El crecimiento de los ingresos y las perspectivas publicitarias de Netflix pierden impulso, mientras sus acciones cotizan cerca de un 50% por debajo del máximo de 2025. El título se sitúa en torno a 20 veces los beneficios de los últimos doce meses, cerca de su múltiplo más bajo desde la caída de las empresas de streaming en 2022. El debate ya no se limita a si la compañía puede seguir sumando abonados: también se centra en su capacidad para convertir su escala global en mayores beneficios y flujo de caja.
Hay motivos para la cautela. YouTube y Amazon compiten por el tiempo de consumo televisivo, Netflix ha rebajado sus perspectivas de publicidad y el crecimiento de los ingresos se ha moderado. Sin embargo, unas ventas más lentas no implican necesariamente una menor rentabilidad. El margen operativo de Netflix ha aumentado de forma notable en los últimos años, mientras que el gasto en contenidos ha crecido más despacio que los ingresos y los beneficios. Esa mejora de la eficiencia de costes es clave para evaluar el modelo de negocio.
Los márgenes avanzan mientras se enfría el crecimiento
El crecimiento trimestral de los ingresos de Netflix superó el 20% en algunos momentos entre 2023 y 2025. Después bajó al 17%, luego al 13% y, más recientemente, al 12%. Los múltiplos de valoración se han reducido a medida que se enfriaba el crecimiento. La lucha contra el uso compartido de contraseñas, la expansión internacional y los planes con publicidad ya están en marcha, por lo que no está claro qué podría acelerar de nuevo los ingresos.
La evolución de los beneficios ofrece una imagen más sólida que la que sugieren las ventas por sí solas. Las cifras presentadas muestran que el beneficio operativo y el neto siguen creciendo a un ritmo superior al 20% anual. El margen operativo pasó de alrededor del 21% hace cinco años a cerca del 35% en el tercer trimestre de 2026. Por ello, el número de abonados no basta para entender cómo está cambiando la capacidad de Netflix para generar beneficios.
El contenido es uno de los principales costes de las plataformas de streaming. Desde 2021, el gasto de caja de Netflix en contenidos ha crecido a un ritmo de un dígito bajo, por debajo de los ingresos, los abonados y los beneficios. La compañía supera los 300 millones de clientes de pago; en su carta a los accionistas del tercer trimestre de 2026 comunicó 325 millones. Los costes de producción y licencia se fijan, en gran medida, antes del estreno o en torno a esa fecha. Atender a más espectadores no eleva esos costes en proporción al tamaño de la audiencia, de modo que una base mayor permite repartir la inversión entre más usuarios.
El artículo estima que Netflix gasta unos 20.000 millones de dólares al año en contenidos. Dividido entre 325 millones de abonados de pago, equivale a unos 61,50 dólares por cliente al mes. El cálculo ilustra la ventaja potencial de escala: si los abonados siguen creciendo a un ritmo de un dígito y el gasto en contenidos aumenta solo moderadamente, el coste por usuario podría seguir bajando. La publicidad también permite obtener más ingresos del catálogo que la plataforma ya ofrece.
La publicidad aún pesa poco y la infraestructura sigue en desarrollo
La publicidad aporta actualmente entre 2.700 y 3.000 millones de dólares, alrededor del 5% de los ingresos totales de Netflix. Unas perspectivas más débiles a corto plazo pueden llevar al mercado a revisar sus expectativas de crecimiento, aunque la publicidad sigue representando una parte pequeña del negocio. A largo plazo, la cuestión es si la compañía podrá atraer a más anunciantes, aumentar la ocupación de sus espacios publicitarios y mejorar la segmentación.
Las estimaciones sitúan el coste por mil impresiones (CPM) de Netflix entre 30 y 40 dólares, en la parte alta de la publicidad televisiva prémium. Un precio elevado no significa que la empresa esté aprovechando todo el inventario disponible. Netflix todavía trabaja para captar anunciantes y desarrollar las herramientas necesarias para comprar campañas y dirigirlas a públicos concretos. El objetivo es ampliar la competencia por los espacios publicitarios, no limitarse a cobrar más por cada impresión.
Ese crecimiento requiere tiempo. Para sostener el avance de la publicidad, Netflix tendrá que acompasar la demanda de los anunciantes con el inventario que puede vender. La amplitud de su base de clientes publicitarios, la ocupación de los espacios y el progreso de las herramientas de segmentación pueden ser indicadores más reveladores que los ingresos de un solo trimestre.
Las horas de visionado no cuentan toda la historia
Las horas de visionado han sido durante años un indicador operativo importante para Netflix. Si crece el número de abonados, pero el tiempo total de consumo solo aumenta alrededor de un 1% o un 2% anual, los inversores pueden preguntarse si cae la interacción por usuario o si los nuevos clientes aportan menos valor del previsto. Pero el tiempo de visionado no tiene el mismo efecto en los ingresos y la retención para todos los tipos de contenido.
