El panorama de la deuda soberana de la zona euro está experimentando un cambio histórico, ya que se espera que la proporción de deuda pública de Grecia caiga por debajo del nivel de Italia este año. Según los últimos datos del plan presupuestario plurianual publicado por el Ministerio de Finanzas de Italia (DFP), se prevé que la relación deuda/PIB del país aumente al 138.6% en 2026, mientras que el mismo indicador en Grecia bajará a aproximadamente el 137% en ese periodo. Esta previsión marca que Grecia, que desde la crisis de deuda soberana de la zona euro ha ocupado el puesto más alto de deuda en Europa, oficialmente deja de ser el país con la mayor proporción de deuda.
Diferenciales de crédito soberano y reconfiguración de valoraciones
El mercado de bonos de la zona euro ha reaccionado inicialmente de manera sólida a este cambio, pero los riesgos implícitos a largo plazo están siendo reevaluados. Italia, como la tercera mayor economía de la zona euro, enfrenta una presión más grave en sus gastos de intereses debido a su enorme stock de deuda, especialmente en un entorno de tasas de interés altas mantenido por el Banco Central Europeo (BCE). Según Reuters, citando a altos funcionarios griegos, se espera que la relación de la deuda pública de Grecia con el PIB disminuya significativamente desde el 145% en 2025 a alrededor del 137% en 2026. Esta notable tendencia de desapalancamiento se beneficia del crecimiento económico inesperadamente rápido de Grecia en los últimos años y los superávits fiscales continuos. En contraste, la trayectoria de la deuda de Italia presenta una pendiente opuesta, y aunque su Ministerio de Finanzas predice que la proporción de deuda caerá por debajo del 137.9% después de 2028, el deterioro marginal a corto plazo ya ha llevado a las agencias de calificación a reevaluar la sostenibilidad fiscal del país.
Restricciones fiscales y presiones de déficit estructural
El Ministerio de Finanzas de Italia, en su borrador presupuestario publicado el jueves, detalló el camino fiscal para los próximos tres años. Los datos muestran que la proporción de deuda de Italia respecto al PIB se mantendrá en un alto 138.5% en 2027. La variable central que provoca la divergencia en las trayectorias de deuda entre Italia y Grecia es la diferencia en las políticas fiscales estructurales. Tras haber pasado por programas de rescate a largo plazo, Grecia ha establecido una estricta disciplina fiscal, y una gran parte de su estructura de deuda se compone de préstamos oficiales a bajo interés. Por otro lado, Italia está atrapada en las consecuencias fiscales de la política de crédito fiscal denominada Superbonus, que ha incrementado el déficit fiscal mientras sus efectos en la productividad a largo plazo no han cumplido las expectativas. Si en el futuro el crecimiento económico europeo se desacelera, Italia podría enfrentar una presión adicional sobre su calificación soberana por la falta de espacio de maniobra fiscal.
Reglas de límite de deuda y mecanismos de monitoreo de la UE
Con la reactivación del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE, la trayectoria fiscal de Italia está bajo estricta vigilancia de Bruselas. Aunque el Ministerio de Finanzas de Italia pronostica que el nivel de deuda caerá al 136.3% en 2029, esta previsión se basa en supuestos de crecimiento relativamente optimistas. El exitoso desapalancamiento de Grecia ofrece una especie de modelo para los países altamente endeudados de la zona euro, es decir, a través de reformas estructurales continuas que atraen inversión extranjera directa (IED), permitiendo que el crecimiento del PIB nominal supere al de la deuda. Sin embargo, los desafíos adicionales de Italia, como el envejecimiento de la población y la rigidez del mercado laboral, dificultan el aumento de su tasa de crecimiento potencial. Actualmente, el mercado está muy atento al diferencial de tasas entre los bonos italianos y alemanes (Bunds); si este diferencial supera los 200 puntos básicos, podría desencadenar una nueva ronda de preocupaciones sobre la estabilidad financiera de la zona euro.