La inflación en Estados Unidos se aceleró en septiembre mientras la renta disponible real de los hogares retrocedía. El índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) subió un 3,6% interanual, frente al 3,4% de agosto. En términos mensuales, el avance pasó del 0,3% al 0,5%, su ritmo más rápido desde mayo. La economía creció a una tasa anualizada del 3,4% en el tercer trimestre y el gasto de los consumidores se mantuvo firme, aunque la caída de los ingresos ajustados por inflación plantea dudas sobre cuánto tiempo podrán sostener ese ritmo.
Gasolina y servicios amplían las presiones sobre los precios
El encarecimiento de la gasolina fue uno de los principales motores de la subida de la inflación general. Las renovadas tensiones en Oriente Próximo han mantenido el petróleo por encima de los 100 dólares por barril, frente a los menos de 70 dólares anteriores a la guerra con Irán. El precio medio nacional de la gasolina ronda ahora los 4,25 dólares por galón.
Las subidas no se limitaron a los combustibles. Entre agosto y septiembre también se encarecieron el transporte, las habitaciones de hotel y los servicios públicos, una señal de que las presiones inflacionistas se extendieron a otros servicios. Ksenia Bushmeneva, economista de TD Bank, afirmó que las perspectivas de inflación se habían vuelto más preocupantes: la gasolina elevaba el índice general y, al mismo tiempo, las presiones subyacentes mostraban indicios de ampliarse.
El PCE subyacente, que excluye los alimentos y la energía, aumentó un 3,1% interanual en septiembre, frente al 3,0% de agosto. En comparación con el mes anterior, subió un 0,3%, igual que en agosto. La Reserva Federal sigue de cerca este indicador. Sus variaciones mensuales suelen ser similares a las del índice de precios al consumo (IPC), publicado antes en el mes, aunque el PCE asigna menos peso a la vivienda y refleja los cambios en los hábitos de compra de los consumidores.
El crecimiento resiste, pero cae la renta real
La economía estadounidense avanzó a una tasa anualizada del 3,4% entre julio y septiembre, por encima del 2,2% registrado entre abril y junio. Aumentaron tanto el gasto de los consumidores como la inversión empresarial; esta última recibió apoyo, en parte, del gasto en infraestructura de inteligencia artificial.
El consumo creció a una tasa anualizada del 3,8% en el tercer trimestre. Fue el segundo trimestre consecutivo de avances sólidos y superó ampliamente el aumento del 0,7% de los tres primeros meses del año. Sin embargo, una vez descontada la inflación, la renta después de impuestos cayó un 0,3% en septiembre, reduciendo el poder adquisitivo de los hogares. Algunos consumidores podrían estar recurriendo a sus ahorros o al crédito para mantener el gasto.
Bushmeneva señaló que la presión sobre los ingresos podría moderar la demanda en los próximos trimestres, especialmente mientras los costes de financiación sigan siendo elevados. No está claro que el consumo pueda conservar su fortaleza si cada vez más hogares necesitan utilizar ahorros o crédito para sostener sus compras.
La Fed mantiene los tipos y afronta una decisión difícil en diciembre
La Reserva Federal mantuvo sin cambios su tipo de interés de referencia el día anterior a la publicación de los datos de inflación y crecimiento. La combinación de una actividad sólida y unos precios persistentemente elevados podría complicar su decisión de diciembre. Si continúan las presiones inflacionistas, los costes de financiación también podrían mantenerse bajo presión.
Los datos de septiembre dibujan una economía con actividad y consumo resistentes, pero también con una renta real a la baja, servicios más caros y elevados costes del petróleo. Estos factores condicionan la demanda de los hogares y las perspectivas de inflación mientras la Fed sopesa la estabilidad de precios y la capacidad de la economía para soportar unas condiciones financieras restrictivas.