La inteligencia artificial está cambiando la forma en que las empresas distribuyen sus presupuestos de software. Microsoft, Palantir y Snowflake podrían captar parte del nuevo gasto, mientras que Adobe y los proveedores más pequeños de aplicaciones afrontan una competencia mayor por los fondos disponibles, según Tyler Radke, codirector de análisis de renta variable de software en EE. UU. de Citi.
El cambio no consiste solo en añadir una nueva categoría de software. A medida que las empresas destinan más recursos a proyectos de IA, los proveedores deben demostrar que pueden convertir sus capacidades tecnológicas en ingresos. Para los inversores, las diferencias de crecimiento y valoración dentro del sector podrían depender cada vez más de esa capacidad, y no simplemente de que una compañía ofrezca productos relacionados con la IA.
Microsoft puede ampliar los ingresos por IA
Radke señaló a Microsoft como una de las compañías con más posibilidades de beneficiarse. Sus suscripciones a Office cuestan menos de 100 dólares al mes y la empresa puede ofrecerlas junto con servicios de seguridad y su asistente de IA Copilot. Algunos competidores cobran cientos de dólares mensuales, lo que deja margen a Microsoft para aumentar los ingresos que obtiene de sus productos de IA, afirmó.
Los ingresos de Microsoft crecieron un 18% interanual en el trimestre cerrado el 30 de junio. Radke prevé que el crecimiento podría superar el 20%. También citó una encuesta de Citi a directores de sistemas de información (CIO), según la cual los modelos de IA desarrollados internamente por Microsoft se acercan al nivel de los principales laboratorios del sector. Esto podría reforzar la confianza de los clientes empresariales en sus ofertas de IA.
La compañía cuenta, además, con una amplia base de clientes corporativos. Puede vender Office, seguridad, servicios en la nube y Copilot a través de las mismas relaciones de compra, lo que le permite ampliar los ingresos por IA mediante ventas cruzadas. Esa posición puede ser más sólida que la de los proveedores de aplicaciones, que a menudo deben competir por aprobaciones presupuestarias independientes.
Adobe y otros proveedores se disputan un presupuesto limitado
Radke considera que Adobe y los proveedores más pequeños de software de aplicaciones están más expuestos. Los presupuestos tecnológicos de las empresas no son ilimitados: cuando aumenta el gasto en infraestructura de IA, modelos y herramientas relacionadas, otras categorías de software deben competir por el presupuesto restante.
Eso no implica necesariamente que vaya a desaparecer la demanda de sus productos. Sin embargo, los clientes podrían aplazar renovaciones, limitar la incorporación de nuevos usuarios o exigir pruebas de que las funciones de IA mejoran de forma clara la productividad. El cambio presupuestario puede afectar especialmente a las compañías que dependen de una sola aplicación, de precios elevados o de una red de distribución empresarial limitada.
Adobe también se enfrenta a la expansión de la IA generativa en los procesos de creación de imágenes, diseño y producción de contenidos. Si los clientes creen que las nuevas herramientas de IA pueden realizar algunas funciones existentes, podrían examinar con más detenimiento los precios y las diferencias entre los productos tradicionales. Según Radke, los proyectos de IA están absorbiendo gasto corporativo, lo que dificulta que los proveedores de aplicaciones dependan únicamente de los ingresos recurrentes por suscripciones para sostener sus expectativas de crecimiento.
Las acciones de software quedaron rezagadas frente a los semiconductores
Radke afirmó que el comportamiento de las compañías de software ya había mostrado fuertes diferencias a principios de año. En ese momento, incluso los valores de semiconductores con peor desempeño habían subido más que los de software con mejor rendimiento. La brecha reflejaba la atención de los inversores a la infraestructura de computación para IA, mientras que la capacidad de las empresas de software para generar ingresos con esta tecnología aún no recibía el mismo reconocimiento.
A medida que las empresas pasan de proyectos piloto a gasto efectivo en IA, la atención de los inversores podría ampliarse desde el suministro de chips hacia las plataformas en la nube, los servicios de datos y el software empresarial. Los beneficios no serán iguales para todas las compañías: dependerán del crecimiento de los ingresos, la adopción por parte de los clientes, los precios y los costes de desarrollo de IA. Microsoft, Palantir y Snowflake están mejor posicionadas para captar nuevos presupuestos de IA, mientras que Adobe y otros proveedores de aplicaciones afrontan presión por el cambio de prioridades de gasto.
La prueba para las compañías de software será si las funciones de IA generan nuevos contratos y una mayor disposición a pagar, y si esos ingresos compensan los costes de desarrollo de modelos e infraestructura. El argumento de Radke sobre Microsoft se apoya en el crecimiento de sus ingresos, la venta conjunta de productos y los resultados de la encuesta a CIO. En el caso de Adobe y otros proveedores de aplicaciones, la presión está ligada al destino cambiante de los presupuestos tecnológicos corporativos.