Tesla y SpaceX han pedido a un juez federal que confirme que su futura planta de chips en Texas, valorada en 16.800 millones de dólares, puede utilizar el nombre «Terafab» sin infringir la marca registrada de TERA-print, una empresa de nanotecnología de Illinois. Tras varios meses de conversaciones sin acuerdo, el litigio introduce incertidumbre legal sobre el nombre del proyecto y sobre una planta de gran escala orientada a la fabricación de chips para inteligencia artificial.
Un campus de 16.800 millones para chips de inteligencia artificial
El campus Terafab proyectado ocuparía unos 100 millones de pies cuadrados y estaría destinado a fabricar chips para los sistemas de inteligencia artificial de Tesla y para proyectos de SpaceX. Ambas compañías ya han utilizado públicamente ese nombre para referirse a la instalación de producción prevista.
Aunque la escala y la finalidad del proyecto difieren de la actividad actual de TERA-print, centrada en equipos de laboratorio, las partes discrepan sobre el alcance de la protección de la marca.
La disputa comenzó el 18 de mayo, cuando Tesla presentó en Estados Unidos tres solicitudes de registro para «Terafab» y «Tesla Terafab». TERA-print había registrado en 2021 la marca federal «Tera-Fab» para un sistema de litografía de sobremesa utilizado por investigadores. Cinco días después de las solicitudes de Tesla, TERA-print envió a las empresas implicadas notificaciones en las que exigía que dejaran de utilizar el nombre y pusieran fin a la supuesta infracción.
El 22 de mayo, TERA-print también solicitó ampliar la protección de su marca a materiales semiconductores, chips de silicio y servicios de diseño relacionados con inteligencia artificial. Tesla, SpaceX y SpaceXAI sostienen que el momento de esa solicitud es relevante desde el punto de vista jurídico, ya que habían hablado públicamente del proyecto Terafab meses antes de que TERA-print pidiera ampliar la cobertura.
Seis reuniones terminan sin acuerdo sobre el nombre
Para el 10 de junio, TERA-print había indicado que estaba dispuesta a demandar por infracción de marca y competencia desleal. Tesla, SpaceX, SpaceXAI y TERA-print celebraron después seis reuniones entre junio y agosto para intentar pactar las condiciones de uso del nombre. Las conversaciones terminaron sin un acuerdo.
Las empresas vinculadas a Elon Musk presentaron entonces una demanda y solicitaron una declaración judicial. En lugar de reclamar directamente una indemnización, la acción pide al tribunal que determine formalmente que el uso de «Terafab» no infringe la marca de TERA-print. Una cuestión central será establecer si los productos y servicios de las partes son suficientemente similares como para generar riesgo de confusión entre los clientes.
Tesla y SpaceX alegan que TERA-print vende equipos compactos para laboratorios, mientras que Terafab sería un campus industrial diseñado para fabricar chips a gran volumen. Según las compañías, las bases de clientes, los formatos de los productos y los entornos comerciales son distintos, por lo que sería menos probable que los clientes considerasen que ambas empresas son la misma entidad o que están vinculadas.
TERA-print sostiene que su actividad no se limita a los equipos de laboratorio de sobremesa y que también opera en áreas relacionadas con los semiconductores, incluido un contrato con el Departamento de Defensa de Estados Unidos. La empresa ha señalado que seguirá defendiendo sus derechos sobre la marca.
El alcance definitivo del litigio dependerá, en parte, de cómo interprete el tribunal el registro vigente de «Tera-Fab» y la relación entre los materiales semiconductores, los chips de silicio y los servicios de diseño de inteligencia artificial.
Las estimaciones sobre SPCX aportan una referencia de mercado
En el caso de las acciones de SPCX, 26 analistas emitieron recomendaciones de compra durante los últimos tres meses, frente a seis recomendaciones de mantener y dos de venta. El consenso general se situó en «compra moderada». El precio objetivo medio fue de 232,07 dólares por acción, lo que implicaba una subida aproximada del 50,2% respecto al precio registrado en ese momento.
Esa estimación refleja las valoraciones de los analistas y no modifica el hecho de que el litigio por la marca continúa ante los tribunales. Para los participantes del mercado, la disputa no se limita a determinar si el nombre puede seguir utilizándose. También puede afectar a los costes de propiedad intelectual, las decisiones de marca y el calendario del proyecto a medida que avance su desarrollo.
Con las negociaciones cerradas y el proceso judicial en marcha, todavía está pendiente determinar qué derechos corresponden al nombre Terafab, si las actividades de las empresas están suficientemente relacionadas como para generar confusión y qué efecto jurídico tendrá la solicitud de TERA-print para ampliar la protección de su marca.