transición de Intel y cuánto apunta a un cambio más amplio del ciclo del sector.
Las medias móviles reflejan debilidad a corto plazo
En el gráfico semanal, SOXX terminó la última semana de octubre con una caída de alrededor del 1,4%, después de llegar a perder casi un 10% durante esos días. El ETF puso a prueba su media móvil simple de 10 semanas, pero no logró mantenerse por encima, por lo que ese nivel quedó como resistencia. Antes, la media de 10 semanas había cruzado a la baja la de 21 semanas, una señal que, en este marco técnico, se asocia con una pérdida de impulso.
La evolución pasada sirve como referencia, pero no como previsión. Entre agosto de 2024 y junio de 2025, la media de 10 semanas se mantuvo por debajo de la de 21 semanas durante unos 10 meses. SOXX tardó aproximadamente entre 14 y 15 meses en recuperar su máximo anterior. Ahora han pasado unos cuatro meses desde el máximo de 655 dólares y cerca de dos meses desde el cruce de las medias. El episodio previo no implica que el patrón vaya a repetirse, pero muestra que la recuperación tras alcanzar niveles elevados puede llevar tiempo.
En el gráfico diario, SOXX rebotó durante varias sesiones cerca de su media móvil de 200 días, antes de volver a caer. El viernes cerró por debajo de ese nivel, con una pérdida superior al 8% en la jornada. En conjunto, las señales diarias y semanales reflejan debilidad técnica a corto plazo. Si continúa el descenso, los analistas técnicos podrían seguir de cerca la media móvil de 50 semanas, situada cerca de los 466 dólares. Se trata de una referencia gráfica, no de una previsión sobre el precio del ETF.
Tipos de interés y datos económicos siguen condicionando las valoraciones
Los tipos de interés y los datos macroeconómicos también influyen en la valoración de las acciones de crecimiento. El análisis citado recoge una rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 10 años de alrededor del 5% y un ciclo de endurecimiento monetario de la Reserva Federal. Estas condiciones elevan la tasa de descuento aplicada a los flujos de caja futuros y pueden presionar a los activos con valoraciones altas. Al mismo tiempo, el crecimiento económico, la inversión empresarial y los beneficios no muestran señales de una crisis generalizada. Una inflación más moderada y una menor incertidumbre podrían mejorar el entorno para las acciones de semiconductores.
Los patrones estacionales también se mencionan como un posible apoyo, pero no sustituyen el seguimiento de los fundamentos económicos, los resultados empresariales y la evolución de las cotizaciones. La cuestión central es si la desaceleración del sector forma parte de una maduración normal o marca el inicio de un nuevo ajuste de expectativas. Las previsiones de Intel, los próximos resultados de AMD y Qualcomm y la capacidad de SOXX para recuperar medias móviles clave ofrecerán nuevas señales sobre el sector.