Las acciones tecnológicas volvieron a caer esta semana mientras los inversores reevaluaban la solidez del auge de la inteligencia artificial tras la publicación de resultados trimestrales. El veterano analista Ed Yardeni sostiene que las dificultades de financiación, los límites de infraestructura y la oposición local podrían frenar la inversión en IA. El ritmo más lento puede aumentar la volatilidad a corto plazo, pero también reducir el riesgo de construir capacidad en exceso y prolongar el ciclo de crecimiento del sector.
Los resultados de las grandes tecnológicas reflejan distintas capacidades de gasto
El flujo de caja de Alphabet se adentró aún más en terreno negativo en el tercer trimestre, mientras la compañía, Meta y Amazon seguían adelante con importantes planes de inversión. Las acciones de Alphabet cayeron alrededor de un 12% el jueves, su mayor descenso en una sola sesión. El mercado analiza si los rendimientos de las crecientes inversiones vinculadas a la IA compensarán sus elevados costes.
Microsoft registró un sólido crecimiento de la nube y mantuvo un flujo de caja libre positivo, aunque anticipó una aceleración del gasto de capital. SK Hynix, fabricante de chips para IA, también presentó resultados muy superiores a las expectativas. Por su parte, el documento S-1 de Anthropic, presentado antes de una posible salida a bolsa, mostró que la empresa generó un flujo de caja positivo durante el primer semestre de este año.
Las diferencias en resultados y capacidad de financiación llevan a los inversores a distinguir entre posibles ganadores y rezagados de la IA, en lugar de retirarse del sector en conjunto.
La financiación y la electricidad limitan la expansión
Yardeni señala que los obstáculos a la inversión en IA no son solo físicos y políticos, sino también financieros. Los inversores se preguntan si los retornos justificarán los enormes desembolsos de capital y si los mercados podrán proporcionar a los grandes proveedores de servicios en la nube los fondos que necesitan. Solo esta semana, Elon Musk afirmó que SpaceX había completado una financiación mediante deuda de 40.000 millones de dólares; Meta anunció planes para captar 95.000 millones mediante una ampliación de capital, y Microsoft emitió bonos por 25.000 millones.
La construcción de centros de datos también se enfrenta a la escasez de electricidad y a la limitada capacidad de la red. El aumento de la oposición a nuevas instalaciones puede hacer que las decisiones de los gobiernos locales influyan más en el calendario de los proyectos. Si se agravan las dificultades de financiación, suministro eléctrico o construcción, las acciones relacionadas podrían sufrir nuevas caídas. La IA ya contribuye de forma importante a los beneficios empresariales y al crecimiento del PIB, por lo que cualquier cambio en el ciclo de inversión repercute en el mercado en general.
Sin embargo, Yardeni sostiene que un acceso más restrictivo a la financiación podría dirigir el capital hacia proyectos más eficientes y reducir el riesgo de sobreinversión. A su juicio, los grandes proveedores de nube con balances sólidos seguirán teniendo capacidad para captar fondos y mantener sus inversiones. Las empresas «neocloud» con una posición financiera menos robusta podrían afrontar costes de endeudamiento más altos y verse obligadas a recortar sus planes.
Los grandes proveedores de nube prevén mantener un gasto elevado
Se espera que Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle inviertan en conjunto cerca de 800.000 millones de dólares este año. El gasto anual previsto ascendería a un billón de dólares entre 2027 y 2030. Yardeni espera que los mayores proveedores de nube sigan ampliando su capacidad aunque se endurezcan las condiciones de financiación para algunas compañías. Las que tengan menos acceso al capital serían las primeras en notar la presión.
El analista también destaca la resiliencia de la economía estadounidense como un factor importante para entender el ciclo de inversión en IA. En su opinión, nuevas preocupaciones sobre la IA podrían crear oportunidades de compra, en lugar de señalar el fin del auge. Esa valoración no excluye que continúe la volatilidad de las cotizaciones: refleja un mercado más centrado en la solidez financiera de las empresas y en los retornos que generan sus proyectos.
Menos construcción podría aliviar algunas presiones inflacionistas
Economistas de Oxford Economics señalan que las decisiones locales en Texas, el sureste y el Medio Oeste —donde se concentra buena parte de los centros de datos— contribuirán a determinar el ritmo de la construcción. Se prevé que la legislación federal sobre IA avance de forma gradual, mientras que una pausa nacional en los nuevos proyectos de centros de datos se considera poco probable. Por ello, los gobiernos locales podrían tener una influencia más directa en el desarrollo de las instalaciones.
Una ralentización de la construcción también podría afectar a la inflación. Si deja de acelerarse la demanda de chips y otros componentes tecnológicos, podría moderarse la presión sobre los precios de los productos electrónicos. Oxford Economics advierte de que un ciclo de inversión en IA excesivamente intenso podría hacer que la inflación persistiera y llevar a la Reserva Federal a mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo. En cambio, un menor ritmo de construcción podría reducir las presiones inflacionistas hacia finales de la década y aliviar la presión alcista sobre los tipos de interés a largo plazo.
Para los mercados, las cuestiones centrales siguen siendo si las empresas lograrán convertir sus inversiones de capital en retornos efectivos y cómo las limitaciones de financiación y energía determinarán el ritmo de construcción de la infraestructura de IA.