Expansión de recompra de deuda despierta interés en activos de refugio
El Tesoro estadounidense anunció una ampliación de su programa de recompra de bonos, elevando el volumen mínimo de 2.000 a 4.000 millones de dólares. Esta medida, impulsada por la secretaria Janet Yellen, busca aliviar las tensiones en el mercado de deuda. Aunque el importe sigue siendo modesto frente al vasto mercado de bonos del gobierno, ha generado un notable impacto en la confianza de los inversores, incentivando estrategias enfocadas en activos considerados refugios frente a la depreciación monetaria, conocidas como "operaciones de depreciación" según Stephen Kortman, jefe de macro en 21Shares.
Oro y bitcoin se benefician de la búsqueda de valores seguros
El oro experimentó un aumento superior al 5% la semana pasada, sumando cinco semanas consecutivas de ganancias y posicionándose para su mejor rendimiento mensual desde 1999. El lunes alcanzó un máximo trimestral, en medio de una creciente demanda como cobertura contra la inflación y la erosión del valor del dinero. Paralelamente, bitcoin tuvo un repunte del 22% en siete días, protagonizando su mayor alza en tres días para este año y superando temporalmente los 80.000 dólares, un máximo en tres meses. Estas tendencias reflejan un giro hacia activos alternativos ante la incertidumbre económica.
El dólar y el mercado de bonos muestran señales mixtas
El índice del dólar registró una caída durante las últimas semanas, tocando mínimos de tres meses frente a seis divisas principales, en un contexto de cautela entre los operadores. Sin embargo, los rendimientos de los bonos a largo plazo subieron significativamente, con el bono a 30 años superando el 5,34%, un nivel no visto en dos décadas. La intervención del Tesoro para comprar deuda logró reducir momentáneamente las tasas, pero rápidamente volvieron a subir, indicando dudas sobre la efectividad de la medida para contener la volatilidad.
Crece la preocupación por déficit fiscal y nivel récord de deuda
El déficit fiscal de Estados Unidos alcanzó en julio su punto más alto en cinco años, mientras que la deuda gubernamental superó por primera vez los 40 billones de dólares. Janet Yellen reafirmó la existencia de múltiples mecanismos para estabilizar el mercado de bonos, aunque persiste la inquietud acerca del riesgo que implica esta carga financiera. Nohshad Shah, responsable de ventas de renta fija para Europa, Oriente Medio y África en Citadel, señaló que estas condiciones podrían debilitar al dólar e intensificar la inflación, presionando a la Reserva Federal a incrementar las tasas. Los futuros sobre la tasa de fondos federales indican una probabilidad del 56% de una subida en octubre, un aumento de más de 7 puntos porcentuales en solo una semana.
Factores geopolíticos refuerzan búsqueda de refugio
Además de las presiones fiscales, la reciente escalada en sanciones globales contra Irán y la imposición de aranceles del 50% sobre ciertos productos canadienses han intensificado las tensiones geopolíticas. Stephen Kortman destaca que estas circunstancias fomentan aún más la migración de capital hacia vehículos de valor alternativo.
Opiniones divergentes entre expertos
Michael Hsueh, analista de Deutsche Bank, prevé un alza continua del precio del oro con un objetivo en 4.800 dólares por onza, basando su análisis en las recientes políticas del Tesoro. Por su parte, Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates, recomienda mantener sobreponderaciones en oro y bitcoin para protegerse contra una posible crisis de deuda estadounidense, advirtiendo que la situación fiscal del país está en un punto crítico. En contraste, Alexander Lis, director de inversiones de Social Discovery Ventures, mantiene una postura cautelosa, señalando que la estrategia de depreciación puede consolidarse solo si existe una coordinación clara entre la Reserva Federal y el Tesoro.
En suma, la ampliación del programa de recompra ha mitigado parcialmente la presión en el mercado de bonos, pero ha generado una mayor inquietud respecto al futuro del dólar y la inflación. Esto ha provocado un aumento en la preferencia por activos considerados refugio, como el oro y las criptomonedas, dentro de un entorno marcado por la incertidumbre fiscal y geopolítica.