El 5 de marzo, según informó Reuters, las negociaciones del proyecto de ley CLARITY, que busca establecer un marco regulatorio integral para los activos digitales en Estados Unidos, han entrado en un nuevo punto muerto. Los bancos han expresado su falta de apoyo al compromiso impulsado por la Casa Blanca, cuestionando si el proyecto de ley podrá ser aprobado este año. El problema central del estancamiento es la cláusula de rendimientos de las stablecoins; los bancos se oponen a permitir a los emisores de stablecoins y las empresas de criptomonedas ofrecer productos con rendimientos, argumentando que esto podría desviar los depósitos bancarios y afectar su capacidad de préstamo. Las empresas de criptomonedas afirman que deben poder ofrecer rendimientos para atraer clientes, y prohibir esta práctica violaría las leyes de competencia.
La Casa Blanca propone un compromiso
El mes pasado, la Casa Blanca intervino para mediar, presentando un compromiso que permite ofrecer rendimientos de stablecoins en ciertos escenarios, como en pagos punto a punto, pero prohíbe el pago de rendimientos sobre tenencias inactivas. Las empresas de criptomonedas ya han aceptado este plan, pero los bancos siguen oponiéndose, considerando que aún podría provocar la salida de depósitos. Algunos legisladores también apoyan la postura de los bancos.
El proyecto de ley enfrenta mayores desafíos
El presidente estadounidense Trump criticó en Truth Social a la banca por intentar obstaculizar la agenda cripto. Este proyecto de ley aún necesita resolver las diferencias en las cláusulas éticas y de finanzas no conformes, y el tiempo para legislar es limitado. Si los demócratas ganan más escaños en las elecciones de noviembre, la posibilidad de aprobación del proyecto podría disminuir aún más. A medida que la situación en Oriente Medio y los desafíos regulatorios del sector de las criptomonedas se vuelven más complejos, el destino del proyecto de ley CLARITY sigue siendo incierto en los próximos meses.