Muneeb Ali, cofundador de Stacks, advierte de que la incertidumbre sobre la computación cuántica podría limitar el crecimiento de Bitcoin. Las instituciones podrían aplazar compras de gran volumen si no existe una hoja de ruta creíble para actualizar la seguridad de la red. El debate no se centra solo en cuándo podrían amenazarla los ordenadores cuánticos, sino también en si Bitcoin podrá coordinar una actualización a tiempo y dar a los titulares margen suficiente para trasladar sus fondos.
Ali pide plazos claros para actualizar la seguridad
En el pódcast Chain Reaction, Ali afirmó que la preocupación por la computación cuántica está poniendo un techo al crecimiento de Bitcoin. A su juicio, sin un plan para pasar gradualmente a una seguridad resistente a estos sistemas, los inversores institucionales podrían esperar a que haya una vía técnica más clara antes de comprometer más capital.
Stacks es una red de capa 2 de Bitcoin que busca incorporar contratos inteligentes y aplicaciones descentralizadas, utilizando Bitcoin como red de liquidación subyacente. Ali, que cofundó el proyecto, señaló que las principales actualizaciones de seguridad de Bitcoin pueden tardar años en implantarse. Además, los usuarios necesitarían tiempo adicional para transferir sus fondos a nuevas direcciones. Incluso si los desarrolladores acuerdan un enfoque, su puesta en práctica no sería inmediata.
Ali advirtió de que Bitcoin podría entrar en un periodo de mayor riesgo si los desarrolladores no logran avances sustanciales en seguridad resistente a la computación cuántica antes de 2028. Mencionó las directrices del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) y señaló 2030 como objetivo para la transición. También indicó que los avances en inteligencia artificial podrían acelerar el desarrollo de ordenadores cuánticos y adelantar ese horizonte a 2029.
El desacuerdo sobre los plazos mantiene el foco en la hoja de ruta
Algunos partidarios de Bitcoin consideran que la amenaza cuántica sigue lejana y que la preocupación está exagerada. Ali sostiene, sin embargo, que el desacuerdo sobre cuándo podría materializarse ya puede afectar a la confianza de los inversores, sobre todo si no hay un plan de actualización creíble.
En opinión de Ali, sería más probable que un ordenador cuántico capaz de poner en riesgo Bitcoin surgiera de un gran laboratorio de investigación que de un atacante desconocido. Citó a Google y Microsoft como ejemplos de organizaciones que podrían contar con esas capacidades, y señaló que también tendrían que considerar las consecuencias legales de utilizarlas para robar bitcoins. Esa posibilidad, añadió, no justifica aplazar la planificación de seguridad.
Ali también advirtió de que un problema de seguridad cuántica en Bitcoin podría repercutir en el conjunto del sector cripto, incluidos los proyectos que desarrollan sus propias defensas. Dado el papel central de Bitcoin, cualquier cambio en su seguridad podría afectar a los proyectos vinculados a su ecosistema y a la confianza del mercado en la red.
La prueba de StarkWare reduce costes estimados, pero no cambia la red
Los desarrolladores estudian distintas vías para proteger Bitcoin frente a ataques cuánticos. En septiembre, StarkWare afirmó que sus investigadores redujeron un 79% el coste computacional estimado de una transacción experimental de Bitcoin resistente a la computación cuántica, durante un reto de optimización de una semana. El método no requiere modificar las reglas de consenso de Bitcoin, pero la reducción de costes solo se ha demostrado hasta ahora en pruebas de referencia.
StarkWare presentó la tecnología como una medida de último recurso y mantuvo que, a largo plazo, sería necesaria una actualización del protocolo. Los resultados de las pruebas aún están lejos de su despliegue en la red. Para evaluar el riesgo cuántico, el mercado sigue atento a cómo se definirá el plan de actualización, cuánto tiempo exigirá su implementación y de qué manera podrán coordinarse las migraciones de los usuarios.