La inversión en infraestructura de inteligencia artificial sigue creciendo, pero la capacidad de financiación de Wall Street no es ilimitada. OpenAI ha reducido el objetivo de su última ronda, la perspectiva crediticia de Meta ha pasado a negativa y varias tecnológicas preparan grandes emisiones de deuda o acciones. Estos movimientos reavivan una cuestión clave para el sector: si los mercados podrán aportar el capital necesario para ampliar la infraestructura de IA.
OpenAI rebaja su objetivo y Meta afronta una perspectiva negativa
OpenAI redujo de 30.000 millones a 20.000 millones de dólares el objetivo de su última ronda de financiación. La empresa ya había conseguido compromisos por unos 11.000 millones, menos de la mitad de la meta inicial. El ajuste se produce mientras inversores y prestamistas evalúan cuánto capital pueden seguir absorbiendo las compañías de IA.
El pasado viernes, S&P Global Ratings cambió de estable a negativa la perspectiva crediticia de Meta. La agencia citó el flujo de caja negativo y la incertidumbre sobre los planes de gasto de capital de la compañía. Por separado, el responsable de financiación de tecnología, medios y telecomunicaciones de un importante banco europeo señaló que la exposición del prestamista al sector ya era considerable, lo que dejaba poco margen para conceder más préstamos.
Las grandes tecnológicas mantienen elevados sus planes de gasto
El endurecimiento de las condiciones de financiación no ha provocado, por ahora, una reducción clara de los planes de construcción de las mayores tecnológicas. Se espera que un grupo reducido de proveedores de nube a gran escala invierta en conjunto 800.000 millones de dólares este año y más de un billón el próximo.
La disponibilidad de chips y materiales ya ha limitado la expansión de la infraestructura de IA. Además, los proyectos de centros de datos están bajo escrutinio público por el uso del suelo y los recursos. El acceso al capital se perfila ahora como otro posible freno.
El inversor Ed Yardeni afirmó la semana pasada que los mercados deben valorar si hay capital suficiente para respaldar los planes de gasto en IA de las empresas. Hock Tan, consejero delegado de Broadcom, advirtió de que el capital podría convertirse en el principal límite al desarrollo de la IA. Larry Fink, consejero delegado de BlackRock, dijo que nunca había visto una competencia por el capital tan intensa en su carrera. Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, describió como «increíblemente alta» la demanda de IA de los nuevos proveedores de servicios en la nube, aunque señaló que el capital no abunda.
Los ingresos de los centros de datos podrían no cubrir la inversión
Las empresas de IA aún no han demostrado que sus negocios puedan generar ingresos suficientes para cubrir el coste de ampliar la infraestructura. Gartner calcula que, para sostener la inversión, los propietarios de centros de datos necesitarán acumular 8,5 billones de dólares en ingresos de aquí al final de la década. Se prevé que los negocios de IA para empresas y consumidores generen como máximo 3,6 billones durante el mismo periodo.
La diferencia apunta a la necesidad de financiación adicional y pone bajo el foco tanto la rentabilidad de estas inversiones como la capacidad de los prestatarios para atender su deuda.
Los planes de financiación recientes dan una idea de la escala de las necesidades. Oracle anunció el lunes que quiere captar 20.000 millones de dólares mediante emisiones de acciones y bonos. Elon Musk ha dicho que SpaceX completó una financiación de deuda de 40.000 millones. Meta anunció planes para captar 95.000 millones de dólares en capital, mientras que Microsoft emitió bonos por 25.000 millones.
Meta plantea asegurar financiación con antelación
En una comunicación reciente, Meta señaló que las condiciones de financiación se estaban volviendo «cada vez más difíciles». El comité especial de la compañía indicó que sus recursos de capital actuales bastaban para cubrir las necesidades presentes, pero añadió que podría ser prudente organizar con antelación la financiación futura, dado que más empresas compiten por los fondos disponibles.
La advertencia refleja inquietud no solo por el coste de los proyectos, sino también por el momento de obtener financiación y la capacidad de los mercados para suministrarla.
Un entorno más restrictivo no afectaría por igual a todas las compañías de IA. Analistas de Bank of America afirmaron que los prestatarios con grado de inversión y los proyectos respaldados por proveedores deberían seguir teniendo acceso a una financiación considerable. Sin embargo, los acuerdos de financiación circular apoyados por proveedores están sometidos a un mayor escrutinio. El banco también señaló que los indicadores adelantados de los fabricantes de chips para IA seguían apuntando a una demanda positiva el próximo año.
Las tecnológicas compiten con la deuda del Tesoro de EE. UU.
Las empresas tecnológicas no son las únicas grandes prestatarias que buscan capital. El déficit presupuestario federal de Estados Unidos rondó los 2 billones de dólares en el último ejercicio fiscal, y las nuevas emisiones del Tesoro aumentan la oferta de bonos en el mercado. Torsten Slok, economista jefe de Apollo, afirmó que el mercado se enfrenta tanto a una escasez de capital como a una amplia cartera de proyectos que buscan inversión.
Un cambio en las condiciones de financiación podría reflejarse primero en mayores costes de endeudamiento y en una selección más exigente de los prestatarios. Las empresas con perfiles crediticios sólidos y proyectos con respaldo claro parten en mejor posición; las que tienen flujos de caja más débiles y dependen más de financiación externa podrían afrontar un análisis más riguroso. Los planes de gasto en IA siguen creciendo, pero la capacidad de los mercados para financiarlos ya es una limitación práctica para la expansión del sector.