Sánchez iniciará una nueva ronda de visitas a China a finales de esta semana. Para Madrid, esto no es solo una visita bilateral ordinaria, sino una apuesta concentrada en la división de las políticas europeas hacia China, la reconfiguración de los esquemas comerciales globales y la necesidad de modernización industrial de España. Según la información oficial, Sánchez visitará China del 11 al 15 de abril y se reunirá con el Presidente de China, el Primer Ministro y el Presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, Zhao Leji. Esta será su cuarta visita a China desde marzo de 2023, mientras que el Rey de España, Felipe VI, realizó una visita de Estado en noviembre pasado por primera vez en 18 años, lo que demuestra que España mantiene un contacto frecuente de alto nivel con Pekín dentro de la UE.
Señales de la visita
Esta visita ha atraído la atención del mercado no solo por su frecuencia, sino porque España está intentando posicionarse como un comunicador más pragmático entre Europa y China. Reuters informó en abril pasado que Sánchez intentó en su gira asiática anterior representar a España como un "interlocutor" entre China y la UE; en septiembre del mismo año, llamó públicamente a la UE a reconsiderar los aranceles adicionales sobre los vehículos eléctricos chinos, afirmando que Europa y China "no necesitan otra guerra comercial". Esta posición no está completamente alineada con el enfoque general de "mitigación de riesgos" de la UE y le da a Madrid un perfil más independiente en Bruselas.
Tres grandes apuestas económicas y comerciales
Desde los proyectos públicos y los resultados de las dos visitas anteriores, el objetivo económico y comercial más realista de Sánchez en esta ocasión es seguir atrayendo capital chino al sector manufacturero avanzado de España. CATL y Stellantis han iniciado un proyecto de planta de baterías en Aragón con una inversión total de 4.100 millones de euros; además, Reuters ha informado que España es considerada uno de los principales candidatos para la tercera fábrica de automóviles de BYD en Europa. Para España, estas inversiones están relacionadas no solo con la localización de la cadena de suministro de vehículos eléctricos, sino también con su capacidad para posicionarse en la nueva competencia industrial de la UE.
La segunda línea principal es la cooperación en energía verde, especialmente en hidrógeno verde y fabricación de equipos relacionados. Envision Energy firmará un acuerdo con España en 2024 para invertir 1.000 millones de dólares en la construcción de una planta de electrólisis e impulsar la cooperación en hidrógeno verde, e-metanol e infraestructura relacionada; ese mismo año, H2 Green Steel también anunció que invertirá 2.000 millones de euros en Andalucía para un proyecto de hidrógeno verde. Para España, estas cooperaciones se alinean con su estrategia a largo plazo de utilizar recursos de energía eólica y solar para crear un centro de hidrógeno verde en Europa; para las empresas chinas, ofrece un punto de entrada a la cadena de transición energética europea.
La tercera línea principal es el comercio de productos agrícolas, especialmente categorías con ventaja como la carne porcina. En abril pasado, China y España firmaron dos protocolos comerciales sobre productos agrícolas que cubren carne de cerdo y cerezas; anteriormente, Reuters informó que, cuando la UE propuso impuestos sobre los vehículos eléctricos chinos, España, como gran exportador de carne de cerdo a China, enfrentaba una mayor exposición, alcanzando un valor de exportación relacionado de 1.500 millones de euros en 2023. Por estas razones, el esfuerzo de Sánchez por aliviar las fricciones comerciales entre Europa y China no es solo una postura diplomática, sino que también afecta directamente los intereses reales de la agricultura y la industria alimentaria de España.
Variable de la UE
Sin embargo, la ruta pragmática de España hacia China no significa que esté libre de restricciones. El nivel europeo sigue estando generalmente preocupado por el desequilibrio comercial, la dependencia de minerales críticos y la relación de China con Rusia. Reuters observó en noviembre pasado que la UE sigue siendo cautelosa respecto a sus vínculos económicos con China, mientras que Pekín envía señales de inversión y cooperación a países miembros amistosos como España, lo que dificulta que la UE tenga una posición unificada. Por lo tanto, es probable que Sánchez continúe con la estrategia de "fortalecer los lazos comerciales, evitar la confrontación, pero sin desvincularse del marco de la UE", en lugar de acercarse unilateralmente a Pekín.