
El 16 de mayo de 2025, después del cierre del mercado bursátil estadounidense, el gigante de calificación internacional Moody’s lanzó una bomba: oficialmente rebajó la calificación crediticia soberana de Estados Unidos de “Aaa” a “Aa1”, declarando que Estados Unidos abandona por completo el club de países con las calificaciones más altas. Con esto, de las tres grandes agencias de calificación global, S&P (2011), Fitch (2023) y Moody’s han degradado a Estados Unidos, marcando este punto histórico como el colapso completo del mito crediticio estadounidense.
Deuda descontrolada, perspectivas fiscales preocupantes
En un informe de calificación de 30 páginas, Moody’s señaló sin rodeos el abismo fiscal del gobierno estadounidense: “La política fiscal carece de consistencia, y el Congreso y el gobierno han sido incapaces de llegar a un acuerdo sobre reformas fiscales estructurales durante años”. Los datos del informe muestran que la deuda federal de Estados Unidos ha alcanzado el 98% del PIB, y si no se realizan ajustes en las políticas actuales, en 2035 esa proporción se disparará al 134%. Esta senda de deuda en expansión continua está erosionando la confianza del mercado en el dólar como moneda de reserva global.
El juego político afecta la gobernanza económica
La rebaja de la calificación provocó fuertes reacciones en el ámbito político estadounidense. La Casa Blanca reaccionó rápidamente, con el director de comunicaciones Steven Cheung acusando al economista jefe de Moody’s, Mark Zandi, de tener una inclinación “anti-Trump” y de politizar los problemas económicos. Sin embargo, esta respuesta apenas oculta la incapacidad de gobernanza. El exasesor de Trump, Stephen Moore, comentó: “Si incluso los bonos estadounidenses no son AAA, ¿qué lo es?” Esta afirmación expone las profundas inquietudes sobre la estabilidad económica de Estados Unidos.
El efecto en cadena en los mercados financieros
Aunque el ajuste de la calificación ocurrió después del cierre del mercado en EE.UU., los mercados ya reaccionaron. El pasado viernes, la rentabilidad de los bonos a largo plazo estadounidenses subió 5 puntos básicos, y el director gerente de Mischler Financial, Tom Di Galoma, lo calificó de “noticia completamente inesperada”. Diversos fondos de cobertura advirtieron sobre un posible riesgo de venta masiva de bonos estadounidenses a 30 años. El director de inversiones de Infrastructure Capital Advisors, Jay Hatfield, señaló que el mercado, ya debilitado por las tensiones comerciales entre EE.UU. y China, considera la rebaja de calificación como más “leña al fuego”.
El lunes 19 de mayo, en la sesión de negociación asiática, los futuros de los tres índices principales de EE.UU. cayeron. Los futuros del S&P 500 bajaron un 0.77% y los del Nasdaq un 0.86%. Al mismo tiempo, los activos refugio como el oro spot se fortalecieron significativamente, alcanzando un pico intradía de 3235.09 dólares por onza, con un aumento de más del 1%.
Trampa del déficit y el ciclo fiscal vicioso
El informe de Moody’s también apunta a la paradoja de las políticas de la era Trump: por un lado se prometía reducir el déficit, mientras por otro se extendía la ley de recortes de impuestos de 2017. Según cálculos de un think tank apartidista, esta política inflará la deuda estadounidense en 4 billones de dólares adicionales. El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, declaró: “Es una llamada de atención para los fanáticos del déficit fiscal”.
La reciente aprobación de una ley de ayuda exterior por 95,000 millones de dólares revela además las dificultades del gobierno estadounidense para controlar el gasto, quedando atrapado en un ciclo vicioso de “reducción de impuestos, endeudamiento y expansión militar”.
La base de la confianza en el dólar podría verse afectada
Esta rebaja no solo es una advertencia sobre el descontrol de las políticas internas de Estados Unidos, sino que también podría ser un catalizador de cambios en el orden financiero global. La rebaja acelerará indudablemente el proceso de diversificación de las reservas de divisas por parte de los bancos centrales mundiales. Especialmente en un contexto en el que EE.UU. ha impuesto sucesivamente aranceles a las industrias de alta tecnología y energía renovable de las grandes naciones asiáticas, la combinación del proteccionismo comercial y el deterioro fiscal trae consigo incertidumbre para la economía mundial.
Según revelaciones privadas de analistas de Moody’s, si las tensiones comerciales escalan y frenan el crecimiento económico, el porcentaje de deuda de Estados Unidos respecto al PIB podría superar la línea de advertencia del 110% antes de 2025.
Conclusión: ¿Es la crisis una ventana para la reforma?
Estados Unidos se encuentra en un momento crucial de su historia: seguir hundido en el fango de la polarización política y el deterioro fiscal o aprovechar la oportunidad para impulsar una reforma fiscal y presupuestaria bipartidista. Aunque la situación actual no se presenta optimista, al menos la rebaja de la calificación ha sido un llamado de alerta global. A medida que el consenso de “sin riesgo” sobre los bonos estadounidenses se desmorona, el orden financiero mundial entra sigilosamente en una nueva era sin un “ancla” definido.

