Etsy endurece sus normas sobre imágenes de productos generadas con IA y anuncios automatizados, pero sigue teniendo un problema más amplio: demostrar que los artículos de su plataforma son realmente artesanales. En muchos anuncios no queda claro si el vendedor fabricó el producto, encargó su producción a un colaborador o lo revendió. La queja de un comprador por unos planos de una mesa de picnic que no correspondían a las fotos del anuncio —y que siguió a la venta después de un reembolso— también plantea dudas sobre la revisión de publicaciones y los canales de reclamación de Etsy.
Etsy exige fotos reales y limita los anuncios automatizados
Las normas anunciadas el 22 de octubre obligan a los vendedores a incluir al menos una foto sin alterar del producto real, tomada sobre un fondo auténtico. Etsy también prohibirá los anuncios generados por bots sin intervención humana y limitará los productos instructivos creados con IA, como planos y recetas. Los anuncios de estas guías deberán mostrar un ejemplo del resultado obtenido al seguir las instrucciones.
La compañía señaló que ampliará el conjunto de anuncios que retira a medida que mejoren sus herramientas de detección y que facilitará a los usuarios denunciar imágenes de IA engañosas. La política no supone una prohibición general de esta tecnología: Etsy sigue utilizándola para mejorar las recomendaciones de productos, ayudar a los vendedores a gestionar sus negocios y detectar posibles incumplimientos.
Las medidas afectan a la identidad comercial de Etsy y a lo que diferencia su mercado para los compradores. Fundada en 2005, la empresa se dio a conocer por los productos originales y hechos a mano de pequeños vendedores. Con el crecimiento de la plataforma, aumentó la presencia de artículos fabricados en serie y de productos revendidos al por mayor. Las imágenes y los textos generados con IA añaden otra dificultad para quienes intentan saber qué están comprando.
Kruti Patel Goyal, consejera delegada de Etsy desde principios de este año, dijo a los inversores la semana pasada que la IA facilita crear y copiar productos a gran escala, lo que eleva el valor de la creatividad, la artesanía y la conexión humanas.
El sello artesanal es difícil de comprobar en un anuncio
Andrei Hagiu, profesor de estrategia empresarial en la Universidad de Boston especializado en plataformas, afirmó que definir con precisión qué significa «hecho a mano» y comprobarlo en un mercado amplio resulta complicado. Un vendedor puede fabricar un artículo desde cero, montarlo con componentes comprados o diseñarlo y encargar su producción a otra empresa. El producto terminado no siempre permite distinguir entre esas opciones. Incluso un comprador satisfecho puede no saber si el vendedor lo hizo realmente a mano.
Etsy se ha enfrentado a vendedores que intentan eludir sus normas desde antes de que la IA generativa se extendiera. En general, la plataforma prohíbe la reventa y el envío directo desde proveedores, pero permite trabajar con socios de producción para fabricar diseños originales. Para quienes revisan los anuncios, la dificultad está en diferenciar ese tipo de colaboración permitida de la venta de un producto comercial como si fuera obra propia.
Hagiu señaló que las restricciones a la IA plantean un problema similar de gobernanza: el objetivo puede estar claro, pero investigar cómo se fabricó un producto o se creó una imagen es costoso, y la aplicación de las normas puede dejar lagunas. La IA puede ayudar a localizar posibles copias, pero una imagen por sí sola no permite determinar con fiabilidad si un producto es auténtico, y menos aún si fue hecho a mano.
Una queja por planos de una mesa de picnic apunta a fallos de revisión
Un usuario de Reddit que publica como «RegulatoryCapture» y prefirió no revelar su identidad por motivos de privacidad dijo que pagó 4,38 dólares por unos planos de una mesa de picnic en la tienda de Etsy WoodGears. Quería construir el modelo que aparecía en las fotos del anuncio. Según el comprador, los archivos recibidos describían una mesa distinta. Los mismos planos estaban disponibles gratis en la web de una organización del sector del cedro, mientras que la foto del producto pertenecía a Dan’s Outdoor Furniture.
Dan’s Outdoor Furniture confirmó que nunca había autorizado al vendedor a utilizar esa imagen. WoodGears reembolsó al comprador, que después intentó denunciar el anuncio a Etsy, pero dijo que ya no podía contactar con el servicio de atención a través del pedido. Según el usuario, el anuncio seguía activo a finales de octubre, aproximadamente un año y medio después de la compra. Etsy y WoodGears no respondieron a las solicitudes de comentarios. La información disponible no permite determinar si se utilizó IA en el anuncio.
El comprador dijo que los consumidores pueden creer que están apoyando a un pequeño creador cuando no es así. Tras la disputa, se volvió más selectivo a la hora de comprar en Etsy y afirmó que solo recurriría a la plataforma si no encontraba el producto en otro comercio. Antes había comprado allí un anillo de boda y una cartera para uso diario; la experiencia, dijo, perjudicó su confianza en el mercado.
Hagiu plantea una certificación verificable para productos artesanales
Como posible respuesta, Hagiu propuso separar el derecho a vender en Etsy de la certificación de que un producto es artesanal. Los vendedores podrían describir y ofrecer sus artículos en la plataforma, mientras que quienes quisieran obtener esa calificación para productos concretos presentarían pruebas del proceso de fabricación y pasarían revisiones periódicas conforme a criterios claros. Los compradores podrían filtrar los productos certificados.
Hagiu subrayó que el sello tendría que indicar que Etsy comprobó realmente la afirmación, y no ser una acreditación disponible para cualquier vendedor que pague por ella. La propuesta no forma parte de un programa actual de Etsy. Una certificación tendría sus propios costes y no eliminaría los errores de revisión, pero podría concentrar los recursos de verificación en los vendedores que la soliciten y dar a los artesanos una forma de distinguir su trabajo, sin exigir a la plataforma que reconstruya el historial de producción de cada artículo.
Desde las imágenes generadas con IA hasta las sospechas de reventa, Etsy afronta la misma dificultad práctica: un anuncio no suele bastar para demostrar cómo se fabricó un producto o si una imagen está autorizada. Las nuevas normas exigen fotos reales del producto y ejemplos de proyectos terminados. La queja por los planos de la mesa de picnic pone el foco en otra cuestión para los compradores: si las denuncias se traducen en una revisión rápida de los anuncios.