Meta Platforms ha perdido casi 400.000 millones de dólares de valor de mercado desde finales de septiembre y el 26 de octubre lanzó una oferta de acciones por 35.000 millones para financiar su expansión en inteligencia artificial. La operación llega después de que el flujo de caja libre del tercer trimestre entrara en terreno negativo y aumentara la deuda a largo plazo. Los analistas de Wall Street mantienen un precio objetivo medio equivalente a unas 1,4 veces la cotización actual, por lo que los inversores sopesan las necesidades de financiación y la dilución frente a los posibles rendimientos de la inversión en IA.
El gasto en IA deja el flujo de caja libre en negativo
Meta destinó 34.900 millones de dólares a centros de datos, chips y otros equipos durante el tercer trimestre. Tras esos desembolsos, el flujo de caja libre fue negativo en 2.120 millones de dólares, frente a los 10.600 millones positivos del mismo periodo del año anterior. El cambio refleja las crecientes necesidades de efectivo para construir infraestructura de IA y ayuda a explicar la decisión de captar fondos mediante una oferta de acciones.
La emisión aumentará el número de acciones en circulación. Si los beneficios no crecen al mismo ritmo, la participación de los accionistas actuales en las ganancias de la empresa se reducirá. Por eso, la operación pone el foco tanto en la capacidad de Meta para sostener sus inversiones en IA como en la eficiencia con la que emplee el nuevo capital y el efecto que esto tenga en la rentabilidad para los accionistas.
Aumenta la deuda y se frenan las recompras
Meta comunicó que su deuda a largo plazo ascendía a 80.900 millones de dólares al cierre del tercer trimestre, frente a los 58.700 millones al cierre de 2025. La compañía no recompró acciones durante el trimestre y su margen operativo cayó al 20%, aproximadamente la mitad de su nivel anterior. Un gasto legal de 9.890 millones de dólares fue un factor importante en ese descenso; la información disponible no detalla los términos del acuerdo relacionado.
Las cifras reflejan varias presiones sobre las finanzas de Meta: más inversión de capital vinculada a la IA, flujo de caja libre negativo y un mayor endeudamiento a largo plazo. El gasto legal también tuvo un fuerte impacto en el margen trimestral. Para valorar la evolución operativa, conviene distinguir ese cargo de la inversión recurrente en infraestructura, en lugar de atribuir todo el cambio del margen a una sola causa.
Los analistas mantienen una visión favorable, aunque no unánime
Pese a la fuerte caída del valor de mercado y a la prevista oferta de acciones, el consenso de los analistas sigue siendo de «comprar» para Meta. El precio objetivo medio ronda 1,4 veces la cotización actual. Al menos un analista, sin embargo, ha fijado un objetivo por debajo del precio de mercado, señal de que las opiniones no son unánimes. Estos objetivos expresan estimaciones de los analistas y no garantizan la evolución de la acción.
Los inversores seguirán de cerca cómo afecta la oferta de 35.000 millones de dólares a la participación de los accionistas actuales y si Meta logra generar retornos operativos que respalden el gasto en IA. Los datos del trimestre —34.900 millones de dólares en inversión de capital, un flujo de caja libre negativo de 2.120 millones, 80.900 millones de deuda a largo plazo y un margen operativo del 20%— ofrecen referencias concretas para evaluar las necesidades de financiación y el ritmo de inversión.