Un número reducido de partidos de la NFL, por ejemplo, puede representar una proporción limitada de las horas de visionado anuales y, aun así, ayudar a captar abonados, impulsar las renovaciones y atraer anunciantes. Los programas de telerrealidad, los eventos en directo, los videojuegos y los pódcast también pueden contribuir a la retención o al ecosistema de la plataforma sin concentrar una parte elevada del consumo total. Para Netflix, estas propuestas abren nuevas vías para mantener activos a sus clientes, aunque no se conviertan necesariamente en grandes fuentes de ingresos por sí solas.
Los videojuegos plantean un reto mayor. Netflix no cuenta con ecosistemas como Xbox, de Microsoft, ni con las franquicias propias de Sony y Nintendo o la plataforma de distribución de Epic. Sus juegos buscan, sobre todo, prolongar el tiempo que los usuarios pasan en el servicio, reducir las bajas y reforzar el vínculo con sus propias franquicias. Quien ve El juego del calamar y después prueba un juego para móvil relacionado, por ejemplo, puede tener otro motivo para volver a la plataforma. Está por ver si esto se traduce en retornos comerciales relevantes.
YouTube gana cuota de audiencia televisiva en EE. UU., con formatos distintos
El aumento de la cuota de YouTube en el consumo televisivo de Estados Unidos es una fuente de presión competitiva para Netflix. Los datos de Nielsen muestran que la cuota de Netflix cayó del 9,0% al 7,7% entre diciembre de 2025 y agosto de 2026, mientras que la de YouTube subió del 12,7% al 15,8%. El avance de YouTube refleja una competencia más intensa por la atención, aunque las dos plataformas no ofrecen el mismo tipo de contenido.
YouTube destaca en vídeos de creadores, contenidos educativos, pódcast, resúmenes deportivos y vídeos cortos. Netflix se centra en el entretenimiento de formato largo, las series originales, las franquicias, los eventos en directo y, más recientemente, el deporte en directo. Ambas compiten por los espectadores, pero no todas las horas de consumo son intercambiables. Además, el auge del vídeo corto puede restar tiempo a la televisión tradicional, las cadenas de cable y otros servicios de streaming.
El artículo también señala que Netflix sumó abonados y mantuvo sus indicadores de cancelación mientras aumentaba la cuota de YouTube en el consumo televisivo. Esto no descarta que el cambio afecte a la publicidad o a las horas de visionado de Netflix, pero hasta ahora no ha coincidido con un deterioro claro de esas métricas de abonados o retención.
La IA puede abaratar la producción y reforzar las economías de escala
La inteligencia artificial abre oportunidades y plantea retos para el negocio de los contenidos. Un menor coste de producción podría facilitar la entrada de más competidores. Sin embargo, la distribución a gran escala sigue siendo relevante: una plataforma con muchos abonados puede repartir los ahorros entre más usuarios y mejorar así su apalancamiento operativo.
Netflix también cuenta con una marca, una red de distribución, capacidades de marketing y una base de abonados que no desaparecen con los cambios en las herramientas de producción. Su sistema de recomendaciones, MUSE, incorpora además los algoritmos a su modelo de negocio. Si la IA mejora las recomendaciones, el descubrimiento de contenidos, la presentación de las miniaturas y la interacción de los usuarios, podría aumentar la eficiencia con que la plataforma monetiza su audiencia. El resultado dependerá de que esas aplicaciones se traduzcan en cambios medibles en el comportamiento de los usuarios y en los ingresos.
La valoración depende de las previsiones de crecimiento
La tesis de valoración expuesta plantea que Netflix aún podría crecer a un ritmo de un dígito alto, con aportaciones de los abonados, los precios y la publicidad. El cálculo de los resultados de los últimos doce meses excluye una comisión única de 2.800 millones de dólares por la rescisión de un contrato, tanto de los ingresos como del beneficio operativo. No obstante, el texto se interrumpe al iniciar un análisis detallado de flujos de caja descontados (DCF) y no ofrece todos los supuestos de previsión, la tasa de descuento ni una conclusión de valoración. Por tanto, la información disponible no permite verificar un precio objetivo concreto.
Para los inversores, la cuestión no es solo si Netflix puede recuperar sus antiguos ritmos de crecimiento de ingresos. También importa si logra mantener los márgenes, ampliar su negocio publicitario y conseguir que los nuevos contenidos y formatos interactivos mejoren la retención y el flujo de caja. Los datos de cuota de visionado, crecimiento de ingresos y márgenes ofrecen señales distintas; los próximos resultados mostrarán si la compañía sigue convirtiendo su escala en crecimiento de beneficios.