Anthropic se plantea salir a Bolsa tan pronto como en noviembre, con una valoración de entre 1,5 y 2 billones de dólares. Una operación de ese tamaño podría revalorizar con rapidez las participaciones de más de 2.500 empleados. Al mismo tiempo, la compañía pregunta a sus candidatos cómo reaccionarían si, por motivos de seguridad, abandonara el desarrollo de IA y sus acciones llegaran a valer cero. La pregunta refleja la tensión entre atraer talento y mantener el rumbo de su misión.
La OPV podría revalorizar las participaciones de los empleados
En el extremo superior del rango previsto, la valoración de Anthropic superaría el récord de SpaceX. Una salida a Bolsa podría cambiar de forma sustancial el valor atribuido a las acciones de sus empleados, aunque las ganancias dependerían de la valoración final, de las condiciones de cada participación y de la evolución del precio tras la oferta.
Un candidato contó en la plataforma anónima de empleo Blind que le habían planteado qué haría si Anthropic dejara de desarrollar IA por razones de seguridad y sus acciones perdieran todo su valor. Dijo que no le gustaría quedarse sin ese patrimonio, pero que esperaba que la empresa buscara el bien social y actuara conforme a principios éticos, sin dejar de construir un negocio viable.
Anthropic es una sociedad de beneficio público y ha incorporado la seguridad de la IA y el objetivo de beneficiar a la humanidad a largo plazo a su identidad corporativa. Ese posicionamiento la diferencia de competidores como OpenAI. En su declaración de valores, la compañía sostiene que su misión ofrece a los empleados un propósito común y evita que los equipos avancen en direcciones incompatibles.
Salarios elevados en una disputa intensa por el talento
Anthropic está ampliando su plantilla mientras compite con Meta, Google, Microsoft y OpenAI por investigadores e ingenieros. En un documento S-1 fechado el 26 de octubre, la empresa calificó de «excepcionalmente intensa» la competencia por contratar y retener personal cualificado. La presión es especialmente fuerte en el área de la bahía de San Francisco, donde tiene su sede y donde la rivalidad se ha intensificado recientemente.
Las bandas salariales dan una idea de esa competencia. Los puestos de ingeniería de software ofrecen sueldos base de entre 350.000 y 850.000 dólares; algunos también pueden incluir acciones. En ese momento, Anthropic tenía más de 600 vacantes: unas 120 en ventas, más de 60 en investigación y desarrollo de IA y alrededor de 50 relacionadas con seguridad.
Prepararse para el proceso de selección también puede resultar costoso. Se ha señalado el caso de un candidato que gastó más de 4.000 dólares en asesoría privada para entrevistas. Aline Lerner, fundadora de la firma de preparación Interviewing.io, afirmó que invertir varios miles de dólares podría tener sentido si ayudara a conseguir una mejora salarial de 200.000 dólares.
Dario Amodei alerta de la concentración de riqueza ligada a la IA
El posible valor de las participaciones de los empleados de Anthropic se enmarca en la acumulación de riqueza en todo el sector de la IA. Tras la salida a Bolsa de SpaceX, valorada en 1,77 billones de dólares, aumentó el valor de las participaciones de miles de trabajadores actuales y antiguos, desde soldadores y programadores hasta directivos. Las acciones de unos 400 empleados y exempleados superaban los 100 millones de dólares por persona.
El consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, ha advertido de que los beneficios económicos de la IA podrían concentrarse en un grupo reducido. En una carta abierta publicada este año, escribió que esa concentración podría alcanzar niveles capaces de «romper la sociedad». Amodei y otros seis cofundadores de Anthropic, entre ellos su hermana Daniela Amodei, se han comprometido a donar el 80% de su patrimonio.
Amodei también ha dicho que las personas adineradas tienen la responsabilidad de contribuir a combatir la desigualdad que la IA podría agravar. Además, ha criticado el cinismo que, a su juicio, muestran algunos multimillonarios tecnológicos hacia la filantropía. Una eventual salida a Bolsa situaría en primer plano tanto las participaciones de los empleados como la financiación de Anthropic, y pondría a prueba el peso de su misión de seguridad en medio de salarios elevados, posibles ganancias accionariales y una competencia cada vez más intensa por el talento.