El gasto en Halloween en Estados Unidos se está adelantando de forma clara en el calendario. Los caramelos, los disfraces y las decoraciones de cementerio, que antes solían entrar en las cestas de compra en octubre, empiezan a venderse cada vez más durante el verano. Los comercios también están colocando antes sus productos de temporada. El cambio afecta no solo a los calendarios de marketing: modifica el tráfico en las tiendas durante el verano, la rotación de inventario y los costes de almacenamiento.
Los datos de la National Retail Federation (NRF) muestran que casi la mitad de los estadounidenses compró artículos de Halloween antes de octubre el año pasado, frente a algo más de un tercio una década atrás. A comienzos de agosto de este año, aproximadamente uno de cada cuatro estadounidenses ya había comprado algún producto relacionado con Halloween. Aunque los consumidores todavía buscan ropa de baño y artículos para actividades al aire libre, los expositores de las tiendas ya muestran caramelos, esqueletos decorativos y una amplia variedad de disfraces.
Home Depot adelanta Halloween a abril
Los minoristas están ampliando activamente el periodo de compras de Halloween. Home Depot lanzó en abril su colección “Halfway to Halloween”, varios meses antes de la temporada otoñal tradicional. Exponer los productos con antelación da a los consumidores más tiempo para planificar la decoración de sus hogares, los eventos vecinales y las compras para fiestas. También permite a las tiendas mantener el flujo de clientes después del festivo del 4 de julio y antes del repunte de las compras para la vuelta al colegio.
La NRF prevé que los consumidores estadounidenses gasten este año 13.500 millones de dólares en productos relacionados con Halloween, frente a los 13.100 millones de 2023. Los caramelos, los disfraces y la decoración han convertido esta celebración en una oportunidad relevante para los minoristas que buscan cubrir periodos de menor actividad comercial. Para las grandes cadenas, empezar a vender antes puede transformar lo que antes era un pico de compras concentrado en octubre en un ciclo de consumo repartido durante más meses.
Las cadenas de suministro globales adelantan los expositores
Los productos de Halloween suelen encargarse en el extranjero con mucha antelación. Los minoristas comienzan a planificar las compras del año siguiente aproximadamente cuando los consumidores empiezan a prepararse para las compras de Acción de Gracias. De este modo, las mercancías pueden llegar a las tiendas una vez retirados los productos vinculados al 4 de julio. Esperar hasta el otoño para cerrar los pedidos dejaría menos tiempo para el transporte y los trámites aduaneros, y acortaría la temporada de ventas. Sin embargo, comprar demasiado pronto o en cantidades excesivas puede dejar a los comercios con grandes volúmenes de disfraces y decoración sin vender después del 1 de noviembre.
Colocar los productos en los estantes antes también puede aliviar la presión sobre el espacio de los almacenes. Los esqueletos de gran tamaño, las decoraciones hinchables y otros artículos voluminosos ocupan más superficie y requieren una gestión adicional mientras permanecen en los centros de distribución. Cuanto antes se venden, antes pasan de los almacenes a los hogares de los consumidores. El coste de esa estrategia es que los minoristas deben decidir antes sobre la demanda, cuando aún faltan varios meses para la temporada, lo que eleva el riesgo de acumular excedentes.
“Summerween” lleva Halloween a los eventos estivales
La tendencia “Summerween”, que se ha extendido en las redes sociales, está incorporando Halloween al consumo veraniego. Los consumidores compran decoración de temática de terror para reuniones junto a la piscina, eventos en jardines y fiestas de verano. Spirit Halloween también ha presentado una colección Summerween, que incluye un flotador hinchable para piscina con forma de postre helado y decorado con un payaso aterrador.
La tendencia indica que los productos de Halloween ya no dependen por completo de un breve repunte de la demanda en octubre. Los cambios observados hasta ahora se traducen en que más consumidores empiezan a comprar antes, los minoristas planifican el inventario con mayor antelación y las redes sociales trasladan los motivos de Halloween a los escenarios estivales. Para los comercios, la cuestión central sigue siendo coordinar los calendarios de compra y gestionar el inventario al final de la temporada, no simplemente mantener durante más tiempo los productos estacionales en los estantes.