Apple y Nvidia se han alternado recientemente en el primer puesto entre las empresas más valiosas del mundo, con una capitalización bursátil cercana a los 5,08 billones de dólares cada una. Pero el valor de mercado no cuenta toda la historia: para ambas, también son decisivos el destino de los beneficios de la inteligencia artificial (IA), el acceso a componentes clave y la capacidad de fabricación de chips avanzados. Apple apuesta por la IA ejecutada en sus dispositivos y por su ecosistema de hardware, mientras que el encarecimiento de la memoria y las limitaciones de suministro podrían elevar sus costes.
La rentabilidad de la IA pesa más que el primer puesto en bolsa
Apple fue la primera empresa en alcanzar capitalizaciones bursátiles de 1, 2 y 3 billones de dólares. Nvidia, por su parte, fue la primera en superar los 4 y los 5 billones. Más recientemente, al enfriarse el entusiasmo por las inversiones vinculadas a la IA, las acciones de Apple resistieron relativamente bien y las valoraciones de ambas compañías volvieron a acercarse.
La competencia va más allá de la capitalización. Nvidia se beneficia del gasto de los centros de datos en infraestructura de IA. Apple quiere aprovechar el iPhone, el Mac y sus propios chips para ejecutar más tareas de IA directamente en los dispositivos. Son estrategias que requieren capacidades de computación distintas y que pueden influir en la demanda de chips, el poder de negociación con los proveedores y el reparto de beneficios en el sector.
La apuesta de Apple por la IA local coincide con el repunte del Mac
Apple no ha desarrollado un negocio de modelos propios comparable al de las principales empresas de IA. Por ahora, pone el foco en la capacidad de su hardware para ejecutarlos. En su última conferencia de resultados, afirmó que Apple Silicon ofrece ventajas en eficiencia energética, ancho de banda de memoria e inferencia en el propio dispositivo. También señaló que sus clientes utilizan sistemas Mac mini para aplicaciones basadas en agentes y despliegan clústeres de Mac Studio para ejecutar localmente modelos de vanguardia.
Los ingresos del Mac alcanzaron un récord de 10.400 millones de dólares en el trimestre cerrado en junio, un 29% más que un año antes y su nivel más alto en varios años. El iPhone, a su vez, es una de las principales vías por las que los consumidores acceden a servicios de IA. Sin embargo, sigue sin estar claro para los inversores si las ventas de dispositivos y la inferencia local pueden generar retornos relacionados con la IA comparables a los de las GPU destinadas a centros de datos.
Buena parte del aumento actual del gasto en IA se concentra precisamente en los centros de datos. Apple aún debe demostrar que puede conservar su ventaja en hardware sin controlar la capa central de modelos y aumentar la contribución de la IA ejecutada en sus dispositivos a sus ingresos.
La capacidad de TSMC y la memoria presionan los costes
Apple lleva años utilizando su escala de compras y su gestión de la cadena de suministro para ejercer una influencia considerable. Samsung, Micron y SK Hynix, fabricantes de memoria, y la capacidad de TSMC para producir chips con procesos avanzados son piezas importantes de esa cadena. Con el aumento de la demanda de servidores de IA, Nvidia y otras empresas del sector reclaman más chips avanzados y memoria, intensificando la competencia por los recursos de los proveedores. A Apple podría resultarle más difícil que antes conseguir capacidad adicional con rapidez cuando cambien sus necesidades.
En la conferencia sobre los resultados del primer trimestre fiscal, Apple indicó que las limitaciones de capacidad en procesos avanzados restringían el suministro y reducían su margen para aumentar la producción. La dirección también afirmó que el coste de la memoria había subido durante varios trimestres consecutivos: el aprovisionamiento fue más caro en el trimestre de marzo que en el de diciembre, y volvió a encarecerse en el de junio respecto al de marzo. La empresa espera otro aumento en el trimestre que termina en septiembre.
Apple prevé que las existencias adquiridas con anterioridad amortigüen parcialmente el impacto en los costes del trimestre de septiembre. También espera cierto alivio por el menor coste de algunos componentes distintos de la memoria. No obstante, el efecto protector de esas existencias debería reducirse y los precios de la memoria podrían seguir subiendo después de septiembre. La compañía señaló que el mercado de DRAM está dominado por tres proveedores y que está evaluando sus opciones de suministro. Incorporar nuevos proveedores podría ayudar a garantizar el abastecimiento, aunque su efecto en los precios es incierto.
Los márgenes y las limitaciones de suministro condicionan el crecimiento
Sin contar un beneficio puntual derivado de reembolsos arancelarios, Apple prevé un margen bruto de entre el 46% y el 47% para el próximo trimestre. Ese rango situaría los márgenes de nuevo en torno a los niveles de 2023. La compañía también espera que las restricciones de suministro continúen en el trimestre de septiembre, lo que podría lastrar el crecimiento de los ingresos. Tras la publicación de los resultados del trimestre de junio, el mercado rebajó sus previsiones de ingresos para Apple.
La presión sobre los costes merece especial atención porque Apple vende a consumidores, a diferencia de Nvidia, y puede tener menos margen para compensar por completo el encarecimiento de los componentes mediante subidas de precios. En los últimos años, la mejora de sus márgenes se ha apoyado tanto en el mayor peso de los servicios como en una gestión más eficiente de la cadena de suministro de hardware. La evolución de la rentabilidad dependerá en parte de si esas ventajas bastan para absorber nuevas subidas de la memoria a medida que se agotan las existencias de menor coste.
La diferencia de valoración refleja expectativas de crecimiento distintas
El mercado espera que Apple mantenga un crecimiento de los ingresos de dos dígitos, apoyado en parte por los precios de sus productos y la demanda de dispositivos capaces de ejecutar IA localmente. Sin embargo, se prevé que el crecimiento del beneficio por acción se desacelere de forma considerable. Algunas comparaciones de valoración sitúan la ratio precio/beneficio-crecimiento (PEG) de Apple en torno a 2 o por encima, frente a 0,5 o menos en el caso de Nvidia. Apple también cotiza a un múltiplo precio-beneficio más alto: unas 36 veces los beneficios previstos.
La diferencia refleja las distintas expectativas sobre el crecimiento de ambas empresas. Algunos inversores temen que el avance de Nvidia sea cíclico; otros confían en que Apple pueda superar con el tiempo sus problemas de suministro y costes. También persiste la incertidumbre sobre si el hardware diseñado en torno a la IA podría alterar la competencia dentro del ecosistema de dispositivos de Apple, incluidos productos asociados a Meta u OpenAI.
Por ahora, los indicadores más concretos son el precio de la memoria, la capacidad disponible para fabricar chips avanzados, las previsiones de margen bruto y el avance de Apple a la hora de convertir la IA en sus dispositivos en una fuente de ingresos.