La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) se prepara para poner en marcha SMART, una herramienta de inteligencia artificial diseñada para apoyar la gestión de vuelos. Tras varias semanas de conversaciones con las aerolíneas, el organismo ha aclarado que el sistema no modificará inicialmente el trabajo diario de los controladores ni de las compañías. En su primera fase, ofrecerá alternativas de ruta a través de los procedimientos existentes, con el objetivo de evitar alteraciones operativas que pudieran traducirse en más cancelaciones, cambios de reserva o reprogramaciones.
SMART, acrónimo de Strategic Management of Airspace Routing Trajectories, comenzará previsiblemente en los próximos días y prestará apoyo inicialmente a vuelos de tres aeropuertos del área de Washington D. C. La FAA mantendrá la prueba durante unos 90 días antes de decidir si amplía el programa. Su administrador, Bryan Bedford, explicó que esta primera etapa servirá para medir el rendimiento del sistema y permitir que las aerolíneas evalúen la fiabilidad de sus previsiones.
SMART ofrecerá primero rutas alternativas
El sistema no creará nuevos procedimientos operativos para controladores o aerolíneas ni asumirá la gestión diaria del tráfico aéreo. Su función será identificar rutas alternativas cuando el mal tiempo, la congestión aeroportuaria u otros factores afecten a las operaciones. Las recomendaciones se enviarán mediante la estructura de comunicaciones y mando ya existente hacia los centros de control correspondientes y las plataformas que utilizan los controladores.
Este planteamiento difiere de lo que algunas aerolíneas habían entendido inicialmente. Durante las últimas semanas, varios ejecutivos del sector no tenían claro en qué punto se incorporaría la inteligencia artificial a las operaciones de control aéreo. Tampoco sabían si el desarrollador del software enviaría directamente la información de rutas a compañías y controladores, o si las aerolíneas tendrían que formar a sus empleados y conservar la posibilidad de no utilizar el sistema.
Un participante de la industria señaló que las aerolíneas habían pedido de forma constante a la FAA que limitara el alcance del proyecto y lo introdujera de manera gradual. La descripción actual de SMART como una fuente adicional de opciones de ruta, y no como un sustituto de los procesos existentes, ha reducido las dudas sobre su integración en la planificación y las operaciones de las compañías.
La prueba de 90 días medirá las previsiones meteorológicas
Durante el periodo de prueba, Bedford indicó que la FAA trabajará con las aerolíneas para analizar vuelos concretos, comparar distintas trayectorias y medir la precisión del análisis predictivo de SMART. Una de sus funciones clave no será únicamente localizar un sistema meteorológico, sino anticipar hacia dónde puede desplazarse.
Esta diferencia puede influir en las decisiones sobre cuándo abrir o cerrar determinados tramos del espacio aéreo. Unas previsiones más precisas ayudarían a evitar cierres prolongados basados en supuestos excesivamente cautelosos y permitirían liberar capacidad adicional cuando las condiciones de seguridad lo permitan. Cuando los aeropuertos ya afrontan colas y congestión, disponer de más opciones de ruta también podría facilitar la salida de las aeronaves de los puntos de saturación y limitar los efectos en cadena sobre vuelos posteriores.
Los responsables de las aerolíneas mantienen cautela sobre el volumen de trabajo que el sistema podrá asumir una vez entre en uso operativo. El sector reconoce en general el valor potencial del análisis predictivo durante episodios meteorológicos adversos y alteraciones del tráfico, pero las operaciones aéreas también dependen de horarios, tripulaciones, franjas aeroportuarias e instrucciones del control aéreo. La prueba determinará si SMART puede integrarse sin fricciones en esos procedimientos.
Las aerolíneas vigilan el riesgo de cancelaciones y cambios de reserva
Antes de que la FAA detallara el plan de despliegue, algunas compañías temían que el sistema recomendara cambios amplios en los horarios para anticiparse a la congestión o a las interrupciones provocadas por el tiempo. Eso podría elevar el número de cancelaciones, cambios de reserva y reprogramaciones, además de aumentar los costes para aerolíneas y pasajeros. Los participantes en las conversaciones no señalaron que SMART pudiera comprometer la seguridad de los vuelos.
Las aerolíneas han celebrado reuniones conjuntas con la FAA casi todas las semanas durante los últimos tres meses para abordar los detalles de la implantación. Tres participantes del sector afirmaron que, hasta hace poco, algunas cuestiones operativas no habían recibido respuestas suficientemente concretas. El 10 de septiembre, Bedford se reunió en persona con los consejeros delegados de grandes compañías, entre ellas United Airlines, American Airlines, Delta Air Lines y Southwest Airlines, para explicar con más detalle el plan de despliegue. Los participantes indicaron que el encuentro redujo claramente las inquietudes del sector y que los ejecutivos de las aerolíneas recibieron el programa de forma mayoritariamente positiva.
Air Space Intelligence desarrolla la plataforma
SMART está siendo desarrollado por la empresa de software Air Space Intelligence, con sede en Boston. La compañía obtuvo en junio el contrato correspondiente, integrado en un programa de modernización del control del tráfico aéreo valorado en 875 millones de dólares y con una duración de 12 años. Según el diseño actual, las recomendaciones generadas por el sistema se enviarán desde un centro SMART del Departamento de Transporte de Estados Unidos a los centros de control existentes y, desde allí, al personal operativo mediante sistemas que los controladores ya conocen.
La portavoz de la FAA, Hannah Walden, afirmó que las aerolíneas participaron desde las primeras fases del proyecto. El organismo seguirá recopilando sus comentarios durante el despliegue y avanzará de forma “lenta y deliberada”, señaló. SMART busca detectar problemas antes de que la congestión o el mal tiempo provoquen retrasos, de modo que el personal de control aéreo disponga de más tiempo para responder.
El proyecto forma parte de la modernización general del sistema estadounidense de control del tráfico aéreo. En los últimos años, la FAA ha afrontado problemas relacionados con infraestructuras envejecidas, un espacio aéreo muy congestionado y presión sobre las plantillas. La colisión aérea mortal ocurrida sobre Washington en enero de 2025 y el accidente mortal registrado en marzo de 2026 en una pista del aeropuerto LaGuardia de Nueva York han aumentado el escrutinio sobre la seguridad aérea y las operaciones de control.
Las aerolíneas respaldan una implantación gradual
Scott Kirby, consejero delegado de United Airlines, afirmó el 9 de septiembre que, si SMART funciona como se espera, su capacidad para reducir retrasos y cancelaciones durante episodios meteorológicos severos podría superar la de otras medidas introducidas en las últimas décadas. Robert Isom, consejero delegado de American Airlines, declaró que las compañías estaban trabajando estrechamente con la FAA y que el sistema solo podría ofrecer mayores beneficios a los pasajeros si se introducía con cautela y por etapas.
Airlines for America, la asociación sectorial, señaló que SMART podría contribuir a mejorar la seguridad, aumentar la capacidad del espacio aéreo y reforzar la eficiencia operativa, al tiempo que reduce retrasos y cancelaciones en todo el país. Delta Air Lines afirmó que apoyaba plenamente el programa de modernización de la FAA y el proyecto SMART, y que había participado en su desarrollo.
Por ahora, la primera prueba de SMART no supone una transformación completa del sistema de control aéreo, sino una evaluación de 90 días con los aeropuertos y vuelos seleccionados. La precisión de sus previsiones, el grado en que controladores y aerolíneas adopten sus recomendaciones y la posibilidad de que la herramienta impulse cambios operativos adicionales serán factores centrales para que la FAA decida si amplía el programa.