Una investigación de Naciones Unidas ha encontrado «motivos razonables» para considerar que las fuerzas estadounidenses realizaron en Irán acciones que podrían constituir crímenes de guerra, tras dos ataques aéreos que causaron la muerte de más de 170 civiles. Washington rechaza estas conclusiones.
La Misión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre Irán examinó el impacto de un misil Tomahawk contra una escuela de primaria en Minab, donde murieron más de 150 personas, y de otro ataque contra una instalación deportiva claramente identificable y zonas residenciales cercanas, que dejó 22 civiles muertos.
Las conclusiones pueden intensificar la tensión entre Estados Unidos y el sistema de derechos humanos de Naciones Unidas, además de dar mayor visibilidad internacional a las acusaciones iraníes sobre las operaciones militares estadounidenses. El lenguaje utilizado por la misión no constituye una sentencia definitiva de un tribunal internacional. El informe señala que existen motivos razonables para creer que los ataques pudieron causar la muerte de civiles y daños a bienes de carácter civil, cuestiones que podrían requerir una investigación adicional.
La escuela de Minab habría sido el objetivo previsto
Los investigadores concluyeron que la escuela de Minab era el punto de impacto previsto. Según la misión, los daños no fueron consecuencia de un ataque accidental ni de un perjuicio incidental provocado por una operación contra una instalación cercana de la Guardia Revolucionaria iraní.
La misión afirmó no haber encontrado información que indicara que la escuela se utilizaba con fines militares en el momento del impacto. Si estos hechos se confirman, un ataque contra un centro escolar sin función militar que cause un elevado número de víctimas podría plantear cuestiones bajo el derecho internacional humanitario. Entre ellas figuran la obligación de distinguir entre objetivos militares y bienes civiles y la prohibición de los ataques indiscriminados.
El segundo ataque alcanzó una instalación deportiva y varias zonas residenciales. Los investigadores también incluyeron este episodio entre los incidentes que deben seguir examinándose, incluida la naturaleza de los objetivos y las circunstancias que rodearon la muerte de civiles.
La misión también ha acusado a Irán de violaciones de los derechos humanos y ha afirmado que dentro del país se han cometido crímenes de lesa humanidad. Por tanto, el informe no se centra únicamente en las fuerzas estadounidenses: recoge acusaciones relacionadas con la protección de la población civil y los derechos humanos por parte de varios actores del conflicto.
Washington rechaza las conclusiones de la ONU
Un funcionario del Departamento de Estado declaró que Washington no acepta las conclusiones de la misión. El funcionario acusó a organismos de Naciones Unidas de emitir reiteradamente declaraciones antiestadounidenses y antisemitas, mientras mantenían una postura indulgente hacia regímenes represivos. El Departamento de Defensa de Estados Unidos no había respondido a los hallazgos.
La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, afirmó que el régimen iraní era la única parte del conflicto que había cometido crímenes de guerra. La respuesta de la Administración deja claro que Washington rechaza la evaluación jurídica de la misión sobre las acciones militares estadounidenses y desvía la atención hacia la conducta militar y el historial de derechos humanos de Irán.
Estados Unidos abandonó el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en febrero de 2025, mediante una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump, y dejó de financiar a algunos organismos de Naciones Unidas. La Casa Blanca afirmó entonces que las actuaciones de determinadas instituciones y entidades de la ONU, incluido el Consejo de Derechos Humanos, no eran coherentes con los intereses estadounidenses.
Irán obtiene autorización para acudir a la Asamblea General
Las conclusiones se conocieron mientras surgían señales de una posible reanudación de las conversaciones sobre el conflicto en Oriente Próximo. Funcionarios gubernamentales indicaron que los países árabes del Golfo, Estados Unidos e Irán podrían reunirse durante la Asamblea General de la ONU de la próxima semana, aunque todavía no se habían cerrado ni las fechas ni los detalles de participación.
Estados Unidos ha autorizado el viaje de la delegación iraní a Nueva York para asistir a la Asamblea General. Un portavoz del Departamento de Estado señaló que los integrantes de la delegación estarán sujetos a restricciones de desplazamiento y no podrán comprar artículos de lujo ni otros productos restringidos.
Está previsto que la delegación incluya al presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y al ministro de Exteriores, Abbas Araghchi. Para los mercados, la aparición simultánea de las conclusiones de la ONU y de posibles contactos diplomáticos mantiene la atención sobre la actividad militar entre Estados Unidos e Irán, los acuerdos de sanciones y los riesgos para el transporte marítimo regional y el suministro energético.
Lo que sigue claro es que Washington y Teherán mantienen posiciones diametralmente opuestas sobre la responsabilidad por los ataques aéreos. Las cifras de víctimas y la condición de los lugares alcanzados aún pueden quedar sujetas a nuevas investigaciones.