El enfrentamiento entre el presidente Donald Trump y los medios de comunicación de la Casa Blanca se intensificó el sábado 19 de septiembre, cuando periodistas de CNN, Politico y MS Now no pudieron entrar en el recinto presidencial y vieron confiscadas sus acreditaciones. Los tres medios anunciaron que impugnarán la decisión ante los tribunales, mientras que la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca y varios grupos de defensa de la prensa también expresaron su rechazo.
Trump había escrito previamente en Truth Social que la Casa Blanca vetaría a esas organizaciones porque, en su opinión, seguían publicando «noticias falsas». Más tarde afirmó que los medios podían optar por ofrecer una cobertura «deliberadamente negativa», pero que él no estaba obligado a permitir la entrada de sus periodistas en «la casa del pueblo», en referencia a la Casa Blanca.
Tres medios quedan excluidos del recinto presidencial
La restricción va más allá de las asignaciones del grupo de prensa que cubre actos presidenciales fuera de Washington. Se aplica a todo el complejo de la Casa Blanca y afecta a tres organizaciones informativas completas, no solo a un periodista individual, lo que amplía el conflicto entre la Administración y los principales medios estadounidenses.
La Primera Enmienda prohíbe al Gobierno limitar la libertad de prensa. Los tribunales estadounidenses también han sostenido en repetidas ocasiones que las autoridades no pueden tratar de forma distinta a las organizaciones informativas por el contenido de su cobertura. La cuestión jurídica central será determinar si la medida de la Casa Blanca constituye una discriminación basada en el punto de vista, mientras los tres medios preparan posibles demandas.
La Administración Trump ya ha afrontado litigios relacionados con las acreditaciones y el acceso de la prensa. Durante su primer mandato, la Casa Blanca retiró la acreditación al periodista de CNN Jim Acosta, en un caso que terminó con una resolución favorable al reportero. Otro periodista perdió temporalmente el acceso después de un enfrentamiento tenso con el asesor presidencial Sebastian Gorka; posteriormente, un tribunal bloqueó la continuidad de esa suspensión.
El conflicto con Associated Press sigue marcando las reglas de acceso
El año pasado, la Casa Blanca impidió que periodistas de Associated Press participaran en el grupo de prensa presidencial después de que la organización se negara a adoptar el cambio de nombre promovido por Trump para el golfo de México, al que denominó «golfo de América». Este grupo suele cubrir actos públicos de menor escala con el presidente en Washington y sus alrededores o durante viajes oficiales.
La disputa dio lugar a un prolongado proceso judicial que aún no se ha resuelto por completo. Más tarde, la Casa Blanca modificó el sistema de cobertura y dejó de reservar plazas permanentes para todas las agencias de noticias. Frente a las restricciones anteriores, que afectaban a periodistas concretos o a determinadas coberturas, la medida actual es más amplia porque abarca a tres organizaciones y se extiende a todo el complejo presidencial.
La decisión llega tras varios reveses para la agenda de Trump
La ampliación de las restricciones a los medios se produjo después de una semana en la que varios elementos de la agenda de Trump sufrieron reveses durante su segundo mandato. El Tribunal Supremo bloqueó el plan de la Administración para limitar el voto por correo antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato. Trump criticó entonces a los magistrados, incluidos los que él mismo nombró, y dijo que no eran las personas que había considerado adecuadas para esos cargos después de entrevistarlas.
Posteriormente, la Reserva Federal elevó los tipos de interés, pese a los llamamientos reiterados de Trump a favor de recortes en los meses anteriores. En Washington, un juez también ordenó a la Administración avisar con 30 días de antelación antes de modificar las condiciones de funcionamiento del Kennedy Center. Trump había advertido previamente de que el centro artístico podría ser «demolido».
Estos acontecimientos se produjeron cuando la aprobación de Trump había caído recientemente a su nivel más bajo del segundo mandato, aumentando la presión sobre la Casa Blanca tanto por la ejecución de sus políticas como por la opinión pública. Trump no ha señalado un artículo o incidente concreto como desencadenante de las restricciones. El viernes afirmó que la decisión no respondía a un solo episodio, sino a su descontento acumulado con la cobertura de los medios.
Los precios de la energía y las elecciones legislativas aumentan la presión
Además de los conflictos de la semana en torno a los tribunales, la política monetaria y una institución cultural, Trump también afronta una guerra en curso y difícil de resolver con Irán. El conflicto ha elevado los precios de la energía y de otros bienes de consumo, y ha influido en la percepción de los estadounidenses sobre la situación económica.
Los sondeos indican que los republicanos afrontan presión para conservar el control de la Cámara de Representantes en las elecciones legislativas de noviembre, mientras que el mapa electoral del Senado también sigue siendo incierto. En actos de campaña y en una convención republicana celebrada en Texas a comienzos de mes, Trump continuó destacando lo que describió como logros de su Administración. Esos mensajes públicos todavía no se han traducido en una mejora clara del sentimiento ciudadano.
La Casa Blanca no ha ofrecido más detalles sobre cómo respondería a las posibles demandas de los tres medios. El litigio previsiblemente se centrará en si el Gobierno puede restringir el acceso de periodistas a un lugar de trabajo público por el contenido de su cobertura y en si la Casa Blanca debe aplicar criterios de acceso uniformes cuando modifica sus normas para los medios.