Un modelo basado en la edad de Bitcoin sitúa su precio tendencial cerca de 1 millón de dólares en 2033 y plantea que el crecimiento se ralentizaría a medida que madure la red. Su autor, el físico Giovanni Santostasi, advierte en la práctica de una distinción clave: que la curva encaje bien con los precios pasados no la convierte en una previsión fiable. La cifra para 2033 es una estimación matemática, no un objetivo de precio seguro.
La relación entre la edad de Bitcoin y su precio
Una ley de potencia describe una relación matemática en la que una variable cambia en función de otra elevada a un exponente fijo. Este tipo de relaciones se estudia en campos como la física, las ciencias naturales y la economía, y sus antecedentes se remontan a varios siglos. Entre los primeros ejemplos figuran los trabajos del astrónomo Johannes Kepler.
Santostasi observó que los primeros datos de Bitcoin parecían ajustarse a un patrón similar: el activo ganaba valor con el tiempo, aunque el ritmo de crecimiento disminuía conforme envejecía.
Según el modelo, cada vez que se duplica la edad de Bitcoin, su precio tendencial a largo plazo aumenta aproximadamente 50 veces. Así, si el precio tendencial de un activo fuera de 1.000 dólares a los 10 años, la estimación sería de 50.000 dólares a los 20 años y de 2,5 millones a los 40. El segundo aumento de 50 veces tardaría 20 años, frente a los 10 del primero, en línea con la hipótesis de una expansión más lenta con el paso del tiempo.
Un posible factor explicativo es el efecto de red: a medida que aumenta la adopción, la red de Bitcoin podría ganar valor y esto reflejarse en su trayectoria de largo plazo. Determinar si el crecimiento de la red mantiene una relación causal estable con el precio es fundamental para valorar si el modelo puede extrapolarse al futuro.
Un buen ajuste histórico no garantiza acierto en las previsiones
Santostasi y Stephen Perrenod publicaron en 2026 un estudio revisado por pares sobre la relación entre la adopción de la red y el precio de Bitcoin. El análisis utilizó 5.696 observaciones diarias de precios, desde julio de 2010 hasta febrero de 2026. El modelo explicó alrededor del 96% de la variación de los logaritmos de los precios históricos.
Ese porcentaje mide el ajuste del modelo a los datos del pasado; no significa que acierte el 96% de sus previsiones de precios. Las observaciones históricas permiten evaluar cuánto se aproxima una curva a la evolución anterior, pero no demuestran por sí solas que los precios vayan a seguir el mismo patrón.
Por separado, investigadores de una universidad de Portugal concluyeron que, entre los modelos que probaron, una ley de potencia sencilla ofrecía un rendimiento relativamente bueno para prever los precios en horizontes de 12 a 24 meses. Sin embargo, cuestionaron que la relación matemática fuera estable o fundamental. Su resultado en pruebas de corto plazo no demuestra que el patrón se mantenga en períodos más largos.
Los máximos alcistas se han acercado a la línea tendencial
La tendencia que describe el modelo no recoge toda la amplitud de los ciclos alcistas de Bitcoin. En ciclos anteriores, los máximos se situaron muy por encima de la línea tendencial: el pico de 2013 rozó 11 veces ese nivel, mientras que en 2025 la relación fue de aproximadamente 1,2 veces.
La reducción de esa brecha podría reflejar la madurez del mercado de Bitcoin y unos movimientos de precio más moderados. También podría indicar que el modelo empieza a sobrestimar el crecimiento futuro. Las diferencias observadas en el pasado no permiten determinar cuál de las dos interpretaciones es más probable.
La estimación cercana a 1 millón de dólares para 2033 solo se sostiene si continúa la relación descrita por la ley de potencia. Por ello, el modelo sirve como referencia para analizar tendencias de largo plazo, no como un objetivo de precio firme. Cambios en la adopción de Bitcoin, en la estructura del mercado o en su patrón de crecimiento podrían dejar sin validez esa proyección.