La prolongada caída de la bolsa china está dejando de ser solo una corrección de valoraciones para convertirse en un replanteamiento más amplio de la capacidad de las empresas para generar beneficios. El mercado bursátil del país ha perdido unos 3,5 billones de dólares de capitalización desde su máximo de mayo. La presión vendedora se intensificó la semana pasada, cuando el CSI 300 entró en territorio bajista, mientras que un índice de valores tecnológicos de Hong Kong se acercó a borrar todas las ganancias acumuladas desde que Pekín presentó, hace dos años, un amplio paquete de apoyo al crecimiento.
La principal tensión para los mercados es que el débil desempeño de la economía ya empieza a pesar sobre los resultados empresariales, pero no con la suficiente intensidad como para provocar una respuesta de estímulo claramente más contundente. Para los inversores, esto supone afrontar una presión simultánea sobre los beneficios y unas expectativas de apoyo político más moderadas, sin un catalizador claro capaz de revertir el deterioro del sentimiento.
El CSI 300 entra en mercado bajista
El CSI 300 entró en un mercado bajista la semana pasada, tras acumular una caída en las grandes compañías chinas hasta el umbral que habitualmente se utiliza para definir este tipo de fase. A medida que el índice se debilitaba, aumentaban las pérdidas en el segundo mayor mercado bursátil del mundo por capitalización, y con ellas la preocupación por el crecimiento económico, los beneficios corporativos y el respaldo de las autoridades.
La caída no se ha concentrado en sectores aislados. La debilidad del índice general indica que las ventas se han extendido a un grupo más amplio de empresas cotizadas. En el caso de las compañías cuyas valoraciones dependen de una mejora de los resultados, unos beneficios más débiles reducen el margen para sostener múltiplos elevados y hacen que cualquier recuperación dependa más de los datos empresariales que de las expectativas de nuevas medidas oficiales.
La tecnología de Hong Kong se acerca a borrar sus ganancias
Un índice relacionado con las empresas tecnológicas de Hong Kong también se ha acercado a eliminar las ganancias acumuladas durante los dos últimos años. Las medidas de apoyo al crecimiento anunciadas por Pekín hace dos años ayudaron a reforzar las expectativas de recuperación económica y de una mejor evolución de las compañías tecnológicas. Sin embargo, el deterioro de los beneficios y del sentimiento inversor está haciendo que esas ganancias se desvanezcan progresivamente.
Las tecnológicas siguen bajo estrecha vigilancia porque sus valoraciones incorporaban expectativas de crecimiento, innovación y respaldo político. El retroceso de sus cotizaciones está llevando a los inversores a reevaluar si esas expectativas pueden traducirse en un crecimiento sostenido de los ingresos y los beneficios. Sin una mejora de los resultados, el apoyo de las medidas económicas a las valoraciones podría no bastar para compensar la presión derivada de las condiciones del negocio.
Beneficios débiles y estímulos limitados
La dificultad para el mercado reside en que la debilidad económica ya está afectando a los beneficios empresariales, pero todavía no ha desencadenado una señal clara a favor de una nueva ronda de estímulos de mayor alcance. Un respaldo político limitado puede enfriar las expectativas de una recuperación rápida, mientras que la caída de los resultados eleva el coste de esperar a que llegue la mejora.
A 25 de octubre, los inversores centraban su atención en dos cuestiones: si la debilidad económica seguiría lastrando los beneficios de las empresas y si las autoridades ofrecerían una señal de apoyo suficientemente firme. La entrada del CSI 300 en mercado bajista y la reversión de las ganancias de las tecnológicas de Hong Kong muestran que el reajuste entre valoraciones y resultados ya se refleja en las cotizaciones. Las próximas referencias clave serán los beneficios efectivos de las compañías cotizadas y cualquier nueva medida económica, más que las ganancias registradas anteriormente.