El catalizador superficial del rebote de los bonos del Tesoro de EE.UU. en esta ronda es la posible distensión en la situación de Oriente Medio, pero la lógica de negociación más profunda es que el mercado descompone nuevamente el "choque de suministro energético" en dos cadenas: una apunta a la inflación y otra al crecimiento. Con el aumento de peso de esta última, las tasas a corto plazo comienzan a descender y la curva de rendimiento se vuelve más pronunciada.
Transmisión en la cadena de suministro
El Estrecho de Ormuz es un nodo clave en el transporte global de petróleo crudo; una vez que aumentan los riesgos de tránsito, lo primero en ser reevaluado son los costos del petróleo crudo, el transporte marítimo, el seguro y la refinación; el segundo impacto se transmite a los combustibles de transporte, insumos industriales y precios de consumo final. Anteriormente, el mercado temía que si los precios de la energía seguían siendo altos, la Reserva Federal podría necesitar enfrentar una inflación secundaria potencial mediante condiciones financieras más estrictas. Pero el desempeño del mercado que has proporcionado muestra que esta lógica está siendo corregida: los futuros sobre tasas de interés han pasado de apostar por alzas a una ligera relajación, lo que indica que los inversores comienzan a creer que los altos precios del petróleo probablemente repriman la demanda, erosione el poder adquisitivo de los consumidores y afecten las márgenes de las empresas, en lugar de desencadenar automáticamente un ajuste continuo de políticas.
Cambio en la estructura del mercado de deuda
El martes, el rendimiento a dos años cayó más rápido que el de 10 y 30 años, lo que significa que el extremo sensible a las políticas fue el primero en reflejar el regreso de las operaciones de "crecimiento lento". Durante el día, el diferencial de tasa entre los bonos a dos y 10 años se amplió a 53.6 puntos básicos, cerrando en 51 puntos básicos, ligeramente más estrecho que los 51.8 puntos básicos del cierre del lunes, pero la característica de una curva más pronunciada fue clara durante la jornada. Cabe destacar que el rebote diario no alteró la presión en la línea mensual: el rendimiento a dos años acumuló un alza de 42 puntos básicos en marzo, el de 10 años subió 35 puntos básicos, y el de 30 años aumentó 26 puntos básicos, indicando que en el último mes el precio de los bonos aún está en una fase de corrección tras ser vendido, más que en una inversión de tendencia confirmada.
Señales del lado de la demanda macro
Los datos de JOLTS muestran que hasta finales de febrero, las vacantes de empleo disminuyeron en 358,000 a 6.882 millones, la tasa de vacantes bajó del 4.4% al 4.2%. El significado de este tipo de indicadores no reside en el dato puntual en sí, sino en cómo resuena con la dirección descendente de las tasas a corto plazo: cuando la demanda de mano de obra desacelera en el margen, el mercado está más dispuesto a creer que la Reserva Federal tolerará las perturbaciones en los precios del lado de la oferta y se centrará en evitar un debilitamiento excesivo de la demanda. Si la prima de riesgo del precio del petróleo continúa cayendo, el mercado de bonos podría comerciar más en un escenario de "crecimiento lento pero no recesión"; si los conflictos geopolíticos vuelven a elevar los costos energéticos, en el mediano plazo los precios aún podrían volver al tira y afloja de "¿qué domina más, la inflación o el crecimiento?".