La suspensión de las operaciones del Villa Vie Odyssey dejó a Dwight y Sheila Greene lejos del barco y con la mayor parte de sus pertenencias en el camarote. La pareja, que viajaba en otro crucero rumbo a Singapur, espera saber si el buque llegará a esa ciudad y cuándo podrán regresar para recoger sus cosas.
Un viaje de prueba los llevó a vivir a bordo
Dwight y Sheila, creadores de vídeos de viajes residentes en Fort Worth, Texas, embarcaron por primera vez en el Villa Vie Odyssey en mayo de 2025. Hicieron un viaje de una semana con la opción «pruébelo antes de comprar», desde Acapulco, México, hasta Mazatlán. La experiencia les gustó lo suficiente como para decidir incorporarse al crucero residencial.
Seis semanas después, tras regresar de otro viaje por Europa, tuvieron solo dos semanas para hacer las maletas. Mantuvieron su casa en Texas y embarcaron en Yokohama, Japón, en agosto de 2025, con siete maletas grandes. Dwight había visitado Tokio una vez, más de 30 años antes, y estaba ilusionado por volver a la región. Recuerda el embarque como uno de los días más felices de su vida.
La vida social a bordo marcó el viaje
La pareja contó que el Odyssey se diferenciaba de otros cruceros en los que había viajado. Los pasajeros se saludaban y se presentaban con frecuencia, y la distribución de los asientos en la cena solía cambiar para que pudieran compartir mesa con distintos compañeros de viaje. El barco contaba con un bufé y un restaurante con servicio en mesa. Dwight dijo que él y Sheila bebían vino casi a diario. También participó en un musical a bordo, después de que uno de los artistas abandonara el espectáculo; antes había trabajado como actor de teatro.
No querían pasar todo el tiempo en el barco, sino usarlo como una «base móvil»: explorar cada destino en tierra y después volver al camarote. En marzo, cuando el itinerario cambió y el Odyssey estaba en Dunedin, Nueva Zelanda, desembarcaron y pasaron varias semanas recorriendo la zona en un coche de alquiler junto con dos amigos. Más tarde volaron a Melbourne para reunirse de nuevo con el barco.
Las dudas sobre el combustible y los cambios de ruta influyeron en su decisión
El Odyssey hizo escala por primera vez en Sihanoukville, Camboya, a finales de septiembre. Los Greene bajaron a explorar y regresaron a bordo a principios de octubre, en Laem Chabang, cerca de Bangkok, para recoger parte de sus pertenencias. Esa fue la última vez que estuvieron en el barco.
Para entonces, los pasajeros ya hablaban de posibles problemas de combustible. La pareja también había oído que podían cancelarse varias escalas y que el barco pasaría largos periodos en el mar, con paradas breves para repostar. Les preocupaba que el acceso a internet fuera limitado y no poder desembarcar a tiempo para llegar a Singapur y tomar un crucero de Royal Princess que ya habían reservado. Decidieron no continuar en el Odyssey, viajaron por Tailandia y después siguieron hacia Singapur.
El nuevo crucero de los Greene debía terminar el 10 de noviembre, cerca de la fecha prevista de llegada del Odyssey a Singapur. Su plan era cambiar de barco allí.
La pareja espera novedades sobre el barco y sus pertenencias
Tras enterarse de que el Odyssey había suspendido sus operaciones, los Greene dijeron que, por ahora, tenían otros planes para alojarse, aunque reconocían que otros pasajeros podían encontrarse en una situación más complicada. Se llevaron los artículos esenciales al desembarcar, pero la mayoría de sus pertenencias sigue en el barco.
La pareja continúa su viaje en otro crucero y espera recibir noticias. Si el Odyssey está en Singapur cuando lleguen a mediados de noviembre, esperan poder volver a bordo. Por ahora no está claro cuáles serán los próximos pasos del barco ni cuándo podrán los pasajeros recuperar los objetos que dejaron a bordo.